PIB, pobreza y futuro industrial

El PIB, en cualquiera de sus enfoques (gastos, ingresos y producción), es uno de los instrumentos neoliberales de medición del estado de la economía. Este indicador macroeconómico, es necesariamente afectado en gran manera por la actividad industrial, ya sea básica o intermedia. Si partimos de que en el año 2006, la actividad industrial experimentó un crecimiento de 20% del PIB; el estar el Ministerio del Poder Popular para las Industrias Ligeras y el Comercio trabajando en la recuperación de 1.054 empresas que estaban cerradas o que su nivel operación era mínimo, así como, la prioridad que se le da al nuevo tejido de industrias intermedias al preverse la creación de más de 200 nuevas empresas a partir el próximo año, no es difícil pronosticar que el crecimiento de la actividad industrial en el año 2008 pudiera alcanzar una cifra significativamente superior a los estándares internacionales estimados para los llamados países desarrollados, donde el aporte de la industria al PIB se encuentra entre 14 y 18%.

Sin embargo, más importante que el alza de este indicador, es saber si estamos contribuyendo con la felicidad de nuestro pueblo, fundamentalmente con los más pobres que confían plenamente en el avance del proceso revolucionario. Apoyándome en las palabras de nuestro comandante Chávez, que ha manifestado que el verdadero cristiano es revolucionario, es menester recordar que siempre existe una mirada de Cristo revolucionario sobre los pobres: “Si opresión de pobres y perversión de derecho y de justicia vieres en la provincia, no te maravilles de ello; porque sobre el alto vigila otro más alto, y uno más alto está sobre ellos” (Eclesiastés 5:8). Ello nos obliga a plantear la necesidad de construir instrumentos de medición, que nos permitan una mirada más rigurosa y que estén más ajustados a un desarrollo económico en transición al socialismo. Que parta de la medición de la satisfacción de las necesidades humanas de la población y de su felicidad, donde lo social predomina sobre lo económico; sobre todo, porque en la implantación del nuevo modelo de desarrollo del país, se prevén varias fases, pasando por una economía con Mercado Regulado, siguiendo hacia a un Estado Comunal, hasta acercarse a un Socialismo Bolivariano. En ese sentido, el PIB (Producto Interno Bruto), definido como” El Valor de los bienes y servicios finales producidos en el territorio de un país, durante un período determinado.”, pudiéramos llamarle en el futuro PIBS (Producto Interno Bruto Socialista), el cual pudiéramos redefinir con algunos ajustes conceptuales como: “El valor de los bienes, actos de regulación colectivos y servicios finales producidos para satisfacer, en primer lugar, las necesidades que apunten a la felicidad de la mayoría de los ciudadanos y ciudadanas de un país durante un período de tiempo determinado.” He allí una gran tarea de construcción teórica, práctica y conceptual para los economistas con visión socialista, principalmente al Señor Ministro de Finanzas, Rodrigo Cabezas, gran amigo y mejor revolucionario.

Ahora bien, retomando el tema del desarrollo industrial socialista, con la creación de más de 200 nuevas empresas a partir del año 2008, que respondan a las necesidades humanas prioritarias con una visión socialista, se pretende que su incidencia valla más allá de lo que tradicionalmente revelan los indicadores macroeconómicos, entre ellos el PIB, donde se parte de la actuación de los llamados “agentes económicos” en el marco del capitalismo, cuando deberían ser “actores sociales” con expectativas, intereses y emociones; nos referimos entonces a: las familias, que usan los bienes y servicios producidos, empleando los ingresos que obtienen por su trabajo; las empresas, que producen bienes y servicios que ofrecen a las familias o consumidores; el gobierno, que desarrolla actividades que dependen del Estado y proporcionan servicios a la comunidad y; por supuesto, al resto del mundo, que incluye las relaciones económicas con los demás países.

Ahora bien, las relaciones capitalistas entre los actuales “agentes económicos”, descritos brevemente en el párrafo anterior, vistos como piezas inanimadas en un tablero de ajedrez, deben estar direccionadas por nuevos patrones de propiedad, de producción, distribución y consumo socialistas, que le devuelva a estos “agentes”, su papel real de “actores”, con necesidades humanas, donde hay un predominio de lo social sobre lo económico.

Es así como, la familia, al dejar de ser “agente económico” pasa ser un “actor social”, consumirá lo justo y necesario para saciar su necesidades reales y alcanzar su felicidad, antes de responder a la necesidades creadas por el sistema capitalista, cuyo único propósito es garantizar su mercado, mantener el consumismo y profundizar la explotación, así mismo; las empresas producirían con base a las necesidades sociales y no solo con el fin de atesorar riquezas derivadas de la explotación del hombre por el hombre; el gobierno profundizaría su coherencia técnica y política para garantizar el desarrollo social sustentable, y nuestras relaciones con otros países desestimaran la búsqueda de nuevos mercados para darle paso a la complementariedad, la solidaridad, el desarrollo equilibrado y lucha contra las asimetrías.

La única forma de que los “agentes económicos”, sean transformados en “actores Sociales” que produzcan frutos es retomando y practicando preceptos de mayor espiritualidad verdaderamente cristiana, inclusive el presidente ha realizado un llamado a leer las escrituras (la Biblia), allí encontraremos por ejemplo la posición de Cristo sobre la opresión a los pobres: “El que oprime al pobre para aumentar sus ganancias, O que da al rico, ciertamente se empobrecerá” (Proverbios 22:16), tal como ha ocurrido con algunos sectores de la oligarquía nacional e internacional, por ello debemos construir un modelo de desarrollo industrial liberador que no reproduzca los mecanismos cada vez más sofisticados para ejercer la opresión. Por otro lado, a los acaparadores, Jesús les dice:”Al que acapara el grano, el pueblo lo maldecirá; pero bendición será sobre la cabeza de quien lo vende” (Proverbios 11:26). Si asumimos un nuevo modelo también debemos construir para el fututo instrumentos de medición, que en lo macroeconómico valla más allá del PIB tradicional.

A pesar de que el PIB, al ser calculado a través de cualquiera de los tres enfoques mencionados debe ser el mismo, salvo algunas pequeñas variaciones, según los expertos, derivadas de las diversas fuentes estadísticas, pareciera que el Enfoque de Gastos es el que más se ajusta al análisis de la situación industrial, sobre todo por la terminología utilizada y su ecuación: gasto de consumo final privado (C), más el gasto de consumo final del gobierno general (G), más la formación bruta de capital fijo (I), más exportaciones de bienes y servicios (X), menos importaciones de bienes y servicios (M). Entonces tenemos: (C + G + I + X) – M = PIB.

Como puede apreciarse en la ecuación, la incidencia del desarrollo industrial impacta en todas las variables ya que, en un desarrollo soberano de la industria en su paso transitorio hacia un Estado Comunal y luego Socialista, debe incrementarse el gasto del consumo privado y del Estado, así como, la formación bruta de capital fijo y provocar una disminución de las importaciones a mediano y largo plazo, en contraposición a un incremento sostenido de las exportaciones. Con Jesucristo, Bolívar y Chávez, construyamos colectivamente hoy, las bases de la felicidad del mañana y los instrumentos para su medición útil, completa y oportuna.

(*)Ing.

Cristiano y Socialista

lazaroroger@gmail.com



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Roger Lázaro


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