Es un error vivir pensando que no formamos parte de un proyecto mayor

Aunque la realidad que atraviesa el mundo es bastante compleja, esto no es nada nuevo. Han sido muchas y de diversa índole las dificultades que han tenido que pasar los seres humanos para evolucionar hacia formas de vida en las que cada vez se trata de estar mejor a como se estaba en un momento anterior pero, desafortunadamente, no siempre ese evolucionar ha ocurrido con pocas pérdidas o sin dejar sus respectivas consecuencias sobre el planeta.

La época que estamos viviendo pasará a ser en la historia un momento más para los seres humanos quienes en medio de los desajustes que les ha tocado vivir han tenido que buscar un reacomodo que garantice la vida y el bienestar para las generaciones de hoy y, sobre todo, para las generaciones futuras.

Lo que no debe perderse de vista, sin embargo, es que las acciones del hombre están irremediablemente encadenadas a las acciones de su entorno. De este modo, cualquier intento que en aras de establecer determinado estilo de vida para su generación, necesariamente debe considerar todo a su alrededor. Esto incluye todo el planeta, con sus otros seres vivientes y recursos naturales.

Pero aún más allá de ésta perspectiva, hay que asumir una perspectiva cosmológica en la que el hombre no está ajeno al cosmos y lo que ocurre en el planeta está encadenado a una serie de energías estelares que no son ajenas a nuestros comportamiento sin que mucho podamos hacer para no estar afectados por las mismas.

De manera que debemos concebir la vida como individuos que no estamos aislados. Porque no estamos aislados ni de otros seres humanos, dondequiera que se encuentren, ni de la tierra o la madre naturaleza. Tampoco estamos desligados de la luz de las estrellas ni de lo que ocurre en el recóndito mundo de los microorganismos que no podemos percibir a simple vista pero que tarde o temprano nos afectarán. Sin lugar a dudas que formamos parte de un proyecto mayor, universal, al cual estamos ligados desde siempre por lo que hay que concebir la vida como un eslabón de dicho proyecto.

Viendo la vida de esta manera podemos armarnos de paciencia para esperar un futuro mejor en el que sólo será posible llegar en la medida de que las acciones que llevemos a cabo sean pensando siempre en lograr lo mejor para todo con lo que nos encontramos conectados.

Es el reto y el desafío que tenemos que asumir desde hoy mismo si queremos que nuestra vida y la vida de la humanidad mejore.

 

henriquezm1970@gmail.com



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Marcos Henriquez

Licenciado en Historia. Investigador y docente universitario.

 henriquezm1970@gmail.com

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