Alquimia Política

La necesidad del “Ser”

Una de las definiciones más complejas en  filosofía es la del “ser”, sobre todo por el tecnicismo que algunos autores se valen para explicarlo. Hay el uso del término "ser", como verbo, en donde asume una función copulativa, relacionando un sujeto con un predicado, función que, al no haber sido observada convenientemente, fue causa de muchos malentendidos; y como sustantivo, como nombre abstracto, asumiendo un significado existencial, absoluto, objeto de especulaciones metafísicas.

La postura como nombre abstracto, considera al “ser”, en singular, como lo que es; atribuyéndole a la realidad personal de cada sujeto, el calificativo de “ente”, y la cual es considerada "ser", independientemente de que su existencia sea o no física; en este sentido, el “ser” es el objeto de estudio tradicional de la metafísica, el estudio "del ser en cuanto tal", considerando que el ser es la categoría suprema de la realidad, o que es algo más que una categoría de la realidad, a la que necesariamente han de referirse todos los seres que existen.

Cada vez que hago estas aproximaciones los estudiantes tienden a preguntar, como duda razonable, qué es “categoría”. En filosofía se hace uso del término categoría en el sentido de la teoría categorial, que tiene que ver con las totalidades atributivas; una categoría, a efectos de la teoría del conocimiento (entiéndase lo gnoseológico), es una totalidad atributiva en la que ha sido posible concatenar, vincular, unas partes con otras. Son atributos, desde la fundamentación teórica, que el investigador construye para sustentar su estudio.

Ahora bien, volviendo a la idea de el “ser”, es importante citar algunas posturas que por siglos han sido el punto de vista de la filosofía. Para el filósofo pre-socrático Parménides de Elea  (- 540 a – 470 antes de Cristo), el “ser” es, lo uno es; afirmaba que del “ser” se opone al cambio, al devenir, y a la multiplicidad; la afirmación de que algo cambia supone el reconocimiento de que ahora "es" algo que "no era" antes, lo que resultaría contradictorio y, por lo tanto, inaceptable. La afirmación del cambio supone la aceptación de este paso del "ser" al "no ser" o viceversa, pero este paso es imposible, dice Parménides, puesto que el "no ser" no es. El ser es entero, es decir no puede ser divisible, lo que excluye la multiplicidad; es inmóvil, que no puede llegar a ser, ni perecer, ni cambiar de lugar, para lo que sería necesario afirmar la existencia del no ser, del vacío, lo cual resulta contradictorio; en una palabra, el “ser” es material, por lo que difícilmente puede ser considerada esta postura de Parménides idealista.

En este mismo sentido, el filósofo griego Aristóteles (- 384 a – 322 antes de Cristo), en su estudio de la "Metafísica", en el libro IX, expresa: "El ser no sólo se toma en el sentido de sustancia, de cualidad, de cuantidad, sino que hay también el ser en potencia y el ser en acto, el ser relativamente a la acción". Es decir, el “ser” es la sustancia tal como en un momento determinado se nos presenta y la conocemos. Un “ser” en potencia es el conjunto de capacidades o posibilidades de la sustancia para llegar a ser algo distinto de lo que actualmente es. Un niño, por ejemplo,  tiene la capacidad de ser hombre: es un niño en acto, pero un hombre en potencia. No es un hombre, pero puede llegar a serlo; esto también se conoce como utopía tópica.

El estudio del “ser”, es importante en todas disciplinas del conocimiento porque es una concepción que define las raíces del ser humano como un espíritu encarnado y por tanto capaz de conocer la realidad de la naturaleza en el inmenso conjunto de los seres del universo, en sus dos aspectos fundamentales: su corporeidad (material-física) y su inteligibilidad (inmaterial-metafísica).

El “ser” permite entender el conocimiento que de la realidad nos dan las ciencias, dado su inmenso desarrollo y sus innumerables aplicaciones tecnológicas. El conocimiento, por sí mismo, resulta insuficiente para dar respuesta a la cuestión del sentido último del cosmos y del ser humano, requiere  partir de su propia naturaleza, desenvolviéndose en el mundo natural en una búsqueda de la verdad permanente, y en ese sentido, al diálogo de las distintas disciplinas científicas entre sí y de ellas con la filosofía, le dan un sentido al lugar que el hombre ocupa en el universo.

La filosofía moderna, que tiene sus inicios en el siglo XVI, después de Cristo, con la implosión del pensamiento filosófico griego antiguo y las artes en la Europa meridional, va a tener destacadas figuras: en filosofía política, Adam Smith, Jean Bodin, Thomas Hobbes, Montaigne, Karl Marx, entre otros;  en la filosofía racionalista,  Descartes, Spinoza, Leibniz, Pascal, entre otros; en la filosofía empirista, Locke, Hume, entre otros; en la filosofía Ilustrada, Voltaire, Montesquieu, Rousseau, entre otros; en la filosofía idealista, Berkeley, Kant, Fichte , Schelling, Hegel, Schopenhauer, entre otros; en la filosofía utilitarista, Bentham, Mill, entre otros; la filosofía irracional, Kierkegaard, Schopenhauer, Maghhdfhinländer, Nietzsche, entre otros. En fin, escuelas y posturas que no han dejado a un lado la pregunta por el “ser”, como naturaleza del hombre en su relación con lo material e inmaterial en el ecosistema global de lo civilizatorio. La filosofía moderna se caracteriza en razón de que hace del sujeto y de la subjetividad su centro de reflexión y de interés;  las tesis centrales, se han tejido alrededor de ideas cada vez más explicitadas del “ser”.

Hoy día, cuando se revisan las tesis fundamentales de la ideología marxista y las posturas conservadoras, en el pensar político, es necesario volver a una significación del término “ser”, volver a los orígenes y vincularlos con las necesidades del colectivo. Sin el “ser” no es posible entender de qué se trata la esencia del hombre revolucionario que aspira construir en latinoamericana la nueva corriente de cambios y transformaciones.



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Ramón Eduardo Azocar Añez

Doctor en Ciencias de la Educación/Politólogo/ Planificador. Docente Universitario, Conferencista y Asesor en Políticas Públicas y Planificación (Consejo Legislativo del Estado Portuguesa, Alcaldías de Guanare, Ospino y San Genaro de Boconoito).

 azocarramon1968@gmail.com

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