Transformación Universitaria

Semánticamente el término transformación alude, entre otras acepciones, al cambio de forma, de aspecto o de costumbres que sufre una persona o cosa, que puede ser por modificación parcial de su apariencia y funciones, o por el cambio completo mediante el que una persona o cosa se convierta en otra.

En todo caso, la transformación asumida como acción y efecto de transformar y transformarse, evidentemente implica el concurso de las externalidades e internalidades de los sujetos-objetos, que en el caso de las organizaciones sociales como las instituciones universitarias, involucra el encargo social y la intencionalidad y disposición de la comunidad universitaria para cumplir con dicho encargo. En consecuencia, no basta con que la Sociedad le encargue a la Universidad la formación del talento humano, la generación de nuevos conocimientos científicos y tecnológicos, además de vincularse a las comunidades para contribuir en la solución de sus problemas sentidos, sino que es indispensable que la Universidad asuma el cumplimiento de sus funciones dejándose orientar de manera franca y clara por los requerimientos de su entorno y momento histórico, es decir, contextualizada y con pertinencia en el desempeño.

En un mundo de capitalismo globalizado y en un país que impulsa y atraviesa profundas transformaciones estructurales en su conformación política, socioeconómica, cultural y educativa hacia el socialismo, la transformación universitaria se constituye en una necesidad imperiosa para enfrentar los desafíos y dificultades de la nueva sociedad en construcción, que demanda valores distintos para asumir los nuevos procesos en el desarrollo de la soberanía cognitiva como elemento fundamental para lograr la soberanía científica, tecnológica y, por ende, política.

Así pues, el proceso de transformación universitaria que adelanta la revolución bolivariana constituye un componente sustancial para la construcción del socialismo científico. Es en sí mismo uno de los grandes aportes de la universidad en este proceso de cambios. Para ello es necesario que la Universidad cambie de forma y de costumbres, que se convierta en algo distinto a lo que hasta ahora ha sido. No estamos hablando de cambios de nombre, edificación y estructura organizativa solamente. Necesario es que la Universidad se convierta en algo radicalmente diferente para poder apoyar la construcción de una realidad substancialmente distinta al modelo capitalista dependiente y rentista que aún caracteriza a la economía venezolana. Indispensable es desarrollar valores humanistas en torno a la equidad, libertad, inclusión y corresponsabilidad social, entre otros, distintos y en contraposición al individualismo, la dominación, división de clases, inequidad e injusticia social, que caracterizan al capitalismo y que aún perviven entre nosotros, para lo cual se requiere de impulsar profundos cambios en la conciencia individual y colectiva; adelantar procesos formativos y de creación intelectual en función a las necesidades reales del país; abandonar el afán de lucro y la ambición por la riqueza personal como premio a la formación profesional, enalteciendo en contraposición al buen vivir como promesa para la satisfacción de las necesidades de vida y suprema felicidad.

Evidentemente que tratar de reflexionar este tema con la élite academicista de las universidades autónomas es algo cuesta arriba, pues sus sistemas de creencias y valores capitalistas cerrados no dan para tanto, ya que para ellos el conocimiento es sólo un arma para la dominación. Queda entendido que para ellos el estudio no es una vía para el desarrollo del país, sino únicamente para el enriquecimiento personal.

En el otro extremo, pero con igual finalidad, están quienes encubren parasitarios modus vivendi bajo el manto de la inclusión y la universidad popular, lo que también resulta atentatorio a la construcción de una nueva universidad.

Por eso insistimos en que la creación de las Universidades Politécnicas Territoriales (UPT), la visión debe ser otra. Aquí aplica absolutamente la máxima de evitar parecernos para poder ser diferentes, por tanto necesario es alejarnos del esquema funcional, la praxis educativa, la estructura y desempeño que caracteriza a las universidades burguesas y tradicionalistas, para poder cumplir verdaderamente el encargo social que nos grita la mayoría del pueblo históricamente marginado del conocimiento y los desempeños profesionales. Esto incluye a nuestros estudiantes, a quienes nos debemos absolutamente, por ser la esencia y razón de nuestra acción educativa, investigativa e institucional en general.

Nuestras UPT deben ser la evidencia de la transformación universitaria venezolana. Deben estar abiertas al pueblo para producir conocimiento para la emancipación cognitiva e intelectual, lo que en modo alguno implica populismo y, menos aún, reproducir la dominación de quienes apoyados en la viveza criolla, intentan confundir libertad con libertinaje.

Permitir que los vivos de oficio se apoderen de la universidad en nombre de la “inclusión”, atentaría realmente contra la Transformación Universitaria…


albanozam@yahoo.com


Esta nota ha sido leída aproximadamente 5978 veces.



Albano Zambrano

Economista Agrícola. Profesor de la UPT ?Argelia Laya?

 albanozam@hotmail.com

Visite el perfil de Albano A. Zambrano para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.


Noticias Recientes:

Comparte en las redes sociales


Síguenos en Facebook y Twitter



Albano A. Zambrano

Albano A. Zambrano

Más artículos de este autor