Implicaciones Macroeconómicas y Políticas Transformadoras

Un Futuro para Venezuela: Venta Anticipada de divisas, Mesas de cambio BCV y Ahorro empresarial (II)

La capacidad y potencial transformador de la propuesta de Venta Anticipada de Divisas, se muestra en sus implicaciones macroeconómicas y microeconómicas, ya que apoya directamente a las empresas en su funcionamiento y contribuye al equilibrio general de la economía y a la preservación de las Reservas Internacionales del país. Así tenemos primero, que al exigir que el importador aporte sus propias divisas, se logra una descentralización de la responsabilidad cambiaria, y nos aleja de un Estado que está obligado a subsidiar o proveer dólares. Esta descentralización es fundamental para una gestión fiscal y monetaria sana y un país independiente.

Además, al depositarse para su custodia en el BCV se promueve una trazabilidad en el flujo de dinero y capitales destinados a la importación, lo que permite al Estado conocer en tiempo real la dinámica comercial, sin opacidad ni discrecionalidad ni manos peluas.

En segundo lugar, como un elemento crítico que diferencia la propuesta de experiencias fallidas anteriores, es el compromiso implícito de que el Estado no generará déficit fiscal financiándose con emisión inorgánica de bolívares. Esta "pata de la propuesta" es garantía que los bolívares que el importador recibe por sus ventas internas mantendrán su poder adquisitivo en el largo plazo, protegiendo la rentabilidad de la operación y el valor de los activos locales a largo plazo.

La estabilidad de la moneda nacional es, de hecho, tan vital como la disponibilidad de divisas. Sin ella no hay confianza, inversión ni producción permanente. Un entorno de disciplina fiscal y monetaria no solo asegura la viabilidad del negocio del importador, sino que fomenta la confianza general, atrae inversiones y promueve una mayor producción interna. El bolívar, en este esquema, recupera su dignidad monetaria y valor como unidad de cuenta, medio de pago y reserva de valor.

Finalmente, el mecanismo se fortalece exponencialmente con la creación de una junta de consultas dentro del propio BCV en la que participan los importadores y otras personas o instituciones conocedoras de la materia a sus distintos niveles. Este elemento incrementa la gobernanza y la sostenibilidad del sistema haciéndolo participativo, lo cual creo que puede ser una innovación. No es un detalle, sino una pieza importante para la confianza y eficiencia del proceso.

Al otorgarles a los importadores una voz directa, a nivel de consulta pero donde expresar, sugerencias y necesidades operativas, se amplían los criterios para la toma de decisiones por el BCV, se aumenta la transparencia de parte y parte, se detectan situaciones, posibilitando al BCV hacer ajustes rápidos y a los importadores la seguridad de que sus fondos serán liberados sin retrasos arbitrarios, ya que son parte de la solución. Esta participación consultiva se realizaría a nivel de importadores activos y no tendría ningún carácter gremialista o de otro signo.

Este esquema no se ha pensado aisladamente sino que forma parte de una propuesta integral más amplia de cambio económico y financiero, orientada a reconstruir las bases de la coherencia y solidez económica nacional como son la Estabilidad monetaria, la Venta Anticipada de Divisas, el Fortalecimiento del sistema financiero, y la promoción del Ahorro Nacional como instrumento de soberanía. Juntos, estos elementos configuran una arquitectura que no solo atiende la coyuntura, sino que proyecta sostenibilidad sistémica en el tiempo. Es igualmente una invitación a transitar desde la urgencia hacia el diseño, desde la dependencia hacia la corresponsabilidad, y desde la fragmentación hacia una economía que se auto controla, se ordena y se dignifica.

Con esta integración, este mecanismo de Venta Anticipada de Divisas, va más allá de ser una mera estrategia cambiaria, pudiendo convertirse en un pilar inicial para la ansiada estabilidad macroeconómica, que normalizaría el flujo comercial, fortalecer la credibilidad en la moneda local y en las instituciones financieras del país, todo ello cimentando la confianza y la colaboración entre el Estado con todos los participantes en el mercado cambiario.

Y valoriza grandemente el Bolívar, que gana en aceptación, confianza y soberanía y reconocimiento internacional. De esta manera, en un momento de cambios profundos de grandes transformaciones, históricas, resulta clave cimentar y darle coherencia, a todas estas innovaciones con las ideas políticas rectoras del gobierno bolivariano creando nuevas políticas económicas y monetarias dentro de esos conceptos, superando de forma definitiva las estructuras antiguas y los paradigmas antinacionales que han caracterizado la política monetaria en Venezuela.

En momentos en que se menciona con cierta regularidad la posibilidad de un retomar productivo de la industria petrolera, con los riesgos de rentismo y dependencia además de su malversación, que este tiene, las transformaciones a implementarse deben trascender la emergencia del momento y convertirse en una norma política y económica permanente. Adelantándose a los acontecimientos ya se ven actores frotándose las manos por las ganancias que prevén ganar, por lo que es necesario señalar un mecanismo estable para la normalidad, las crisis y la bonanza, tal como es mi sugerencia de Venta Anticipada de Divisas del importador al BCV.

Estas transformaciones tienen como fundamento y como propósito la soberanía nacional, como elemento estructurante de nuestro presente y nuestro porvenir. Y como designio sacar a toda la población de la pobreza bochornosa en que se encuentra buena parte de ella.



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Oscar Rodríguez E


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