Javier Vivas Santana

—Aló, quién habla.

Diga.

—Compita, cómo está.

—Bueno aquí resguardado, como manda la sensatez.

Usted cómo está.

—Bien, pa´l tiempo.

Guapeando como todo el mundo.

Compita, ayer usted me decía que a Vivas Santana lo habían arreado pa´l pote, cierto.

—Así decía la noticia en los aporreadores, que se lo habían arramblado no sé quién.

Aunque hoy la vi la noticia en la mañana, ya para finales de la tarde no estaba.

Fue una noticia breve, parece. Algo escalofriante.

—Eso quería comentarle.

Revisé la página de los aporreadores y me tuve que meter, como usted me dijo, por una trocha.

Pero me llamo la atención algo.

—¿Qué fue lo que le llamó la atención?

—No hay ni un artículo que haga referencia al trance de Vivas Santana.

Como si ese muchacho no existiese. Ni le hubiese pasado nada.

Como si no fuese un colaborador de los aporreados, igual que los demás.

Ningún gesto de solidaridad pública hay.

Todos guardando silencio al respecto.

Cómo si esto no fuese conmigo. Y así ha sido con cualquier otro que hayan encanao.

Válgame Dios. A eso hemos llegado.

A la indiferencia con respecto a la vida del otro.

—A lo mejor sale uno y dice "eso se lo busco él mismo"

—Sobra quien lo diga.

Le echan la culpa a la víctima.

Por decir las cosas claras.

Y no es que uno esté de acuerdo con él o no, porque ese no es el punto, compita.

Sino la ausencia de solidaridad.

Alguien dijo que el hombre era lobo del hombre, creo que fue así como lo dijo.

—¿Qué habrá querido decir con eso? Ese cristiano.

Pero ahora que usted mienta lo de Vivas Santana, es verdad.

Reviso la página a medianoche y solo hay un artículo, hoy 27-03-2020, que reclama la libertad de ese muchacho. Y que exprese preocupación por el mismo.

Y mire que mientras hablo con usted abrí la página, para confirmar lo que usted me dice.

Porque a usted a veces le gusta meter piquete.

Pero, es cierto lo que usted dice. Uno solo, los demás ni lo mientan. Se han hecho los desentendidos.

Es decir, que si ese muchacho no aparece más, lo tiraremos al olvido como si fuese un trapo viejo.

—Así es como nos estamos tratando.

Hay más preocupación por una caja clap, que por la suerte de un ciudadano.

Si ese es el panorama, que Dios nos agarre confesados.

No es pa´ menos, si hemos llegado a tal estado de necesidad básica, ya solo vivimos para respirar.

Porque para eso es lo que alcanza la vida del bolsa.

—Yo espero, que Vivas Santana esté bien.

Aunque alguien preso es imposible que esté bien.

Que no lo vayan a malograr.

Tampoco he visto que hayan desmentido la noticia. Lo cual quiere decir que es cierta la noticia.

Pero es cierto, lo que usted dice, ni un gesto de solidaridad pública.

Porque solos si somos una fieras, pero cuando se nos pone uno de estos delante se ponen como palo de gallinero.

Válgame Dios, y así habla el himno y que del bravo pueblo.

Mire, manténgase ahí resguardado hasta que esto pase, porque alguien tiene que contar la historia.

Que Dios vele por ese muchacho.

Y le dijo: Por ahora, apriete.



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Obed Delfín


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