Sindéresis

... Y Elías no sabía que la Majo le rondaba

Uno se mortifica cuando suceden estas cosas. Aranguibel hizo con absoluta moderación esa denuncia y casi como si nada. Apenas un diputado pudo llamarle, e indicarle de una “averiguación” en ciernes. Y uno no se explica que con Elías Jaua, nada que ver.

Una vez manifestó en una reunión que “el silencio cómplice es contrarrevolucionario”. No se sabe entonces, qué está pasando. Y otra vez lo oí decir que la unidad debe ser crítica y la solidaridad de lucha. Y me cuenta uno de sus viejos compañero de Maracay, que según era su jefe en la resistencia reciente, que fue a su despacho a visitarlo y ni siquiera lo atendió. Malo, malo.

Ahora con este este barullo de la Majo y sus admiradores metidos hasta el coxis en algunas instituciones de la revolución, los aludidos nada que dicen. A lo mejor nada dirán. O sea pasarse la revolución por el forro. Porque la Majo no es cualquiera. Es nada más y nada menos que la dama faci-racista más encopetada de América Sur, apuntalada por Televen y sus adláteres. Esposa nada más y nada menos que del traidor y timador de los trabajadores venezolanos más detestable que la cuarta república haya puesto en cargo alguno.

Y Elías no ha dicho ni pio. Porque si es que la Majo es contratista en Cancillería desde J.V Rangel, sin el consentimiento, seguro, de Chávez, pues se puede corregir. Y si no, más fácil se puede reconducir.

Entonces uno se queda frío de impotencia. Una mujer que públicamente tilda de “flojos y borrachos” a los venezolanos, dirige cursillos inductivos para trabajadores en altas instancias de la revolución a través de un mamarracho que pudo llamar Kapacita. Hasta el nombre es apto para que cualquier digno gerente de la revolución deseche sus apetencias. Vaya que contradicción jamás expuesta a la luz de la revolución.

Es probable que la dualidad de funciones del compañero canciller y algo así como Jefe de Obras de Los Teques, no le permita observar ese panorama revelador para la revolución.

Porque ese es otro mal viento. Ya Diosdado casi hace de canciller y en Los Teques hay una araguaney con fresas que no lo entiende nadie. Por eso los objetivos de la revolución deben estar bien claros. Si la Majo resiste donde sea, hay que expulsarla.

A la revolución no le queda otra alternativa moral. Y miren que existe un video donde exponen de borracho al compañero canciller en un acto deportivo. No hay duda que ese video fue arreglado por interesados de la infamia, puesto que Elías no toma licor. Y cuántas veces Elías, los “instructores” de Kapacita, no habrán mostrado ese video para convencer a nuestros empleados de cancillería y otras instituciones que los venezolanos somos flojos y alcohólicos?


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Neri La Cruz


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