Músicos del Metro crean cooperativa

Músicios de la cooperativa Cultural Urbana de Caracas

Músicios de la cooperativa Cultural Urbana de Caracas

Credito: Fausto Torrealba/Ciudad CCS

20/01/10.- Cultural Urbana de Caracas es el nombre de la cooperativa conformada en diciembre de 2009 por un grupo de más de 80 músicos que hacen vida artística en las estaciones del Metro de Caracas. Las constantes restricciones de ingreso que recibían por parte del personal operativo del Metro,al verlos subir a los vagones del subterráneo, les hizo tomar la decisión de transitar por los rieles de la organización.

Los músicos urbanos, como se definen, en contraposición a los señalamientos de “vagos” y “mendigos” atribuidos por parte de algunos usuarios y funcionarios del Metro, en agosto de 2009 junto con funcionarios de la coordinación de cultura del subterráneo instalaron mesas de trabajo, con la visión de buscar mecanismos para que pudiesen mostrar su arte en las estaciones, sin detrimento de las norma internas del Sistema Metro, en vigencia desde su puesta en marcha en enero de 1982, con la Línea 1 desde Propatria hasta La Hoyada.

Los músicos Jhon Gómez, Javier Villarroel, David Campoverde y Gabriel Herrera señalaron que de esas reuniones, realizadas en la plaza de la estación Caño Amarillo, surgieron propuestas como la creación de la cooperativa y varias iniciativas para que su permanencia en los vagones no ocasionará situaciones molestas. Ayer los representantes de la cooperativa Cultural Urbana de Caracas, destacaron que ahora sólo transitan por los vagones desde Bellas Artes hasta Caño Amarillo.

—¿Y por qué sólo por estas estaciones?

—En las horas que ingresamos al Metro son las menos concurridas y el tránsito dentro de los vagones es posible sin incomodar a nadie. En el caso de Capitolio, es para nosotros una estación que funge como punto de encuentro.

—¿Y ustedes tienen eso comprobado númericamente?

—La verdad que no, sólo por el día a día.

Acordaron su ausencia en las horas pico, por lo que establecieron vistar los vagones en los horarios de 9:00 am a 11:00 am, de 2:00 pm a 5:00 pm y de 7:00 pm a 11:00 pm. También decidieron, una vez dentro del vagón, ubicarse en sus extremos y no usar instrumentos de grandes dimensiones. De modo que aseguran que con la puesta en marcha de la inicitiva, mermó la presión a la que eran sometidos –según dicen– por parte de los funcionarios del Metro. Aclararon que se trata de una especie de “alternativa tregua” y no una norma, pues aún la Junta Directiva del Sistema Metro no se ha pronunciado oficialmente sobre el caso. Asimismo los jóvenes dijeron que de las mesas de trabajo, urgió un informe, el cual resume el trabajo de organización gestado y proponen su permanencia de forma organizada y consensuada con la institución. En este sentido, consideran que la conformación de la cooperativa es una avance significativo.

—¿Cómo fue el proceso de creación de la cooperativa?

—Es el resultado de varias reuniones (dice Jhon Gómez). Cuando empezamos éramos un grupo de muchachos con esa iniciativa y hoy somos una realidad con una figura jurídica. Ya no sólo los cantantes del subterráneo, sino que somos una organización cultural. Dentro del documento de la cooperativa somos 60, pero en el colectivo somos como 120 personas

—¿Y cuáles son los objetivos que se plantean?

—Impulsar nuestra música de forma independiente y todas las expresiones artísticas. Hacer un colectivo bien fortalecido y trabajar con las comunidades.

—Cómo queda el trabajo realizado con la coordinación de cultura del Metro una vez que se creó la cooperativa.

—Estamos todavía sentándonos en mesas de trabajo, porque la idea es que nuestra inciativa sea reconocida como un trabajo.

—Bajo qué condiciones ustedes se mantienen allí.

—Tenemos que ser el usuario modelo (responde David Campoverde). Creamos un reglamento interno de la cooperativa, porque sabemos que muchos de los integrantes son chamos que quizás no tienen disciplina. Es para evitar molestia dentro del vagón.

—¿Cómo el usuario del Metro puede distinguir a un músico de la cooperativa y otro que sube al vagón sólo para pedir dinero?

—Estamos creando un uniforme, con chalecos y carnets. No se trata de excluir a nadie, pero estamos claros que hay personas que no les interesa estos movimientos culturales, sino que son peseteros. Los de la cooperativa tienen que estar claros que el objetivo es ofrecerle cultura a la ciudad.

Klara Aguilar Vásquez/Ciudad CCS


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La fuente original de este documento es:
CiudadCCS (http://www.ciudadccs.info.ve/)



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