La Reforma Constitucional y la Despenalización del Aborto

El aspecto esencial que destaca en este Proyecto de Reforma Constitucional presentado por el Presidente Chávez, es que da una orientación socialista definida con respecto al ya avanzado texto constitucional bolivariano del año 99. La nueva Geometría del Poder, las bases para la construcción del Poder Popular, las nuevas formas de propiedad, la prohibición del latifundio y el monopolio como instancias anacrónicas y anti-sociales, el nuevo rol del Banco Central, de las Fuerzas Armadas, la Repostulación Indefinida, y todo el conjunto de reivindicaciones históricas expresadas en el texto de Reforma, son un conjunto de premisas jurídicas necesarias para la profundización del proceso revolucionario que vivimos actualmente los venezolanos, el cual tiene repercusiones ideológicas y programáticas en los diversos procesos políticos actualmente en desarrollo a lo largo y ancho de Nuestra América.

Sin embargo, consideramos que otros aspectos esenciales no fueron introducidos en el proyecto de Reforma, siendo estos claves para el desarrollo del proceso de cambios en curso. Temas como la educación, el sistema de salud, la protección medioambiental, aspectos del Poder Judicial, o el derecho postergado de la mujer a interrumpir el embarazo voluntariamente, son grandes ausencias en un proyecto de reforma que puede incluirlos. Es a este derecho inalienable de la mujer al cual me quiero referir en las siguientes líneas.

Sin duda alguna, las mujeres son parte de los sujetos sociales más incluidos y beneficiados del Proceso Bolivariano. El hecho de que el texto constitucional del 99 y demás documentos políticos y jurídicos hayan incorporado un lenguaje de género, en el cual se visibiliza a lo femenino es una prueba de ello. Pero esto no es todo, a esta igualdad formal hay que agregarle un incremento de la igualdad concreta del rol social de la mujer con respecto al rol del hombre, es decir, se ha dado un verdadero salto cualitativo en las relaciones de género, hoy más mujeres se profesionalizan, participan en la política, en el desarrollo económico, tecnológico y cultural del país, sin contar que a nivel constitucional se ha reconocido el papel productivo del trabajo doméstico, antes condenado al escondite de la esfera privada.

Una reivindicación histórica importante ha sido la aparición de la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, esta ley sienta un precedente y una base importante para el combate de uno de los flagelos más lamentables del Machismo como lo es el maltrato físico y psicológico a la mujer. Para nadie es un secreto que una de las principales causas de mortalidad y trastornos de las mujeres a nivel mundial es la violencia doméstica.

Todos estos en suma, son un conjunto de fenómenos que socavan la milenaria institución patriarcal, que condena a las mujeres a la explotación, la dominación y subordinación frente a los hombres, sin olvidar que los problemas de género están íntimamente ligados a las contradicciones de clases. Empero pese a todos estos avances todavía hay mucho camino por recorrer, ya que se trata nada más y nada menos que un profundo cambio cultural en sentido amplio o civilizacional, por ejemplo un aspecto que ha dado piquiña tocar ha sido el referido a la despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo o aborto.

Cada vez que se habla de este tema, nuestro corazoncito judeo-cristiano se estremece, una suerte de espiritualidad se hace de nosotros y nos nubla el juicio crítico frente a un fenómeno recurrente en las sociedades a nivel global. Este fenómeno por ser clandestino en la mayoría de los países no se conoce a profundidad, pero es una de las causas más importantes de mortalidad (entre 300 mil y 400 mil muchos mas muertes que en Irak, Afganistán y Colombia juntos; Millet, Toussaint, 2005)) y deformaciones físicas en las mujeres sobre todo las más jóvenes a nivel mundial.

Se trata de una problemática grave de salud pública, que afecta sobre todo a los sectores más desposeídos y excluidos de la sociedad, ya que las mujeres de recursos con su doble moral, cuentan con el suficiente dinero para acceder a los servicios competentes pero clandestinos de una Clínica y el domingo siguiente ir a una misa, mientras que a la mujer adolescente pobre le toca meterse un gancho de ropa, una cabilla o unas cuantas Cytotec, poniendo en riesgo su vida y en el mejor de los casos atrofiando su aparato reproductivo.

En este sentido, promover la despenalización del aborto no es apoyarlo ni mucho menos aplaudirlo, se trata simplemente de una respuesta a una problemática social que nos está matando a miles de compatriotas anualmente, y la única solución es que el Estado este en capacidad de atender con calidad y gratuidad la interrupción voluntaria del embarazo. Esta política social debe venir acompañada de una educación sexual efectiva y eficiente por parte del sistema educativo, los medios de comunicación y la familia, a su vez esto debe combinarse con una distribución masiva, gratuita y permanente de mecanismos anticonceptivos para evitar los embarazos no deseados, sólo así se puede controlar el traumático fenómeno del aborto.

En fin la necesidad de la despenalización del aborto en la presente reforma constitucional, es ante todo un problema político y sociológico, el cual el Estado Laico venezolano debe darle una respuesta satisfactoria, ya que la postergación de esta reivindicación histórica de los movimientos revolucionarios y feministas, significa la pérdida innecesaria de más vidas que pudiesen ser salvadas.

¡Ni una muerta más!

¡Despenalización del aborto ya!

¡28 de septiembre dia mundial por la despenalización del aborto!


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