La resistencia de la mujer aborigen en la lucha contra el invasor europeo

Reminiscencias de la historia venezolana (XX)

Desde el momento de la llegada de los conquistadores a territorio venezolano, imponiendo, a través de violencia, culturas ajenas a las tradiciones nativas, la mujer aborigen pierde su autonomía natural, sus privilegios culturales, sociales y políticos, siendo sometida a coyunturas patriarcales, que le vulneraron los derechos humanos elementales. Es a partir de ese momento cuando se establece la imposición de leyes, métodos y procedimientos crueles, que someten a la mujer a un estado de sumisión y minusvalía, como lo plantea María del Mar Álvarez, (2010),

Nuestras indígenas son sometidas a costumbres diferentes y a un derecho y una religión que les son impuestos, transformando hasta el presente la sociedad venezolana. Las esclavas negras arrancadas de África también van formando parte de esa nueva sociedad. (pág. 11.) (…).

Con respecto a nuestro país podemos decir que la subordinación y la discriminación de las mujeres se inician con la conquista y colonización española, que imponen una familia patriarcal transformando la existente entre nuestros indígenas. ( "Historia de lucha de la mujer venezolana" Pág. 18).

Para entender, comprender e interpretar nuestra historia, debemos hacer justicia, resaltando el destacado accionar de resistencia ejercido por la mujer aborigen durante la conquista y la colonia, en contra del invasor europeo, ya que la mujer aborigen venezolana y nuestra-americana sostuvo una destacadísima acción libertaria, que ha sido silenciada e invisibilizada, por quienes escribieron, lo que las élites han llamado "historia oficial" o "historia patria", siendo el método sistemático que se ha utilizado en la escuela tradicional, para difundir los hechos históricos, con la visión del opresor, con la finalidad de mantener a nuestra sociedad aislada del verdadero curso de los acontecimientos históricos, sucedidos durante los momentos de la invasión y posteriores acontecimientos libertarios liderados por hombres y mujeres originarios (as) y de ascendencia africana, ocultándonos deliberadamente muchas verdades, que han sido veladas, aplicando mentiras infundadas, presentadas como verdaderas, y en algunos casos, podrá decirse, como medias verdades, para confundir e impedir que el pueblo conozca su verdadera esencia histórica, para evitar la subversión cultura de los pueblos, en contra de las clases opresoras y explotadoras que aún nos siguen expoliando y explotando; porque hoy a más de quinientos años de la invasión, los neocolonialistas nos tienen al asecho de la transculturación y sometimiento mediático, a través de los diferentes medios de comunicación, que nos ofrecen las nuevas tecnologías, con las intenciones de volver por nuestros inmensos recursos naturales, para lo cual ya en gran parte nos han colonizado el pensamiento y nuestra forma de actuar y razonar; nos han hecho olvidar nuestras tradiciones vernáculas y el rumbo de la historia venezolana y nuestra-americana, donde la mujer nativa cumplió una relevante actuación social, cultural, política y espiritual, con una marcada paridad de género que la hacía digna actora, de sus virtudes y habilidades diversas, como lo expresa Alicia Alvarado Escudero, (Feminismo indígena en la época colonial), al referirse al importante rol que cumplía la mujer aborigen antes de la invasión, y su visión cosmogónica, en la región de las costas ecuatoriana y norteña del Perú, entre los años 1532 – 1534, notas que recoge esta autora, de las Crónicas de Indias de las que, aquí, anoto las siguientes:

"En este territorio gobernaban mujeres bajo el cargo de "capullanas", "señoras" o "cacicas" de sus territorios, jefas étnicas descendientes de la diosa madre ancestral que las legitimaba en sus cargos de poder, y que les permitió ordenar, mandar y organizar a la población indígena que las respetaba y quedaba bajo su mandato…

(…) cuando un grupo de hombres españoles, soldados y clérigos, quedaron asombrados al ver cómo en estas tierras lejanas las mujeres no solo tenían voz y mando, sino que además eran veneradas y respetadas por todos los varones. El impacto para los castellanos se hizo evidente, y gracias a ello, a su asombro, consideraron relevante anotarlo en sus cuadernos de bitácora…

En la región andina, Las relaciones de género se fundamentaban en un principio de dualidad y complementariedad, donde la esfera de lo masculino y la de lo femenino conformaban un mundo de pares e iguales, totalmente necesarios para la sostenibilidad del mundo. Dentro de este ámbito, el cargo de cacica se fue heredando de madres a hijas desde la antigüedad hasta el siglo XVII, cuando ya se habían asentado las bases de la cultura española, donde la mujer dio paso a su marido para que gobernara en su nombre.

https://theconversation.com/el-feminismo-indigena-de-la-epoca-colonial-112566

En el desarrollo de la investigación para adelantar estas entregas reminiscentes, he encontrado importantes anotaciones en diferentes fuentes, donde se destaca la participación de la mujer aborigen venezolana, en la resistencia contra la opresión puesta en práctica por los conquistadores europeos, en contra de la población nativa, que en la opinión de Lucía del Carmen Rincón-Soto en un trabajo titulado: "Las mujeres indígenas venezolanas y sus logros en los albores del siglo XXI." Publicado en la revista, "Temas de Nuestra América" N.° 55, de fecha: enero/junio 2014, encontramos las siguientes notas relacionadas con la mujer aborigen antes de la Conquista, donde cita a Luna, 1992:

"Desde aquel entonces ya las mujeres indígenas se perfilaban como guerreras y defensoras de su territorio; salieron a defender, junto a los hombres, lo que les pertenecía… En aquellas provincias hallaron los cristianos en muchas partes, pueblos donde las mujeres eran reinas o cacicas e señoras absolutas, e mandan y gobiernan, e no sus maridos, aunque los tengan: y en especial una llamada Orocomay, que la obedescían más de treinta leguas en torno de su pueblo, la cual fue muy amiga de los cristianos. E no se servía sino de mujeres, y en su pueblo y conversación no había hombres, salvo los que ella enviaba a llamar para les mandar alguna cosa, o los enviar a la guerra. La tierra y estado desta reina, e todo lo que por allí es en sus confines, es tierra fértil e sana, e de muy buenas aguas e de mucho maíz e yuca e otros mantenimientos, de gentiles aires e templada región.

Entre estas valientes heroínas de los pueblos originarios se destacan: Urimare, Orocomay, Urquía, Anasoli, Yurubí, Apacuana, Anapuya entre otras, en la obra citada se apuntan las siguientes notas:

"Se destaca la presencia de una cacica en el oriente venezolano. Según el historiador Jerónimo Martínez: Tres famosos antiguos cronistas: Gonzalo Fernández de Oviedo, fray Pedro de Aguado y el padre Juan de Castellanos nombran a la cacica Orocomay, y el último [menciona] además a Anapuya. Como quiera que sus obras son bien conocidas desde hace largos años y que ellos merecen crédito, el hecho de que los etnólogos no recojan sus noticias denota que no le han dado crédito y las han desdeñado como fábula… y Añade: … que el reino de Orocomay pertenecía a la región palenque en el río Unare. Fue cacica de cinco mil indios. Se comentaba también la gran destreza con que hombres y mujeres manejaban arcos y flechas. Se refiere a una india que llamaban la reina del Guácharo en la región que ocupaban los indios chaimas, cuyo nombre se ignora. Se enfrentó a los españoles y fue ahorcada públicamente en 1610 bajo la gobernación en Cumaná de Pedro Suárez Coronel, quien envió a Francisco Vera a hacerle frente a ella y a sus seguidores.

La presencia de la cacica del Guácharo la confirmamos en las memorias de unos capuchinos sobre la conquista de oriente, carente de fecha y de firma... tal vez suelen introducirse a piaches las mujeres y en los años pasados, hubo una vieja tan célebre en esta maldita profesión, que alborotó gran número de indios (...) cerca de la Cueva del Guácharo y comenzó a publicar, que haría de hacer poderoso a cuantos la siguiesen".

Son pocas las figuras representativas de la femineidad venezolana aborigen, que han sido reseñadas o medianamente visibilizadas, por los cronistas e historiadores, en la época de la Conquista y la Colonia, (que han hecho ejercicio historiográfico a favor de los vencedores) y dentro de este cuadro de heroínas aborígenes, se hace necesario resaltar figuras como Orocomay, quien fue cacica de una comunidad del centro-oriente de Venezuela, cerca del río Unare; al igual que Urquía, que es una figura que se refleja en algunos relatos históricos, sólo por el hecho de haber sido la esposa de gran cacique Guaicaipuro y madre del otro gran cacique Baruta y también del cacique Apure, en cuyo honor es bautizado el rio Apure y el Estado Apure. Estos caciques, padre e hijos, junto a su madre, fueron protagonistas de relevantes acciones en la defensa de nuestro territorio venezolano ante la agresión del impero español, que en opinión de Iraida Vargas Arena, (2010),

"A pesar de la invisivilización, en los pocos intentos que se han realizado para reconocer las actuaciones femeninas tendientes al logro de la emancipación, la existencia de mujeres que consideramos como precursoras de la independencia y combatientas en las batallas es incuestionable. Los exiguos datos con que contamos reportan mujeres como la cacica Apacuama de la nación Palenque, quien lideró a guerreros y guerreras de varias tribus en 1577 en contra del ejército realista durante la conquista (Vaccari, 1995), y como ella miles de mujeres indígenas de distintas regiones y grupos étnicos del país que combatieron junto a los hombres como flecheras (Vargas, 2006) o que coordinaron acciones de resistencia ante los invasores en sus diversas comunidades, como la cacica Arara y una hija del cacique Guapay (Vaccari, 1995). ¿Cómo designar, si no es llamándola combatienta, la valentía, el coraje, la capacidad de mando de nuestra ilustre antepasada indígena Ana Soto, quien organizó una guerra de guerrillas en la provincia de Coro, al lograr agrupar miles de combatientes y combatientas?" "Mujeres en tiempos de cambio", 2010. P. 30

También nos encontramos con la heroica y valiente Urimare, reconocida históricamente como la primera cacica de Venezuela, hija del Gran Cacique Aramaipuro Jefe de los Mariches, y su madre, la jefa Uricao; pertenecía al pueblo de los Mariches que poblaba lo que es hoy Petare hasta la Filas de Mariches, según Reinaldo Bolívar :

"En ese territorio libre se realizó la asamblea que designó como Guatopori (Jefé Supremo) al Cacique Guaicaipuro, Allí se confederaron, para defender a la gran Patria Caribe, Guaicaipuró ,Guaicamacuto, Tamanaco, Maiquetía, Tiuna, Naiguatá, Aricabuto, Uripatá, Anarigua, Mamacuri, Curucutí Querequemare, Prepocunate, Araguaire, Guarauguta, Pariata, Paisana y por supuesto Aramaipuro con su hija Urimare. Entre las jefas presentes se encontraba Urquía pareja de Guaicaipuro. La primera etapa de la vida de la aguerrida Urimare fue un constante enfrentamiento contra los invasores españoles y los piratas ingleses. Urimare se hizo experta en el arte de la guerra por sorpresa". (Urinare, Urqiía, Apacuana y Anasoli Mujeres Indígenas que hicieron llorar a los invasores)

Por lo descrito en estas notas históricas, se da fe de que, Urimare fue una combativa cacica que junto a su padre Aramaipuro formó parte de la coalición de caciques que enfrentó a Diego de Losada en la Batalla de Maracapana. Luego de esta terrible derrota padre e hija con los mariches,

"(…) forman un nuevo pueblo cerca de Cumana, (…) en un asalto al campamento indígena los británicos asesinan a Aramaipuro y capturan a Urimare. (…) logra evadirse y conducir a su pueblo de regreso a Mariche donde es hecha jefa. (…) En la segunda etapa de la vida de Urimare, al morir por ancianidad el jefe Guaicamacuto, es elegida cacica de Los Chaimas. (…) Muere ya entrada en años respetada hasta por sus enemigos que admiraban su valor e inteligencia". (Bolívar R. obra citada).

Otra gran cacica fue Apacuana que según notas recogidas por este mismo autor dicen que su presencia se remonta a los años 1550 – 1577, descendiente de la familia Caribe, también en el pueblo de los mariches que habitaba en el territorio de los Valles del Tuy, en cuyas notas hace referencia que:

"Como piache, convenció a su pueblo de alzarse contra el invasor Francisco Infante. Luego de una hábil estrategia para aprovisionarse de armas, lidera el exitoso ataque contra los españoles. Estos regresan repetidas veces a enfrentar a los aguerridos indígenas. … El español Garci García, provisto de un gran grupo de hombres armados con arcabuces (…) en sorpresiva acción captura a la brava Apacuana. La valiente mujer es humillada, vejada y finalmente ahorcada. Su cadáver fue colgado a la orilla del camino para atemorizar al resto de los indígenas rebeldes"

Otra gran lideresa guerrera aborigen, venezolana fue Ana Soto, cacica que según los relatos históricos, junto a su esposo Pedro Monjes y su sobrina, la temible combatienta Leonor, logró reunir a más de dos mil guerreros, con los cuales se mantuvo en la lucha antiimperialista por alrededor de cincuenta años:

En tierras venezolanas al norte de Barquisimeto en la tierra cálida y seca de Ana Soto; indígena convertida luego en cacica por su intrépida bravura, jefa gayón y de los camagos forma parte de esa legión del heroísmo de las mujeres indígenas, primeras en el suelo en que nacieron en enfrentarse al dominio colonial español. La aguerrida y astuta Orocopay, demostró gran valor y resistencia al coloniaje. Las heroicas Apacuana y Urimare quienes también resistieron con gran valentía la invasión de sus tierras, son solo algunas de las indígenas que en tierra venezolana no se rindieron y pagaron con sus vidas revelarse a las pretensiones del imperio español (Hernández, 2009: s/p).

Existe en el imaginario venezolano la idea de que las mujeres indígenas poseen conocimientos esotéricos y mágicos, y que están ligadas al más allá. Se encuentran en deferentes fuentes, donde estas figuras femeninas son asociadas a diferentes rituales espirituales y chamánicos. Por ejemplo, en Venezuela, una de las figuras que representa esta visión de mundo espiritualista, según varias fuentes es Yurubí, convertida en figura protagónica, del mundialmente conocido rito de María Lionza, que se ejerce desde las montañas de Sorte, en el Estado Yaracuy. María Lionza es la figura de una mujer aborigen según algunos relatos verbales y escritos, y su nombre originario es Yurubí. Pero es importante señalar aquí, según los relatos, que la figura indígena de Yurubí, se trasmutó a un culto, caracterizado por el sincretismo propio de la cultura venezolana, que entremezcla rasgos culturales y religiosos aborígenes y africanos y la influencia de la religión cristiana, que, a mi criterio, Yurubí fue mitificada, entendiendo que la mitificación, hacia las figuras rebeldes, revolucionaria e irreverentes, es utilizada como arma de dominación. Yurubí es convertida en María Lionza, como producto de las prácticas colonialistas del opresor, que abusa de las creencias y el folclorismo presente en el pensamiento y espiritualidad e idiosincrasia de nuestro pueblo, que los opresores utilizan como método para transculturizar e imponer modelos culturales opresivos, hoy presentes en nuestra esencia social venezolana como amenaza re recolonización y que impulsado por las potencias mundiales capitalistas encabezadas por el Gobierno de los Estados Unidos y la Unión Europea. Según fuentes consultadas nos hemos encontrado con la siguiente leyenda, referida a esta mujer aborigen, (Yurubí) que se ha dicho que era una combatienta hija del Cacique Yaracuy:

"Hay una versión que indica que esta mujer ayudó a su padre a luchar contra los españoles y cuando lograba sus acciones se perdía en la selva subida en una danta. Aparentemente su nombre era Yuribí; sin embargo, los conquistadores —que la consideraron peligrosa porque al morir su padre pasó a ser cacica de su tribu— enviaron a los católicos para que la cristianizaran y estos le dieron el nombre de María Lionza. Cuenta la leyenda que en un momento que fue acorralada por los españoles estos: le seguían hasta allí pero Yurubí mágicamente se perdía entre la selva, entre los caminos y las brumas de la montaña por ella encantada.

Esto es lo que dio pie al comienzo de la leyenda de María Lionza. Finalmente, Yurubí fue acorralada por los españoles. Sin miedo, Yurubí subió a un árbol alto, encima de un pozo del río; viéndose rodeada y comenzando sus perseguidores a subir el árbol, Yurubí se lanzó al pozo de aguas cristalinas desde lo alto del árbol. Una vez disipada la espuma y las burbujas, los españoles esperaron ver salir a Yurubí, ver su cuerpo aturdido o muerto por el golpe, sin embargo Yurubí nunca salió del pozo. Los soldados buscaron en el pozo, río arriba y río abajo pero Yurubí no apareció. Retirándose del lugar y ya habiendo avanzado un buen trecho del camino, los soldados voltearon vieron a Yurubí arriba en la montaña completamente desnuda montada sobre una danta con sus brazos en alto sosteniendo un hueso de cadera de mujer. Con este gesto Yurubí quiso decir que su prole, su gente, su hogar y su cultura estarían a salvo por la fertilidad y aptitud guerrera de la mujer venezolana".

Por medio de los documentos y las crónicas de los españoles de esa época y gracias al empeño de grupos académicos interesados en visibilizar las luchas indígenas se sabe que las mujeres aborígenes venezolanas, gozaban de prestigio y poder. Estaban posicionadas dentro de su cultura y eran el elemento fundamental en la transmisión de las costumbres, tradiciones e historias que eran transmitidas de generación en generación, que con la llegada de los conquistadores y la instauración de un nuevo régimen de corte patriarcal, transmutó esa esencia de espiritualidad natural de las mujeres, convirtiéndolas en seres invisiblilizadas, transportando su esencia humana a un estado de minusvalía; se les asignaron roles, no acordes a su visión de mundo y costumbres. Muchas fueron asesinadas, violadas, ridiculizadas, esclavizadas y prostituidas por un enfoque racista e inhumano, que le impuso el invasor.

Ante este panorama desolador en que fueron sumidos los pueblos indígenas, en general y en particular las mujeres, triplemente excluidas por raza, sexo y condición social, ellas han insurgido ante el modelo capitalista salvaje, y con el tiempo se ha venido imponiendo en la sociedad venezolana, tomando nuevamente ese rol tan especial que la mujer merece ejercer por derecho natural, por ser la garante de la existencia de la humanidad y símbolo de la vida en todas sus manifestaciones.

También es bueno que se sepa que en la batalla de Maracapana, una de las más considerables acciones bélicas, entre las huestes invasoras y tropas conformadas por hombres y mujeres originarios (as), (una historia que no ha sido difundida en los textos de "la historia oficial" ), perdieron la vida por las defensa de sus territorios y la libertad, diez mil seres aborígenes, entre hombres y mujeres, en una terrible batalla, donde funestamente, combatieron alrededor de doce mil nativos a favor de los invasores, que fueron armados sofisticadamente, por los conquistadores, bajo engaño, para que arremetieran en contra de sus propios hermanos. Y después de la derrota aborigen en esta batalla, estos engañados nativos, también fueron asesinados por los conquistadores. La triste realidad de nuestra historia.



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Reinaldo Chirinos

Licenciado en Educación Mención Desarrollo Cultural. Facilitador del INCES.

 reinaldoc06@gmail.com

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