Con colaboración activa de militares

Las colas para gasolina construyen un sujeto sumiso nada útil a la revolución

El tema de la escasez de gasolina ya tiene consecuencias dramáticas en bastos sentidos, tanto para quienes padecemos por su racionamiento, como por los efectos desmovilizadores en nuestro intento de revolución, consecuencia, esta última, que pareciera no estar siendo bien dimensionada ni por gobiernos locales ni por el nacional, a juzgar por la atención que se le está prestando al asunto.

Familias enteras debimos acomodar nuestra rutina para dar cabida a un número incalculable de horas que algún miembro pasará obligado en algo que siempre fue "tan simple y rápido como llenar un tanque con gasolina". Preparativos propios de quien asiste a un campamento: buen aprovisionamiento de comida, agua suficiente para no deshidratarse (algunas colas transcurren bajo un sol absoluto), un banquito, la almohada y cobija para la noche, todo lo necesario para pasar más o menos "cómodos" unas 6, 10, 18, 24 o más horas de espera. Y todo esto a horas bastante extrañas y riesgosas que no se elegirían para un paseo, porque para instalarse con algún chance en la cola, como diría aquel triste ministro chileno: "hay que madrugar", ¿o trasnocharse más vale?, pues según la "corazonada", se estará allí tipo 11 o 12 de la noche, o cuanto mucho, no más allá de las 2 am (llegar más tarde ya limita el chance), y además sería bueno llegar con unas velas prendidas para ayudar a que la gandola sí llegue en ese nuevo día (la información de sus movimientos está vedada, a menos que se cuente con un "infiltrado" amigo).
Otros factores interviene acá: hay que preparar la lonchera con tiempo porque el "régimen especial de administración de cargas" que nos aplica CADELA (corte de luz, pues), no tiene horario fijo ni avisado, y al igual que la cola, puede llevarse entre 2 , 10 o más horas diarias, así que se trata de ver cómo le hacemos para que no nos pesque con las manos en la masa (porque suplirlo con velas a diario es imposible, linterna sana no a todos les queda, y poco probable es contar con planta eléctrica). Aunque últimamente ha mejorado el servicio con dos a cuatro horas de corte "nomás", pero que siendo siempre imprevistos, no dejan de interferir para mal. Una previsión más hay que aplicar por el gas (bastante problemático por estos días), pues cuando no tenemos, la cocina con leña imprime otra dinámica.

El problema de la luz es un factor regional propio de unos pocos estados del país, pero ha sido persistente en el tiempo (especialmente a partir del sabotaje eléctrico del 7 de marzo pasado), además que poco o nada comentado por nuestros medios. Y en CADELA tampoco dan razón clara y no falta el funcionario que escuálidamente se anime a salirnos conque "según el gobierno" hubo un sabotaje. Por todo esto, necesario es mencionar estos detalles de la luz para que se pueda tener una idea más completa de lo que nos significa este proceso que para otros más afortunados puede ser "tan rápido y sencillo como llenar un tanque con gasolina".

Ya en cola, nuevamente un corte de luz de duración incierta nos alejará seguramente aún más de nuestro objetivo de llenar el tanque, o puede también, que al llegarnos el turno ya no se esté despachando completo y nos racionen a apenas unos 20 litros, esto es para los "flojos" del final de la cola que "no madrugaron lo suficiente", como dijo aquel… O peor aún, una fantasmal cola VIP que disfruta del privilegio de la reserva de gasolina, puede que se consuma parte de lo que ya se había previsto sería para x número de usuarios y usuarias; en caso así, algunos cuantos nos iremos sin nada.

Tema aparte es éste de los coleados, que van desde los guapos e independientes que se "lanzan" a lo bravo usurpando puestos mientras la cola avanza, hasta los apadrinados y por tanto, más calmos, que se integran a esas colas VIP que no dejan ver un criterio claro ni evidente del porqué se pertenece a ellas (¡y cuidao de querer averiguarlo!, podríamos salir regañados o mordidos por un Guardia Nacional). Y luego está la cola de los usuarios que se abastecen de la "reserva de gasolina", supuestamnete todos vehículos oficiales, que no forman tanto así como una cola sino que son un reguerito de carros que van llegando a deshoras ante la mirada mansa de quienes esperamos en cola. Nos toca aceptar de buena fe este supuesto de que son todos vehiculos oficiales, pues esta distinción no es tan evidente ni visible en todos ellos como cuando es el caso de una ambulancia o vehículo policial o militar, que no nos dejan lugar a dudas de su carácter oficial.

Esta reserva de gasolina por estos días se trabaja así: de 18 mil litros que trae medio tanque de la gandola (el otro medio tanque viene con gasoil), 9 mil litros van a una bomba y 9 mil a otra. De estos 9 mil litros, 4 mil se venden a los usuarios normales y 5 mil se guardan de reserva para vehículos oficiales (policía, militares, sector salud y gobierno local) y casos especiales. O sea que de la gasolina que llega, más de la mitad se guarda para vehículos oficiales y casos especiales. Aquí es donde hay aspectos necesarios de precisar y ajustar: ¿cualquier vehículo al mando de un guardia o militar debe ser considerado "oficial"?, ¿vehículos personales de consejales o diputados también lo son?, ¿se lleva algún control o se estipula algún número máximo de llenadas de tanque a un mismo vehículo para un mismo día?, ¿quién determina cuáles casos deben ser considerados especiales?, ¿no podrían ser estos últimos identificados con alguna calcomanía visible que ayude a evitar coleados en esa cola? Y por último, ¿pueden los vehículos oficiales consumir más combustible que la totalidad de vehículos particulares? Esto es de revisarse y afinar el cálculo, porque no es raro que organismos públicos que atienden distintas áreas como electricidad y otras, ante requerimientos de las comunidades se escusen por no poder asistir por "falta de vehículo", esto sucede, y entonces ¿cómo es que se reserva tanta gasolina para ellos? (Es de señalar que este Municipio Pedraza del Estado Barinas, en su parroquia capital cuenta con 4 estaciones de servicio, y cada una guarda su reserva para vehículos oficiales incrementándose así el volumen total destinados a ellos)

Algo debe decirnos que un concejal del municipio (del partido PSUV y por programa propio de radio), se queje al tiempo que hace un llamado público al comandante del batallón militar local para que tome cartas en el asunto porque en una bomba se le negó gasolina a la ambulancia (única ambulancia del único hospital del pueblo) bajo el argumento de que esta gasolina era luego comercializada ilegalmente (en la zona es fuerte la reventa de combustible por la que un litro de gasolina puede llegar a ser vendida entre 5.000 y 8.000 BsS por litro).
Que este consejal llegue a este extremo nos dice varias cosas: primero, que hay necesidad de establecer unos mínimos controles porque la solución no puede ser dejar sin combustible a la ambulancia, y segundo, que algo está fallando en la comunicación entre instituciones del gobierno si se llega a instancias de peticiones vía radial como ésta (¿qué más nos queda por sufrir entonces a cualquiera en una cola de gasolina si un consejal no tiene vía formal para ser oído?).

No es posible certificar que un mismo funcionario militar o policial pase llenando vehículos distintos más de una vez al día, pero ruedan comentarios de que fulano o mengano llena el tanque del primo, de la prima, del cuñado, del vecino, del sobrino y hasta el de la novia del ahijado, ¿no sería conveniente entonces actuar con más claridad y evitar dar lugar a comentarios como estos implementando algún sistema que aplicando controles no deje lugar a dudas en nadie?

Claro que lo deseable sería poder actuar basados en la buena fe y confianza en el prójimo, pero aún no estamos en esa sociedad ideal que ansiamos, esto lo sabemos, y entonces mientras transitamos hacia ella es necesario que establezcamos unos acuerdos que regulen nuestros actos y nos permitan una convivencia en paz.
Pero hablamos de "acuerdos", de participación popular para establecerlos, y no de normas ni imposiciones que son pensadas por unos pocos. Tenemos nuestra constitución que nos habla de democracia participativa y protagónica, apelemos a este principio y generemos procesos más ricos por el aporte de todas y todos.

Debemos trabajar este tema porque se está dando un choque en la relación cívico militar presente en las bombas de gasolina. Hay militares, que acostumbrados tal vez a su modo de disciplina jerárquica, no toman a bien o no aceptan que un ciudadano reclame cuando siente que sus derechos son vulnerados, y el militar actúa en consecuencia mandando a callar sopena de detención. Así, impuesta la autoridad militar desde un lado, no queda más que impotencia, frustración, ira, desazón y sumisión del otro.

Además, estas arbitrariedades, impotencia ante la injusticia, y sumisión, a la larga generan también violencia, y esto ya se está viviendo en las bombas; agresividad entre hermanos y daños para la salud mental y física del propio cuerpo generados por el desgaste corporal y emocional que causan estas situaciones, ya debe estar repercutiendo en la salud social y productiva de nuestro país. ¿De dónde sale sino esto de agredirse físicamente entre hermanos a niveles de muerte en una bomba por gasolina, o aquello de molerle el carro a otro a punta de múltiples choques? ¿Acaso el infarto no será otro producto de todos estos sentimientos opresores? https://www.panorama.com.ve/sucesos/Choque-en-cadena-impactados-4-carros-en-cola-por-gasolina-en-La-Paragua-20190929-0016.html; https://versionfinal.com.ve/sucesos/nueve-heridos-en-choque-de-gandola-contra-cola-de-gasolina-en-lara-tuit/; https://primicia.com.ve/sucesos/hombre-fallece-tras-sufrir-un-infarto-en-cola-de-gasolina/

Frente a un problema en el abastecimiento de combustibles que tal vez no tenga pronta solución, ¿cuál podría ser uno de los peores efectos (además del trastorno cotidiano que sufrimos cientos y miles de ciudadanos y ciudadanas) si seguimos sin atender estas cuestiones? Que esta consecuencia no sea por favor una generación de seres sumisos dispuestos a soportarlo todo sin participar en nada, porque una generación así no es precisamente el hombre y mujer nuev@s que necesitamos formar en revolución para seguir avanzando; un ser humano que más allá de sufrir incomodidades esté también aprendiendo a soportar arbitrariedades sería garantía segura para la muerte de nuestra revolución.
¡Actuemos en consecuencia…!

bellmart7@yahoo.com



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