La milicia, lo biodiverso y yo

Desde que el Presidente Chávez inició su mandato, estuve en contra de los nombramientos militares en los cargos civiles. Fue así como me propuse a desdecir de tales atrevimientos contra la civilidad.

Sin embargo en el transcurso del tiempo y del silencio uno termina haciéndose cómplice de tal calamidad nacional. Todos, todos toditos, hasta los chavistas reconocen, que lo militar, ha sido el factor más importante, desde el punto de la sostenibilidad del poder chavista. Entre ello y una obtusa oposición, el país se ha traducido en una calamidad.

Desde el año 2000, el viejo gomecismo volvió al poder. Con el famoso plan Bolívar 2000, en donde con maletines llenos de Bolívares, los militares salían a "solucionar los problemas" del país. En un flaco favor a las alternativas sociales planteadas por el chavismo, colocaban en ello, a perro a cuidar carne.

Todos los cargos civiles fueron copados por militares, militares que hasta hace poco fueron manejados por un currículo de la escuela de las américas, de la West Point, todos, hoy jefes de cargos de los servicios públicos del país.

No ha bastado con que esos cargos o cualquier cargo fuera y sea copado por un militar, sino lo peor del caso es, que por miedo con los nuevos egresados militares, eternizan en los cargos a esos viejos militares olientes aun a Gómez.

Pero la cosa se extiende aún más allá. Para camuflajear la civilidad, entonces nombran a los hijos, al primo o prima, marido o mujer de algún militar, en cargos de ministros, jefes de aquí y de allá. Mágicamente de una caja de sorpresas, sale: un primo rector de una universidad, jefe de aguas, director de santerías, o de cualquier campo que simule o muestre poder.

Si usted ve un currículo para buscar un trabajo, de seguro la primera carta es la de un amigo General, un Capitán o hasta un sargento. Tal es así la cosa, que algunos viejos amigos, luchadores sociales se fueron mutando y terminaron haciéndose milicianos.

En este momento para usted ocupar un cargo político dentro del PSUV, tiene que ser miliciano. El absurdo ha tocado piso. Eso ha llevado a los chavistas a su propia aniquilación, ya no es la oposición que busca derrotarlos, son ellos que hacen todo para cagarla. Ya no van de caída libre hacia un vacío político, ya tocaron fondo.

En estos días de nombramientos políticos, de consolidación de sus UBCH no encuentran ni siquiera a los 10 que conforman esa estructura, uno, porque exigen que sean milicianos y dos, porque no hay suficiente milicianos que se quieran comprometer con tal adefesio político.

El UBCH de la zona, un cabal luchador social, reconocimiento que hago, a pesar de mis diferencias con algunos de sus procederes políticos, se manifiesta públicamente, pertenecer a un mundo biodiverso, contrario a la fuerza masculina o esfuerzo no más allá de una dama delicada, de la noche a la mañana aparece como cabo de la milicia. En respeto a sus creencias y procederes lo único que manifestó fue "a mí, que me saquen de esa vaina, yo no voy a servir para sus números".

Narran los chavistas que van a reuniones, que cuando ordenan que se paren los milicianos, se paran 7 u 8 viejitos que no pueden con su alma, ni cuerpo. Sin embargo el máximo miliciano a nivel nacional, manifiesta que hay cuatro millones de milicianos, mintiéndose él, pero haciéndole creer, a más de un opositor obtuso, que eso es realidad.

Lo serio de este asunto es que, es que nos bastándoles nombrar en todos los cargos de naturaleza civil, a los militares, no contentos con ello, ahora obligan a su militancia, por falta de cuórum hacerse milicianos, convirtiendo la política en una parodia, en un teatro de lo absurdo.

Sin embargo, como el pueblo es sabio, algunos luchadores sociales, opositores hasta los dientes se mantienen estoicos como jefes de calles dentro de los llamados CLAP, lo hacen para ayudar a su gente, ya que saben que es la única manera de hacer llegar, en forma real, ayuda humanitaria a sus vecinos, a través de la cajita de comida, el gas y así menguar su dolor y el de otros.

Estos buenos hombres y mujeres, a la vez, dan orden al eterno desorden de ayuda social que trata de hacer llegar el estado, menguan su inanición y le dan esperanza a una oposición sin salidas inteligentes; a ellos, no los ha atrapado aun lo miliciano, ni las promesas ficticias, pero si la persecución y la acusación falsa.

Sin embargo, allí, la cosa miliciana procede, ya que de esos cargos se vienen haciendo gente obtusa, creyentes fundamentalistas del chavismo y entonces se convierten en verdaderos perseguidores de los que manifestamos contrarios a sus procederes.

Es así, como estos líderes sociales del silencio humanitario, descubiertos en la calle, pero existentes allí, porque ya no hay chavistas que se ocupen de esto, son también atacados de palabra, calumnias y hasta golpeados.

En mi caso, mi carro, ha sido puñaleado en sus cauchos varias veces, con las consecuencias monetarias y psicológicas que ello ha traído a mi familia, especial a mi esposa, ya que para que no me jodan el carro, tiene o tenemos que caminar bajo la lluvia, con mis dos pequeñas, más de un kilómetro, hasta donde camuflamos el vehículo.

Mi amiga Moncada, Sandra, mi esposa Yatnelly, son vilipendiados en pleno dominio público, por unos y otros, ahora con precisión quirúrgica, por estos nuevos civiles mutados, ahora milicianos políticos; ya que el viejo amigo, él biodiverso, aquella persona delicada y respetuosa de todos, lo sacaron de la UBCH, por no aceptar ser miliciano.

Un fundamentalismo político, procedente de los dos factores en disputa, se profundiza e inunda las calles de mi país, peligrosamente.



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Gabriel Omar Tapias

Investigador

 gotapias@gmail.com

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