El libro de las Mutaciones y la esperanza en Venezuela

"El porvenir es tan irrevocable/

como el rígido ayer. No hay una cosa/

que no sea una letra silenciosa/

de la eterna escritura indescifrable/

cuyo libro es el tiempo. Quien se aleja/

de su casa ya ha vuelto. Nuestra vida/

es la senda futura y recorrida./

Nada nos dice adiós. Nada nos deja./

No te rindas. La ergástula es oscura,/

la firme trama es de incesante hierro,/

pero en algún recodo de tu encierro/

puede haber un descuido, una hendidura./

El camino es fatal como la flecha."

JORGE LUIS BORGES

(Poema "Para una versión del I King", poemario " La moneda de hierro",1975)

Hace unos cuantos años leí con sumo interés, como si de una novela se tratara, el texto titulado "El libro de las Mutaciones", o "I Ching", el cual junto a la Biblia, se considera uno de los legados más antiguos del mundo civilizado; según expone Richard Wilhelm, uno de sus traductores occidentales más reconocido, empezó a escribirse hace unos tres mil años, se tiene la presunción que por varios autores, representando todo un compendio de sabiduría e iniciación, dirigido a la vida, en especial, a la vida de la sociedad china; en la actualidad sigue siendo un libro de suma importancia dentro de la cultura China y en buena parte de la sociedad occidental.

La obra aborda el sentido espiritual de la existencia humana, a través de un oráculo expone el presente de la persona que consulta y que adivina el futuro si esa persona adopta el camino adecuado para ello; es un libro adivinatorio y también de carácter moral. Como texto en sí, está compuesto por sesenta y cuatro capítulos, con un sistema binario de numeración, aritmético y geométrico. Los números impares son representados por una línea continua, y los pares, por una quebrada. Estos trazos, expone Wilhelm, se llaman hexagramas, formados cada uno de ellos por dos trigramas, y no se construyen como en la escritura china, de arriba abajo, sino de abajo arriba; son frases y consejos muy sabios y aplicables a cualquier cultura y moral.

Wilhelm, a todas estas, describe que las fuentes reconocidas del libro son el texto de Fu-Hi, los que escribieron el soberano Wen y su hijo el duque de Chou, y los de Confucio y sus discípulos. El texto I-Ching, surge en el siglo VIII a.C., valorándose como un texto que modela un universo que se mueve por la relación de diálogo entre los seres opuestos y que está regido por la idea del movimiento y cambio. Pero también el I-Ching es el sistema místico, filosófico y político que se diferencia de la cultura occidental en cuanto a que no está construido sobre la base de un materialismo y posmodernismo asfixiante y segregador, sino sobre las ideas tradicionales del legado Oriental, creando y fortaleciéndose a través de ciclos y de un cuidadoso equilibrio entre los contrarios, entiéndase entre el bien y el mal.

Ahora bien, desde la sabiduría milenaria de I Ching, el texto representa una colección de símbolos que se basan en dos rasgos principales: Uno que quería decir "si", consistiendo en una línea horizontal; otro que quería decir "no", representado por un trazo quebrado (o zigzag). A partir de ahí se comienza a surgir combinaciones, formándose ocho signos principales que para los chinos significaba lo que pasaba en el cielo y en la Tierra; los signos principales se combinan entre sí para dar 8 x 8 = 64, símbolos o hexagramas, donde cada uno consiste de seis trazos, combinando los trazos rectos continuos y los trazos quebrados.

Siguiendo las indicaciones de Wilhelm, el cual aporta un método sencillo para consultar el I Ching y poder tener una respuesta lo más cercana a la predicción de la duda que nos asista, se ha abordado esta consulta espiritual partiendo de una pregunta generadora cuya respuesta no nos termine en alternativas dicotómicas (si o no), en este caso la incógnita sería: ¿el camino de la esperanza para Venezuela qué ameritará? Para establecer el criterio de selección de los textos de manera aleatoria y fortuita, acudiendo al valor espiritual del texto, se ha de lanzar tres monedas (los textos tren unas especiales pero sino las tienes con tres monedas contentivas de cara y sello basta). Se lanzan las tres monedas un total de seis veces seguidas, interpretando la cara (o las letras chinas en las monedas que suele trae el texto I Ching) y asignándoles un valor de 2 puntos y la otra 3 puntos. En cada tirada sumamos los puntos entre las tres monedas y nos dará un tipo de línea y otro, dependiendo de la suma, claro están para que ustedes lo hagan deben contar con una pequeña tabla descriptiva de hexagramas que orienta el sentido que llevarán dichas líneas. El resultado del lanzamiento de las monedas nos dio una serie de dos líneas continuas y una línea en zigzag, el registro tomado del azar y lo fortuito nos acercó al trigrama 57.

El denominado trigrama 57, lleva como título "Sun" (Lo gentil, Lo penetrante, El viento penetrante, La tolerancia, Lo que penetra gentilmente, y la Cobardía), que hace referencia a la hija mayor y simboliza el viento o la madera, y tiene como atributo la gentileza que penetra como el viento o como el árbol cuyas raíces crecen. Destaca el texto que en "…la vida de la comunidad es la influencia poderosa de una gran personalidad, que descubre y quiebra las intrigas que se esconden de la luz del día".

El texto devela que: "La pequeña fuerza puede lograr su propósito sólo si se subordina a una persona eminente que sea capaz de crear el orden". En ese aspecto, el "…tiempo es su instrumento. Del mismo modo, el gobernante debe penetrar el alma de las personas. Esa labor también requiere de una influencia duradera que se haga realidad por medio de la iluminación y órdenes hechas públicas por los gobernantes. Sólo cuando las órdenes han sido asimiladas por las personas es posible actuar de manera coordinada. Actuar sin haber preparado el terreno sólo atemoriza y causa rechazo…"

Es indispensable tomar "…las decisiones que consideres prudentes y atente a esas decisiones. No dudes excesivamente. Comprométete contigo mismo. Recuerda que nada es constante. Que todo puede cambiar en un sentido u otro. No es necesario que pelees. Fluye positivamente. Confía en Dios y en ti. Procede gentilmente, con pequeños pasos. Triunfa".

En este sentido, uno "…no se siente suficientemente seguro para avanzar de manera decidida. Miles de dudas surgen. Uno no se decide, sin embargo, a retirarse. En lugar de ello, divaga indeciso entre el avance y el retroceso…Una disciplina decidida es mucho mejor que la libertad que no sabe tomar decisiones".

En este aspecto el mensaje es directo: hay que actuar, no hay que quedarse a esperar soluciones producto de "indecisiones", es necesario crear condiciones para materializar lo decidido, crear un orden en el caos que en este momento vive el país. El mismo texto destaca: "…La persona sabia sabe cuándo es tiempo de actuar y cuando es tiempo de aceptar. Observa con cuidado tu situación. Entonces podrás identificar el camino correcto. Triunfas con auto-disciplina. Procede con sabiduría y persevera. Triunfa…La persona sabia se arrodilla frente a lo divino. La persona sabia sacrifica la fuerza que busca la auto-satisfacción, el ego, y arriba a la luz. La persona sabia preserva la paz y la alegría interior al librarse de toda pretensión y ser modesta…Puedes aprender de tus errores. Lo que no funciona puede cambiarse y hacer que funcione. Persevera".

En concreto, respondiendo a la pregunta generadora (¿el camino de la esperanza para Venezuela qué ameritará?), la respuesta está echada a través de la voz espiritual y simbólica del I Ching: la esperanza es el cambio, pero un cambio que acompañe decisiones concretas y perseverantes; decisiones que surjan de una rectificación profunda de los errores cometidos, atendiendo un respeto al "tiempo de Dios" que es el tiempo perfecto. "…La persona sabia sabe cuándo es tiempo de actuar y cuando es tiempo de aceptar…"; ante esto, sí es verdad, se necesita un liderazgo que conduzca los destinos de un país que se ha venido a menos, pero también se necesita que ese liderazgo venga acompañado de un nuevo compromiso con la sociedad y con los propios valores de ese liderazgo. No podemos aceptar seguir cultivando la miseria en nombre de banderas ilusorias de libertas e independencia. La verdadera independencia es no estar atados a falsos ídolos, necesitamos ser libres de imperios y nacionalismos absurdos. Retomar la idea libertaria e imponer la sabiduría de un federalismo anarquista, solidario y de equidad plena.

Nota: ¡FELIZ AÑO 2018! Que tenga por sobre todas las cosas mucha salud y vitalidad para enfrentar las vicisitudes del presente en miras a conquistar las dificultades del mañana. ¡FELICIDADES!



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Ramón Eduardo Azócar Añez

Doctor en Ciencias de la Educación/Politólogo/ Planificador. Docente Universitario, Conferencista y Asesor en Políticas Públicas y Planificación (Consejo Legislativo del Estado Portuguesa, Alcaldías de Guanare, Ospino y San Genaro de Boconoito).

 azocarramon1968@gmail.com

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