Por primera vez en 150 años gana nuestro pueblo indio

Un indio ganó.

Estas tres palabras juntas tenían ya bastante y demasiado tiempo que no se conjugaban al unísono en una misma frase.

Tal vez desde tiempos precolombinos ningún líder auténticamente indígena ha ganado cosa alguna, excepto desprecio, vilipendio, ultraje, burla.

Y cuando ha ganado algo, la mayor parte de las veces, han sido minucias, menudencias. En una palabra, bagazos o cuando más, naderías.

El solo enunciado” Un indio ganó en Bolivia” en sí dice mucho. Y puede decir mucho más si quienes lo llevaron a la primera magistratura lo ayudan a hacer un gobierno digno.

Dignidad indígena, dignidad latinoamericana, dignidad humana y universal engloban así en sí mismas toda una filosofía y una posible praxis de revolución.

Así, si tan solo una pequeñísima parte de las expectativas que Bolivia deposita hoy en Evo y su equipo, se logran llevar a realidad, la suerte de América Latina puede cambiar. Y de forma significativa.

Hace no muchos años la por entonces reina Victoria de Inglaterra dogmatizó esto de cara a un incidente con un embajador de ese país en la tierra fundada por Bolívar:

--¿Bolivia?, ¿Qué es eso? Bolivia no existe.

Pues eso (que según la reina no existía) ahora como que sí existe.

Y puede existir ahora de muchas maneras que solo un pueblo con su historia puede ahora parir. Esto es, que puede hacer posible, puede hacer existir.

Y no sólo para Bolivia sino para buena parte de Latinoamérica y el resto del mundo.

Recuerdo que hace algún tiempo viaje a Cochabamba, vía Santa Cruz, y dio la suerte que coincidiera con la fecha en que el Che fue encontrado e identificado.

Ese día la gente no hacia sino platicar sobre esta noticia. Alguno dijo: --“Por algo ha de ser que ese señor reaparece justo ahora”.

Con la victoria de Evo se hace cada vez más claro por qué están reapareciendo figuras que se conceptuaban disipadas en el espacio y el tiempo de las esperanzas colectivas.

Pero la pelea por la autodeterminación no es sencilla. Ya surge la gran prensa de siempre para profetizar el desastre que auguran representará Evo, incluso antes de conocer cuáles serán sus medidas inaugurales de gobierno.

Veamos qué tipo de cobertura hace de esta noticia la prensa europea:

“El indio Morales presidente de Bolivia”

“Morales: el primer indio presidente de Bolivia”

“Bolivia, el indio presidente”

“El cocalero Morales presidente de Bolivia”,

“El amigo de Castro presidente de Bolivia”,

“Bolivia: Presidente Morales líder de los cocaleros”,

“Bolivia: Morales presidente indio y anti USA”.

De siete titulares como anzuelo de novedad y de escándalo, cuatro resaltan que ganó un indio.

Uno resalta que es amigo de Castro.

Y otro titular reasalta que Evo es el líder de los cocaleros.


Estos diarios en el fondo racistas son los mismos que jamás titularían:

Ganó fulanito, el líder caucásico de Eurasia.

O ganó zutanito, ex descendiente de un autóctono de tierras de neandertales y cromañones.

Queda claro por qué.

Porque los presidentes de Europa, esos sí son personas 100% de verdad.

No como en esas tierras todavía salvajes de Latinoamérica, lamentablemente todavía llena de cholos, indios, zambos, criollos y negros de todas las hormas.

Bolivia, con la “guerra del agua” del 2000 y con la “guerra del gas” del 2003, ha aclarado su decisión a resistir a la avidez de un mercado mundial que exigía privatizar la mayoría de sus recursos naturales.

Ahora, con la victoria de Evo Morales, Bolivia podrá proponer una política, si no totalmente propia, al menos sí más autónoma.

Después de 180 años de independencia, un indio es votado presidente constitucional de la república numéricamente más india de América Latina.

La verdadera o supuesta biografía de Morales aparece ahora publicada por muchos diarios.

Evo proviene de una familia humilde de siete hermanos, cuatro de ellos muertos por falta de atención médica.

Una pregunta como inciso. ¿Alguien juzga necesario que Chávez le convenza a Evo de la conveniencia, urgencia (y justicia) de adelantar en Bolivia un programa de atención medica primaria gratuita, como Barrio Adentro?

Se menciona que Evo cuando niño corría tras los camiones que pasaban por su pueblo para recoger algunas cáscaras de naranja que le servían como alimento.

Otra pregunta casi retórica. ¿Alguien cree necesario de que Chávez convenza a Evo sobre las virtudes de un programa como Mercal?

Evo ha sido músico, panadero y futbolista.

Alguien necesita contarle historias a Evo sobre la necesidad de apoyar a la olvidada de siempre gente de la cultura, sobre la pertinencia de otorgar pequeños créditos para pequeños comerciantes. O sobre la necesaria protección al deporte de competencia en un país tradicionalmente futbolísticamente inspirado como Bolivia?

Nacido en Orinoca, en pleno altiplano del departamento de Oruro, Evo emigró con su familia a las tierras más fértiles y ricas de Cochabamba en busca de al menos mejores condiciones económicas.

¿Será necesario que alguien sensibilice a Evo sobre las en extremo duras condiciones de los migrantes?

Tiene alguien que ablandarle el corazón a Evo para que establezca servicios de atención básica (documentos, asentamientos, alimentación, salud) al migrante en una tierra esencialmente de migrantes debido al acoso y la persecución sistemática a los agricultores?

En Chaparellega Evo llega a ser líder de los productores de la hoja de coca. Y en 1977 es elegido diputado.

En 2002 Evo es el candidato del partido socialista MAS no obstante el embajador U.S.A. en La Paz, Manuel Rocha, amenaza sobre las graves consecuencias económicas si Bolivia vota por un “narcotraficante”.

¿Hace falta que alguien le explique a Evo quien es el amigo?.

¿Y sobre quien quiere ser el contrario?

La llegada a la presidencia de Evo a Bolivia no será fácil.

Pero ¿cuándo ha sido algo fácil para los habitantes del altiplano boliviano?

Y a pesar de todas las insuficiencias y complejidades (económicas, sociales, geopolíticas) Bolivia tiene y sobre todo sueña con una oportunidad.

Y desde luego que en esto Evo tiene la principal responsabilidad y oportunidad.

Pero no es sólo su desafío.

Del concurso, compañía y apoyo de muchos está dependiendo este ensayo histórico.

De ti y de mí.

Esto es, de los latinoamericanos todos depende, en alguna medida, este éxito.


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Luis Miguel Delgado


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