La Colonia Tovar

Por siempre Herrera Luque:

Motivo constante de sorpresa e interés, para turistas y venezolanos, es la presencia en pleno trópico, y a sesenta minutos de Caracas, de un típico pueblo alemán, donde sus pobladores, desde el traje al idioma, mantienen las características de Suabia, de donde son originarios sus antepasados.

Suabia es una región al Suroeste de Baviera (Alemania), a ambos lados de la Selva Negra, en los valles del Rhin y del Neckar, que luego fue dividida en entidades independientes, como el Gran Ducado de Baden, de donde proceden la mayor parte de los fundadores de la colonia; Wurttemberg y Hohenzollern (lugar de origen de la última dinastía alemana).

Quizá por esto, la baronesa Ella V. Kehler, sobrina de Guillermo II, último emperador alemán, eligió este apartado pueblo para radicarse en él, desde 1925 hasta su muerte, veinte años más tarde.

En 1945 no había aún carreteras entre la Colonia y los pueblos adyacentes. Un sendero de recuas era la única vía de comunicación con el resto del mundo. Razón por la cual, los colonieros mantenían intactas sus costumbres de un siglo atrás. Hablaban el badisch, que es un dialectico germánico, y sólo se casaban entre ellos.

Pero antes de que se pusiera de moda, la Colonia era un verdadero paraíso, envuelto por el silencio y la bruma; aunque para serles franco, los colonieros eran un poco hoscos y esquivos. Consecuencia del aislamiento y de su misma naturaleza campesina y alemana. ¿Sabían ustedes, acaso, que Suabia, la región de donde vienen, es el país de la brujería?

La historia de la Colonia Tovar: Desde los primeros tiempos de la República, arruinada la agricultura y despoblada la nación por la guerra de Independencia, fue preocupación de los gobiernos traer emigración europea.

El Presidente Páez: le encomendó al Coronel Agustín Codazzi. En Venezuela, como en toda la América tropical, hay zonas en las inmediaciones de los 2000 metros, que tienen las mismas condiciones climáticas de Europa y que pudieran albergar buen número de inmigrantes.

A Páez con sus proyectos de inmigración lo sustituyó el sabio José María Vargas, quien, como se sabe, fue derrocado por un golpe de Estado, marchándose a la isla danesa de San Thomas. Allí hizo amistad con Karl Moritz, el célebre naturalista prusiano, que hacía en aquel sitio un estudio de la flora. El sabio regresa a Venezuela acompañado de Moritz, quien, con Agustín Codazzi y el presidente continúan dándole vueltas a sus planes migratorios.

Codazzi se marcha a París en 1840 para imprimir su Atlas Físico y Político de Venezuela. Estando en esos menesteres recibió un oficio del Ministro del Interior donde se le pedía iniciar las gestiones para fundar, en nuestro país, una colonia de inmigrantes europeos. Meses más tarde responde Codazzi:

Luego de consultar al sabio Boussingault, quien conoció bien nuestro país, y al celebérrimo Barón de Humboldt, he llegado a la conclusión de que son los alemanes la mejor gente para fundar una colonia en Venezuela.

Entre los alemanes a quienes consultó Codazzi estaba el impresor y naturalista Alejandro Benitz, de tanta importancia en la vida de la colonia, quien a su vez consultó al Ducado de Baden sobre el proyecto. Este le exigió como condición que se trasladase a Venezuela para estudiar el clima, la feracidad de las tierras y el grado de tranquilidad que ofrecían las instituciones políticas.

En agosto de 1841, llegaron a La Guayra, Codazzi y Benitz. Codazzi, luego de explorar la serranía que separa los Valles de Aragua del mar, y de haber estado en la zona donde años más tarde se fundaría la Colonia, concluyó en un informe:

En un pequeño terreno que he podido recorrer y explorar, desde el valle de Urica hasta el de Maya, se pueden situar cómodamente 30.000 habitantes en once pueblos. La colonia principal distaría cinco leguas del Puerto Maya y seis de la Victoria. Se traerán entre 60 y 80 familias y el costo será de unos sesenta mil pesos, pues hay que hacer dos caminos, que no existen, con un total de once leguas. La temperatura varía entre 8 y 16 grados centígrados.

Con el apoyo del ejecutivo nacional, el 19 de enero de 1843 embarcaron en Le Havre en dirección a Venezuela unas cuatrocientas personas, originarias de Baden. Durante la travesía se desarrolló una epidemia de viruelas que causó muchas bajas. El 5 de marzo es decir, cuarenta y cinco días más tarde, llegaron a La Guayra.

A causa de la epidemia, el barco fue declarado en cuarentena, enviándose al Coronel Codazzi y a sus cuatrocientos colonos a Choroní. Cumplida la cuarentena se pusieron en marcha; y con ella el penoso ascenso hacia el lugar de su destino.

Los alemanes arriando ganado a tiempo que se abrían paso entre la maleza, llegaron a Maracay, donde un grupo de vecinos endomingados los esperaba. Un jinete con cara de Jefe cabalgó hasta ellos:

Bienvenidos, amigos. Yo soy el General José Antonio Páez… sigan adelante que la tierra los espera.

Los sufrimientos que padecieron de Choroní a Maracay eran apenas un bocadillo de lo que les esperaba. Si en aquel trecho encontraron árboles derribados y trozos de camino tragados por la selva que tuvieron que vencer a punta de machete, de la Victoria a la futura colonia tuvieron que “hacer camino al andar”. Aquello era monte tupido, por donde se deslizaba mortecino un débil sendero de indios.

El 8 de abril de 1843 llegaron finalmente a la tierra prometida. La inmigración fue selecta, como lo exigía el gobierno: familias honestas y laboriosas, un boticario, un impresor, un sacerdote católico, un maestro de escuela, carpinteros, herreros, toneleros, tejedores, ceramistas, agricultores; y un maestro cervecero, que fue el primero en fabricar la popular bebida en Venezuela.

Alejandro Benitz, el naturalista, se trasladó a la aldea donde publicaba un boletín anual y bilingüe sobre la marcha de la colonia.

Por cien años y más los inmigrantes de Baden estuvieron aislados del mundo exterior y fijados al tiempo en que sus antepasados abandonaron su tierra.

Un verdadero Shangrilá ha debido parecerle a la Condesa aquel lugar de su patria escondido en medio de la selva. ¿Qué la impulsaría a escoger este refugio luego de nacer y vivir en el fausto imperial de su tío Guillermo II?

La India del Paraíso:

Muchos cuadros y esculturas famosas están nimbados por extrañas leyendas. La India del Paraíso, es una historia parecida a La Maja Desnuda de Goya. La obra fue fundida en Alemania y la modelo, según se cuenta, era pariente muy cercana del Emperador de Alemania. Sorprendido el artista y la modelo en sus quehaceres se formó un lío de Dios es Cristo. Pero ya era muy tarde. La imagen de la hermosa princesa alemana ya había salido de Hamburgo en dirección a Venezuela, donde la podrán contemplar de cuerpo entero en el Paraíso.

¡Gringos Go Home! ¡Libertad para los cuatro antiterroristas cubanos héroes de la Humanidad!



¡Chávez Vive, la Lucha sigue!

¡Patria Socialismo o Muerte!

¡Venceremos!


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Manuel Taibo


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