Quememos el Añoviejo

En revolución, los pobres y marginales refinamos nuestros modales, a nuestra manera. No a la de la pequeña burguesía (llamada clase media), que estérilmente, imita a la burguesía. Digo, estéril, porque la burguesía jamás permitirá que en su seno, estén de igualados, sus más próximos serviles en este deshuesadero humano, que se conoce como capitalismo. Lógicamente, ha de ser así, porque si la burguesía dejara que a su mesa redonda, cual Rey Arturo, se sentaran caballeros, vasallos, villanos y esclavos, pues dejarían de ser lo que son y caeríamos, en el socialismo y hasta comunismo, como forma de organización político-social ideal.

Por lo anterior expuesto, parecernos a la burguesía, imitar sus modales, querer licantropizarnos, asumir sus mitos, adorar sus dioses, no es más que toda la asunción de modas, de las que la burguesía sigue ganando jugosas ganancias y nosotros no dejamos de ser, sino vulgares bufones. Ello explica el que preferimos y celebramos sin saber por qué, la fiesta de pascua, Halloween, invocamos el Espíritu de la Navidad, Santa Claus por San Nicolás o Los Reyes Magos, comemos el pavo y escondemos las hojas de las multisápidas hallacas y, finamente, nos embuchamos de un whisky 18 años o lavagallos en lugar de la sabrosa guarapa. Ya el pesebrito fue reemplazado por otra vaina de luces y estrellas sicodélicas y donde aún ponen el pesebre, mantienen en el exilio a la mula y al buey, expulsados por el celestino de pedófilos clericales, que hoy está silenciado por los predios de Castelgandolfo. Ojalá, me dieran ese castigo y llego a los 120 años, como perro 'e quinta.

Ahora bien, en Venezuela ha emergido algo que, como rutina placentera, festiva, lúdica y graciosa, es muy nuestro, sin metáforas de segundo ni cuarto grado, sin metafísicas ni contenidos profundos, sin querer significar más que eso: el muñeco del Añoviejo. Éste es fabricado como los espantapájaros, imitando de manera satírica a algún personaje de nuestra cotidianidad, digno de burla o de desprecio social, casi siempre es una figura opresora (con refinados modales), al que rellenamos entre risas e iniciativas pueriles todas, de fuegos artificiales como tubarranchos, matasuegras, triquitraquis, cohetones, saltapericos, lucecitas de bengala, etc., y le dibujamos un rostro risible. Recuerdo en estas faenas a mi papá, haciéndolo junto con nosotros, sus hijos y los vecinos, quienes además, estaban expectantes por cómo quedaría y cuál efecto especial tendría cada año.

Esto del Añoviejo y quemarlo es, también, una terapia que nos inventamos los pobres (porque no tenemos, ni el ánimo, ni el dinero, para gastar en psicólogos), a diferencia de los disociados psicóticos, que con una arrecherita salen a matar chavistas. También, es importante destacar, que durante la fabricación y quema del Añoviejo, están permitidas todas las mentadas de madre posibles, groserías, vulgaridades y escatologías, en general, como acto de depuración lingüística y, si lo gritas, también la terapia es fonético-fonológica.

Este tipo de fabricación del muñeco del Añoviejo es realizada en todos los pueblos del país y en nuestras barriadas capitalinas. Algunos osados, durante los días 30 y 31 de diciembre, lo exhiben en las calles, junto con una cuerda que sirve de alcabala y piden, sin tapujos, colaboración, para consumir, desde miche, anís, hasta cualquier bebida espirituosa. Luego, después del abrazo del feliz año, las personas rodean a este muñeco y le prenden fuego, como símbolo de dejar atrás todo lo malo y recibir el año nuevo, sin mamarrachos, ni parapetos burlescos. En este acto, participan niños entusiasmados, adultos y nunca falta la "buenota" o "explotada", quien siempre hace algún comentario que le roba la atención al muñeco. También, aparece algún discurseador borracho, que llora y dice pistoladas, pero lo disculpamos, porque es algún vecino o un tío de uno.

El año pasado, en diciembre del 2012, el país estaba triste, afligido. No hubo Añoviejo. Sufríamos la penosa enfermedad del Comandante Chávez. Este año, celebramos la certeza de que Chávez se hizo millones y que Nicolás Maduro, el Presidente Obrero y chavista, se echó a unos cuantos golpistas y artífices de la guerra económica, en caldo 'e ñame y nos ha garantizado un feliz año, 2014. Vamos a quemar el Añoviejo!

sipango60@hotmail.com


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Luis Pino Araque


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