4 tesis de EEUU sobre América Latina (y 1 de AL sobre y para EEUU)

La lectura de la gran prensa y de los intereses corporativos y políticos estadounidenses evidencia un cuadro que expresa una representación que más o menos sigue las siguientes tendencias:

1. Venezuela (y parte de América Latina) se encuentran siendo descaradamente manipuladas. Esta operación manipulativa la preside un líder (Chávez) empeñado en polarizar el país (y la región en su conjunto) por vía de inflamar el debate para redituar un malestar económico y social crónico, para redituarlos en un apoyo político de signo neo-populista. Según esta hipótesis bastaría con develar la presunta manipulación de Chávez y otros líderes de la región, para que Venezuela y América Latina en su conjunto retomaran de nuevo su apacible curso hacia la imagen de un desarrollo (que aunque no llega nunca), se mantendría como una inyección sedante de la conflictividad.

2. Esta manipulación buscaría alimentar un agudo sentimiento anti-norteamericano que podría poner en riesgo el liderazgo de EEUU en el hemisferio. Y, más grave aun, podría marcar una tendencia al caos del hemisferio en su conjunto, introduciendo al ajedrez geopolítico el surgimiento de nuevos (y la consolidación de añejos) grupos rebeldes y terroristas. Según esta tesis, el desvanecimiento de los liderazgos en el hemisferio podrían componer un nuevo marco de la gobernabilidad suficiente para posibilitar la transformación del hemisferio en un eje de impulso para la ulterior presión del resto del mundo hacia las políticas de libre mercado y de sujeción política hacia EEUU.

3. La administración Bush busca entonces hacer pasar la diferencia política entre libre mercado salvaje, compulsivo y asimétrico (ALCA) y libre mercado light (ALBA) como una cuestión de insurrección hacia la gobernabilidad misma de EEUU, con connotaciones apocalípticas (hacia su liderazgo global) y hasta criminales (hacia su seguridad). Es lo que ayer jueves 17 de noviembre suscriben tanto el Sr. Shanon como los congresistas republicanos del House International Relations Committee. Esto es, que Chávez fue muy lejos al “apoyar las ambiciones nucleares de sus enemigos políticos como Irán, amenazando además con vender jets estadounidense a Cuba. Si esto fuera totalmente cierto, los demócratas no estarían arguyendo en este momento que la política de confrontación actual no es entre EEUU y América Latina, sino entre Bush (y sus políticas librecambistas de choque) y la percepción de pueblos enteros en América Latina que aprecian que la dichas políticas han fracasado, y que ahora son, por ende, política y socialmente inviables. Los congresistas demócratas abren así un agujero en la engañosamente impenetrable política estadounidense hacia la región.

4. La fractura de la ya prolongadísima luna de miel entre republicanos y demócratas abre así una rendija hacia una discusión más fértil, y no sólo circunscrita al estratégico pero puntual tema de la apertura económica regional. La evidencia pública de discrepancias sobre el tema descubren además, que es claro que el escenario cambió, y que a la luz de lo sucedido es ineludible para EEUU redelinear la estrategia de coacción hacia otra de acercamiento más negociado de las asimetrías y diferencias persistentes en la región. Esto, traducido al cristiano significa que los demócratas certifican que el ALCA, tal como hoy lo propugna Bush, rotundamente fracasó. Y que habrá que sentarse a negociar (rápida y pragmáticamente) con los líderes de América Latina para identificar otros caminos al menos más practicables. Los Republicanos le han replicado a Bush que el problema con Venezuela y con América Latina no pasa exclusivamente por la discrepancia en cuanto a variable económica cuanto por la errada estrategia de acercamiento tanto en el plano estrictamente económico como en el de política exterior.

Primera (virtual) tesis de América Latina (sobre y para) EEUU:

Tal como la administración Bush ha venido alternando la relación con América Latina, ha suscitado una predisposición de tal naturaleza y calado que hace pensar que casi cualquier cosa que éste promueva vendrá (obviamente) en detrimento de la región en su conjunto. Aun cuando se sabe que la Unión Europea, por ejemplo, presenta graves contradicciones entre los diferentes países miembros, América Latina ve que incluso así, entre los países de esa Unión (o de otras) existe una cierta vocación a zanjar democráticamente las diferencias, y una disposición a la adopción de nuevas políticas sobre la base de la conveniencia para la mayoría (o la totalidad) de los países miembros. Lo que no es precisamente el caso de las relaciones entre América Latina y EEUU. Los principales líderes en la región latinoamericana perciben cada vez más rotundamente que la población ha desarrollado una disposición cada vez más fulminante para decapitar líderes (y sepultar partidos políticos) que no se pongan del lado de las políticas progresistas y del lado de las reivindicaciones de las mayorías. Una apropiación del referéndum consultivo (con propósito inicialmente revocatorio) ejemplificado en Venezuela está siendo tomado como práctica cotidiana de múltiples movimientos sociales que revocan o ratifican de facto a sus respectivos gobiernos, independientemente de que sus constituciones contemplen o no la figura de este mecanismo. Más que solamente a EEUU o a su gobierno de turno, América Latina le está diciendo al esquema mercantil global: “No estamos en condiciones, ni en disposición de conceder más. Si no es para ganar-ganar… pos no habrá juego”.

lmda18@yahoo.com


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Luis Miguel Delgado


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