Chávez: reposa en paz hermano, nadie como tú se lo merece tanto

Solo la muerte pudo impedir que este hombre incansable e infatigable, siguiera trabajando por su pueblo y por su patria. Si, la maldita muerte imperialista que no cesa en su labor de acabar con la vida en forma violenta e inconsulta de los hombres más puros y honrados que habitan esta tierra, mientras a los villanos, a los criminales de lesa humanidad, a los fascistas, a los banqueros que se enriquecen con el hambre de los pueblos, a los que que no tienen compasión alguna para despojar de su vivienda a jovenes y ancianos, a los que dañan la naturaleza, a los que solo tienen odio en su corazón, a todos ellos la maldita muerte les pasa por un lado tan solo porque son sus aliados.

Si, esa muerte la que protege a los malos, se acaba de llevar a un hombre bueno. Se llevó a nuestro Chávez. Se llevó al mejor hombre de todos estos tiempos. Se burló de nosotros como se burlan de su muerte los escuálidos. Si, la muerte que tanto ellos deseaban y ahora festejan. Si, muerte tan esperada por los imperialistas de los Estados Unidos y de Israel, por todos los mal nacidos de la MUD, esa muerte, se llevó al único hombre que tuvo las bolas bien puestas para llamar Diablo en su casa a uno de los jefes que han tenido el imperio y los escuálidos

Se llevó al hombre que hizo parir de nuevo a la patria y que la puso bonita. Al hombre que nos sacó de una oscuridad de casi dos siglos. Al hombre que hizo que nos sintiéramos dignos de nosotros mismos. Que nos sintiéramos dignos hijos de Venezuela. Al único hombre que de verdad hizo valer nuestros derechos de tener: salud, vivienda, educación y trabajo. Al que dignificó a los adultos mayores. Al que restituyó las garantías sociales de nuestro pueblo. Al que puso a nuestra patria en la cúspide mundial de las naciones. Si la "escuálida" muerte se acaba de llevar a nuestro Abel, al Abel del mundo pero en especial al de latinoamérica.

Se llevó al hombre a quien yo tanto critiqué, pero que nunca dejé de amar ni de admirar. Porque Chávez fue un maravilloso ser humano, con quien se podía tener desacuerdos en cuanto a la forma de construir el socialismo. Se podía tener desacuerdos en su forma de gobernar pero sin dejar de reconocer en él, al líder, al constructor de la nueva patria. Al adalíd de la libertad y de la justicia. Al cantor, al poeta, al creador de sueños y de ilusiones, al forjador del acero como el mar azulado.

La muerte "escuálida" se lo llevó físicamente, pero no se lo pudo llevar ni podrá llevárselo espiritualmente, porque Chávez se sembró para siempre en el cuerpo del pueblo venezolano. Él seguirá siendo como el Orinoco, Amazonas y el Plata: creador de vida, pueblos y naciones. Y no habrá imperio que pueda contra su legado y maldad alguna capaz de borrarlo porque somos hijos del sol y de la luna, del mar y la montaña. Somos los hijos que Bolívar no tuvo y de su adorada Manuela. Somos los hijos de Chávez

Descansa en paz querido camarada, hermano y amigo. Nadie más que tú se merece descansar. Te lo ganaste a fuerza de trabajo y más trabajo que hiciste para darnos patria. Anda "Querido Hugo" como te dice la hermana Cristina, anda que Bolívar, Sucre y el "Ché" te están esperando.

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