Hasta más allá de la tierra Mi Comandante

Lloraremos

¿Cómo te lloro amado presidente? Hoy podemos andar por calles, aceras y caminos sólo llorando. Hoy se permite llorar. Amaremos a Chávez y las terribles consecuencias de sus lindas y profundas palabras, pues todo lo que llega a amarse duele.

Mientras abro mi correo encuentro un pensamiento: la tristeza me fortalece. Jamás en Venezuela había habido tantas lágrimas por un hombre como las que en nuestro dolor derramamos por nuestro Presidente Hugo Chávez.

Minutos de silencios mundiales, capillas ardientes, lutos en gobiernos enteros, velas y dolor todos juntos, jamás los habíamos visto.

Lloraremos, será inocultable, pero nos levantaremos y seguiremos adelante. Por un ojo saldrán nuestras lágrimas y por el otro velaremos a nuestra revolución. Aguantaremos la dolencia, impotencia y rabia pero defenderemos nuestro pedazo de revolución.

De nuevo Bolívar ha muerto. Cantaremos las veces que sean necesarias el Himno Nacional, rezaremos, cantaremos y guardaremos nuestros lutos por perdida tan irreparable.

Junto a Chávez también llevaremos la impotencia de ir a enterrar a nuestro hermano el Cacique de la Sierra de Perijá del estado Zulia, Sabino Romero Izarra. Acompañaremos a su humilde familia y también llevaremos su dolor.

Sabino asesinado por paramilitares, ganaderos, terratenientes con los que ahora tendremos que ir a pelear con más fuerza. Iremos todos juntos y los enterraremos valientemente porque quien anda con su pueblo está protegido.

Y recordaremos sin rencor a todos aquellos que se burlan de estas muertes, les aseguramos que los recordaremos.

Yo recordaré hasta a las monjas del colegio donde estudia mi hija, sobre todo a una de ellas quien altanera rechinaba desde el portón donde dejo a mi pequeña: “que terminen de decir lo que ya todos sabemos, Chávez está muerto”. Prometo recordarla Hermana.

También recordaremos a Bush, Obama, Uribe, incluso al Rey de Borbón y esperaremos las próximas investigaciones de nuestro gobierno tras las sospechas de que dicha enfermedad fue inoculada.

Pero recuerda Chávez que ahora seremos más millones detrás de ti. Como seres humanos creeremos en todas las religiones que los dioses estaban confundidos, de reposo o distraídos, quizás muchos de ellos enfermos de ayudar a sanar tanta gente y por esa razón te olvidaron.

Chávez Fuiste demasiado grande, desmedidamente gigante, Dios te recibirá y los ángeles en los cuales nos enseñaste a creer te incorporarán a sus legiones. Hasta más allá de la tierra Mi Comandante Presidente Hugo Chávez…





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