El Salario: Riesgo económico que pone en peligro la estabilidad democrática en Venezuela

¡Yo escribo lo que veo!

LA POLÍTICA SALARIAL REZAGADA CON RESPECTO A LA INFLACIÓN

Si no se incrementan los gastos presupuestarios en beneficios sociales como el salario de los trabajadores y sus prestaciones, y se van indexando al mismo ritmo de la devaluación de la moneda, se corre el riesgo de perder la legitimidad de la Asamblea Nacional, tener en el futuro un dictador impuesto por Estados Unidos y perder la democracia en Venezuela.

La austeridad presupuestaria forzada por las circunstancias del bloqueo y la pérdida del poder adquisitivo en tiempos de deflación es un cóctel maléfico que podría dar la entrada a un dictador en el poder, y eso es precisamente lo que quieren las élites reaccionarias que mandan en la Casa Blanca.

Debemos cambiar la política de dejarle la determinación del salario al libre mercado, donde los empresarios o patrones juegan con una visión capitalista-esclavista, que contribuyen al incremento de la desigualdad y la pobreza nacional. Debemos reducir de manera urgente las desigualdades que se generan por la pérdida del poder de compra del salario con respecto a las variaciones (in crescendo) del tipo de cambio oficial y paralelo.

Las dificultades financieras, el desempleo y la pérdida del poder adquisitivo a causa de la guerra económica, el bloqueo y la epidemia del Covid-19, han afectado a la población profesional venezolana. Mucha mano de obra calificada ha dejado la administración pública, otros se han ido del país en busca de mejores oportunidades salariales, otros viven en menguas diariamente haciendo oficios distintos a su profesionalización, buscando oportunidades para poder salir del trance que nos encontramos.

Lo que necesitan los trabajadores profesionales y técnicos venezolanos son múltiples innovaciones simultáneas para reconstruir el poder laboral, que pasa por enmendar las fallas laborales, mejorar las leyes existentes, buenas negociaciones sectoriales, hasta abrirles el camino a nuevas formas de asociaciones y organizaciones profesionales de base, sin fines de lucro, que superen el sindicalismo ortodoxo, patronal y excluyente que existe en la actualidad.

Podría optarse por incrementar el salario mínimo integral y vincularlo al crecimiento de la productividad en el marco de la aplicación de la Ley Constitucional Antibloqueo. Debería llegarse a un acuerdo nacional o la aprobación de una "Ley de Emergencia" o "Ley Constitucional de Indexación del Salario Mínimo con respecto a las variaciones del tipo de cambio oficial". Esto en función de detener la drástica caída de la redistribución "real" de la riqueza social y motivar al poder laboral de la nación.

Estamos consciente que en una primera fase la inclusión de los nuevos niveles de salarios de los profesionales y técnicos representará un elevado costo industrial y gasto público con un impacto inflacionario determinante. No obstante, ese es el riesgo político que debe asumirse por la dignificación de esa población necesaria para desarrollar y hacer crecer esa economía postrentista petrolera, antibloqueo y en función de la industrialización del país que se ha prometido con la Ley Constitucional Antibloqueo. Eso hay que hacerlo antes que sea demasiado tarde.

LA DEVALUACIÓN HA AFECTADO EL PODER DE COMPRA DEL "SALARIO REAL"

La realidad ha demostrado que la inflación venezolana es inducida por las variaciones del tipo de cambio, como consecuencia ha caído el poder de compra del salario mínimo integral. En el cuadro N° 1, se muestra la relación del salario mínimo integral mensual (salario más cesta ticket) de los trabajadores venezolanos con respecto al dólar paralelo desde el año 2012 hasta septiembre de 2020. Se tomó como referencia los meses que hubo incrementos salariales y la cotización del dólar paralelo en ese entonces.

CUADRO N° 1: RELACIÓN SALARIO -DÓLAR PARALELO

(Dic. 2012 - sept. 2020)

(Con base en los incrementos salariales)

 

Dólar paralelo

Salario Mínimo Integral

Mensual

(Bs)

Salario Mínimo Integral mensual (US$)

VAR %

dic-12

17

3.038

175,38

 

dic-13

61

4.150

68,37

-61%

dic-14

173

6.985

40,37

-41%

dic-15

997

16.398

16,45

-59%

dic-16

3.156

90.812

28,77

75%

ene-17

3.545

104.358

29,44

2%

may-17

6.109

200.000

32,74

11%

ago-17

17.731

250.531

14,13

-57%

sep-17

29.146

325.544

11,17

-21%

nov-17

97.193

456.507

4,70

-58%

ene-18

235.782

797.511

3,38

-28%

mar-18

325.000

1.307.646

4,02

19%

may-18

1.400.000

2.555.500

1,83

-55%

jun-18

3.200.000

5.196.000

1,62

-11%

AGOS-18 (*)

6.800.000

5.129.000

0,75

-54%

sep-18

92

1.980

21,45

2744%

dic-18

810

4.950

6,11

-72%

ene-19

3.000

19.800

6,60

8%

abr-19

6.124

65.000

10,61

61%

dic-19

54.000

300.000

5,56

-48%

ene-20

75.015

450.000

6,00

8%

may-20

195.802

800.000

4,09

-32%

sep-20

444.496

800.000

1,80

-56%

Fuente: BCV, DólarToday, Monitor Dólar

(*) El 20 de agosto de 2018, entró en vigencia la reconversión monetaria.

Cálculos propios

Puede observarse que en diciembre de 2012 el "salario mínimo real mensual" en términos de dólares paralelos era de 175,38 US$, y en un año cayó 61% ubicándose al cierre de 2013 en 68,37 US$. En el año 2014 volvió a caer en 41% ubicándose en 40 US$, y en el 2015 el ritmo de la caída fue mayor (59%), cerrando el 31 de diciembre en 16,45 US$ paralelos. En diciembre de 2016, tuvo un repunte con respecto al año anterior de 75% (28,77 US$), situación que continuó hasta mayo de 2017 donde mostró su máximo repunte desde enero de 2015, alcanzando 32,74 US$. A partir de ese momento, el poder adquisitivo del consumidor (PAC) sufrió un fuerte ataque debido a la agresiva devaluación del bolívar que lo hizo mermar hasta llegar a su mínimo histórico en agosto de 2018, cuando era apenas de 0,75 US$.

El 20 de agosto de 2018, el Gobierno de Nicolás Maduro aprobaría la Reconversión Monetaria y un incremento salarial del 2.744% que entraría en vigencia el 01 de septiembre de ese año, que lo ubicó de un salto en 21,45 dólares. No obstante, en poco tiempo, el continuo ataque a la moneda nacional lo haría caer de nuevo. En sólo seis meses llevarían el salario a menos de 5 US$, pero que con el aumento salarial de abril de 2019, aumentaría a tan solo 10,61 US$.

En los próximos 17 meses sólo se decretarían 4 aumentos salariales, que aunado al bloqueo imperial y el permanente ataque a la moneda nacional llevarían a ubicarlo en tan sólo 1,80 US$, muy cercano a su mínimo histórico alcanzado en agosto de 2018 (0,75 US$), y muy lejano del nivel de enero de 2013 superior a 150 US$ mensuales.

Ciertamente, si comparamos el salario mínimo integral de diciembre de 2015 (mes de las elecciones parlamentarias donde la revolución perdió) que era de 16,45 US$ con respecto al actual (octubre de 2020), de alrededor de 1,80 US$ mensuales, la situación del salario nominal es más crítica.

No obstante, al salario actual habría que incluirle las subvenciones o compensaciones gubernamentales como el subsidio alimenticio de las bolsas CLAP y bonificaciones que reciben muchos trabajadores por medio del Carnet de la Patria, que no lo recibían en el año 2015. Podría decirse que el salario mínimo integral "real" se ubica en un nivel mayor que el nominal. Pero, hay que dejar la salvedad que al igual que el año 2015, los servicios públicos en la actualidad siguen siendo accesibles para los trabajadores y se ubican entre los más económicos de la región. En muchos países el gasto en servicios públicos representa alrededor del 70% del ingreso familiar.

AUMENTOS SALARIALES VERSUS INFLACIÓN

En el Cuadro N° 2, se observa que en los años 2016, 2017 y 2018, el Gobierno aumentó el salario mínimo 19 veces (6, 5 y 8 respectivamente), casi en un promedio bimensual, con la finalidad de intentar contener los avances diarios del dólar paralelo. En ese contexto los trabajadores vieron como la inflación se disparaba por los constantes aumentos de precios en el mercado de bienes y servicios, que los gremios empresariales asociaban al incremento del salario.

CUADRO N° 2: AUMENTOS SALARIALES VERSUS INFLACIÓN

(Desde enero 2012 a septiembre 2020)

Años

Aumentos Salariales

Inflación

2012

3

21,1%

2013

4

40,7%

2014

4

62,2%

2015

4

180,9%

2016

6

274,0%

2017

5

862,6%

2018

8

130060,0%

2019

3

9585,5%

2020 (*)

2

840,0%








 

Fuente: BCV, Gaceta Oficiales

(*) De enero a septiembre de 2020

 

De igual forma, cuando en 2019 hasta la fecha (octubre de 2020), el Gobierno cambió la política laboral de incrementar el salario con menor frecuencia (3 veces en el 2019 y 2 veces en lo que va del 2020), valga decir, esperando cada cierto tiempo, hemos visto que la inflación de igual forma ha ido galopando hacia el alza al mismo ritmo de las devaluaciones de la moneda. Incluso, su incremento ha sido de una forma más agresiva si se compara con lo ocurrido entre los años 2015, 2016 y 2017.

Según el BCV, en el 2018, la hiperinflación fue de 130.060%; en 2019 cerró 9.585,5%, y entre enero y septiembre de 2020, la inflación acumulada supera 840%.

Desde una perspectiva estrictamente estadística, la tendencia matemática del cuadro N° 2 estaría indicando que en la medida que se ha dejado de incrementar los salarios la inflación ha venido cayendo, pero se reconoce que es una caída a expensa del sacrificio de la población trabajadora en esa lucha contra el bloqueo imperial.

Para los amantes de la economía matemática aparentemente es un triunfo macroeconómico, pero desde una perspectiva ética económica, humanista, socialista o laborista, es un rotundo fracaso, porque pareciera que se ha sacrificado el bienestar del ser humano en función de la desigualdad y la mejoría de las cifras macroeconómicas.

El mal ya está hecho. Sin embargo, en el marco de la Ley Constitucional Antibloqueo el ESTADO debe intentar aplicarse políticas públicas que le recupere a la sociedad lo robado por los especuladores, los manipuladores de precios, las riquezas sociales que fueron a parar a manos de los capitalistas, de la burguesía tradicional y la nueva burguesía. Valga decir, hay que recuperarle el poder adquisitivo del trabajador antes que sea demasiado tarde.

LA INDEXACIÓN SALARIAL ES NECESARIA EN TIEMPOS DEL BLOQUEO IMPERIAL

En los últimos años hemos visto que el empobrecimiento laboral inducido ha sido la principal arma estrategia de los promotores de la "guerra económica", mientras que el arma estratégica de la revolución debe seguir siendo la defensa del salario real o poder adquisitivo de la clase trabajadora. En ese sentido indexar los salarios significa incrementar el valor del factor trabajo al mismo ritmo de crecimiento del valor factor capital.

Las teorías económicas keynesianas y postkeynesianas plantean que los Gobiernos deben tomar medidas macroeconómicas que tiendan a mantener una especie de "equilibrio" entre las variaciones de la Oferta Agregada (OA) y la Demanda Agregada (DA). Entendiendo la OA como la sumatoria agregada (nacional) de todos los factores de producción Capital (K) y Mano de Obra (L), más el beneficio empresarial (Bi).

Desde una perspectiva microeconómica esto lo podemos comprender de la siguiente forma: la sumatoria de los factores de producción (K + L) más los beneficios (Bi) es igual al precio de venta del bien o servicio. Mientras, desde una perspectiva macroeconómica, la OA es igual a la sumatoria del valor total (nacional) de todos los bienes y servicios producidos por una economía en un período determinado, que es lo que se conoce como Producto Interno Bruto (PIB).

En un hipotético equilibrio en el tiempo, donde nadie se empobrezca, todos los factores de producción ganen y la riqueza social se distribuya de manera justa y proporcional (visión socialista), el PIB (OA) debe ser igual a la sumatoria de todos los Precios (Pin) de venta de la economía, que a su vez es la sumatoria de todos los ingresos de esas ventas.

Por definición, en economía se reconoce que el Producto Interno Bruto (PIB) es igual al Ingreso Nacional (Yn), porque de manera contable, lo que representa una venta para alguien es a su vez un ingreso. Como contrapartida contable, lo que representa una venta para alguien a un precio determinado (Pi) representa un gasto para otro, que es lo que se conoce como demanda o consumo (D).

Lo ideal sería que la producción nacional o agregada (OA) sea igual a la demanda nacional o agregada (DA), es decir OA = DA. Pero la demanda depende de los niveles de ingresos de los actores económicos (gobierno, empresarios y trabajadores). Según la teoría Keynesiana, a mayor ingreso individual mayor capacidad de compra, por tanto, a mayor ingreso Nacional (Yn) mayor Demanda Agregada (DA).

No obstante, esa capacidad de compra está condicionada a su vez por los niveles de inflación. A mayor nivel de precios (Pi) disminuye el Poder Adquisitivo de los Consumidores (PAC); y, en la medida que los niveles de inflación se acentúan, o son inducidos de diversas formas, sean por factores externos (dólar paralelo) e internos (manipulación de precios) de la economía, la población consume menos. Este elemento determina la pérdida de la calidad de vida, los niveles de pobreza y la desigualdad de las sociedades.

En el caso extremo, en la medida que la gente compra menos alimentos menos se alimenta, está propenso a enflaquecer, enfermarse y a disminuir su esperanza de vida. Esas son algunas de las secuelas que ha dejado la guerra económica. Por tales razones, consideramos es mejor aumentar el salario "real" mes por mes si fuera preciso, al mismo ritmo de la variación del tipo de cambio oficial, como garantía de salvar gente, que los trabajadores y sus familias engorden, aumenten sus defensas del sistema inmunológico, en detrimento de indicadores macroeconómicos como la inflación "nominal".

A LOS EJECUTORES DE LA LEY ANTIBLOQUEO

No se equivoquen. La Ley Constitucional Antibloqueo para el Desarrollo Nacional y por la defensa de los Derechos Humanos debe aprovecharse para diseñar una política económica que cuatruplique en el corto plazo el ingreso medio de la nación. Situación que requiere una mayor vinculación de los actores de la sociedad económica nacional, para allanar el camino hacia la verdadera reactivación del aparato productivo nacional que garantice que el bloqueo imperial no siga amenazando nuestra salud, seguridad material y el bienestar nacional.

¡Amanecerá, y seguiremos viendo!

 



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Andrés Giussepe

Doctor en Gerencia, Especialista en Política y Comercio Petrolero Internacional y Economista de la Universidad Central de Venezuela. Secretario Nacional del Movimiento Profesionales de Venezuela.

 agiussepe@gmail.com

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