Los practicantes del cinismo

Pasando un poco de revista a los artículos de Aporrea, como parte de la indagación de conceptos que hoy en día conocemos, me topé con un artículo escrito por Silvio Villegas, el 9 de mayo de 2004, llamado “Venezuela Hoy. El cinismo como práctica política”. La razón de citarlo es simple, ya que él realiza una breve descripción del concepto a lo que tomo textualmente:

“El Cinismo originalmente fue una corriente filosófica disidente de la Escuela Socrática, cuyo jefe principal fue Antístenes y Diógenes su más destacado representante. Según los Cínicos, “la sabiduría no consiste en el conocimiento teórico, inaccesible al hombre, trata solamente del conocimiento del bien…y el fin de la vida virtuosa sólo puede ser basada en la renuncia a todo lo que convierte al hombre en un ser dependiente: los bienes, los placeres y los conceptos artificiales y convencionales”.

Eran en esencia unos ascetas. Por ello, según el Diccionario de la Real Academia, se habla de la “doctrina de los cínicos”, porque era una “doctrina filosófica”, o al menos pretendía serlo. Es decir, el “cinismo” surge como una disidencia filosófica, como una doctrina que tenía propósitos altruistas más allá de los conservadores principios Socráticos.

De allí viene la palabra “cinismo” y “cínico”. Podemos decir entonces que originalmente, los Cínicos no eran “cínicos”, ni el “cinismo” tiene las mismas connotaciones que antes tuvo. Ocurre que con el tiempo y la praxis, el principio, la concepción y la palabra cínico y cinismo se pervirtieron (o, como dicen algunos, “se putearon”) y es por ello que en el lenguaje contemporáneo, según el Diccionario (DRAE), cinismo significa, “desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones y de doctrinas vituperables… obscenidad descarada”. Cínico, quiere decir entones: “procaz, que muestra cinismo, desvergüenza en el mentir” y muchas otras cosas despreciables o ridículas”

Pero no me voy a meter aquí con la política nacional, voy a tomar el atrevimiento de realizar lo que los internacionalistas saben con mucha más profundidad y análisis, pero no puedo evitar levantar mi voz (y en este caso mi teclado) para expresar lo que pienso respecto a un acontecimiento histórico, y que seguro tendrá repercusiones muy trascendentales para nuestro mundo actual, como lo ha sido la primera prueba nuclear de Corea del Norte.

Primero que nada, quiero fijar mi posición personal, estoy totalmente en contra de la construcción de armas nucleares venga de donde venga, por lo que estoy de acuerdo en condenar moralmente al Estado Norcoreano por dicha actividad, sin así unirme a las voces de protestas de otras potencias nucleares que tienen la manía de lanzar la piedra y esconder la mano, convirtiéndose en verdaderos practicantes del cinismo.

Las grandes siete potencias nucleares son Estados Unidos, Rusia, Francia, Gran Bretaña, China, India y Pakistán, y podríamos incluir a Israel (aunque éstos últimos todos conocemos quien es el que los surte de tanto poder bélico). Son países con un conocido prontuario internacional de pruebas de armas nucleares, recordando que el único país que ha utilizado una con fines bélicos ha si Estados Unidos en la segunda guerra mundial, y por partida doble.

Pues si, estos desvergonzados estados han salido alborotados, cual gallinas de su corral, a condenar y pedir al mundo que sancionen a Corea del Norte por su práctica nuclear, con la soberbia que los caracteriza, como si fueran dueños del mundo, los grandes policías que pueden decirle a las demás naciones (soberanas cabe destacar) lo que deben hacer y decir.

Se supone que la “no proliferación nuclear” debe ser igual para todos, porque es comparable a que uno viva en un edificio, coloque música a todo volumen, pero cuando el vecino haga lo mismo se le reclame de forma airada, eso es no tener vergüenza, ser un inmoral, muy parecido a como actúan los escuálidos aquí en Venezuela, con la moral en donde el sol ya no les pega en la parte posterior de su cuerpo, CINICOS en fin.

Vivimos un mundo globalizado, el norte es resistir, que no es lo mismo que aislarse. Todo a levantar la voz de protesta, en cada rincón del país, en cada rincón del mundo, la globalización alternativa debe ser nuestro rumbo, la recuperación de nuestros valores históricos, vencer el cinismo con verdad, trabajo, lucha, solidaridad, amor y todos aquellos términos que sean sinónimos de bien común. No nos dejemos engañar por el imperio y su habitual práctica del cinismo, si se condena a Corea del Norte, se condena a los otros 7 países nombrados, apoyemos el desarrollo nuclear pacífico de Irán y de todos los países que decidan soberanamente buscar el desarrollo de sus pueblos.

PATRIA O MUERTE VENCEREMOS

HASTA LA VICTORIA SIEMPRE



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Carlos Grillet

Licenciado en Trabajo Social y estudiante de economía (UCV), Guevarista leal a la Revolución Bolivariana, la música y la lectura, más que una pasión, la vida.

 carlosgrillet@gmail.com      @carlosgrillet_

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