Estados Unidos y los golpes parlamentarios

Desde Alianzas para el Progreso hasta Operaciones Cóndor, el
imperialismo no ha escatimado recursos para evitar que el ejemplo
cubano de 1959 cunda en la región.

Es difícil señalar una nación grande o pequeña de América Latina y el
Caribe, que no haya sufrido en el último medio siglo alguna invasión,
ocupación, golpe de Estado o fraude político para corregirle el rumbo
a cualquier movimiento popular interno contrario al hegemonismo
estadounidense u orientado a exigir el ejercicio de su soberanía
nacional.

Los triunfos en eventos electorales de líderes progresistas
partidarios de la unidad de la región y de su autodeterminación como
naciones libres que ha tenido lugar en el pasado reciente parecían
haber creado las condiciones para extender esa tendencia y estimular
la posibilidad de éxito de candidatos presidenciales con similares
ideales libertarios y avanzados proyectos políticos en otras naciones.
Esa nueva realidad en América Latina y el Caribe de la llegada
simultánea al poder de varios gobernantes populares que no eran
impuestos, apoyados o necesitaban el visto bueno del gobierno de
Estados Unidos, no tenía antecedentes en la región.

Sin embargo, en los golpes con camuflaje parlamentario llevados a cabo
en Paraguay y Brasil, el protagonismo imperialista no ha sido tan
evidente. Solo se pudieron identificar como operaciones de Washington
cuando recién se conoció el papel que jugó en estas fechorías la
diplomática Lilian Ayalde quien prestaba servicios en las embajadas
estadounidenses en Paraguay y Brasil, conectada siempre con la Agencia
de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID),
organización pantalla de la Agencia Central de Inteligencia (CIA)
cuando se llevaron a cabo las defenestraciones de Fernando Lugo y
Dilma Rousseff, respectivamente.

Un informe del periodista argentino Héctor Bernardo publicado por el
diario argentino CONTEXTO el 9 de septiembre en curso dice que Ayalde
no sólo fue una importante funcionaria de la USAID, entidad
estrechamente vinculada la Agencia Central de Inteligencia (CIA), sino
que, además, fue la embajadora norteamericana en Paraguay durante el
golpe parlamentario contra el presidente Fernando Lugo, y luego se
trasladó a Brasil, para ser la embajadora de Estados Unidos durante el
golpe (también parlamentario) contra Dilma Rousseff.

"Los dos golpes de Estado tuvieron el mismo modus operandi: la
traición del vicepresidente que, con mayoría parlamentaria de su lado,
impulsa un proceso destituyente contra el mandatario electo
democráticamente y logra quedarse con el poder.

"En los dos golpes tuvo un rol vital la Embajada de Estados Unidos,
haciendo lobby para aglutinar a toda la oposición en contra de los
presidentes que –en los dos casos- no habían cometido ningún delito.
"Los dos fueron articulados, desde el sillón de la Embajada, por la
misma persona: Ayalde. El vínculo de los golpistas con la Embajada se
hizo evidente en cables confidenciales revelados por WikiLeaks.

"En el caso paraguayo, los cables firmados por Ayalde dan cuenta de
que el Gobierno norteamericano conocía a la perfección las reuniones
entre parlamentarios y militares que planeaban destituir al presidente
Lugo.

"En aquella ocasión, Ayalde se retiró de la Embajada poco antes de que
el golpe se consumase y, luego de pasar un tiempo en funciones en la
USAID, se transformó en la representante de Estados Unidos en Brasil".
En el caso de Brasil, los cables revelaron la relación que los
diplomáticos norteamericanos tenían con el golpista Temer. El hombre
que la presidenta Dilma Rousseff definió como "el jefe de los
conspiradores" se reunía periódicamente con los representantes de la
Embajada de Estados Unidos y les brindaba información que él mismo
calificaba como "sensible" y "sólo para uso oficial".

El cable difundido por Wikileaks, que habría sido emitido en 2005, fue
enviado desde Sao Paolo al Comando Sur (con sede en Miami) y señala:
"El diputado Federal Michel Temer, presidente nacional del Partido del
Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), cree que la desilusión
pública con el presidente Lula y el Partido de los Trabajadores (PT)
proporciona una oportunidad para que el PMDB presente su propio
candidato a las elecciones presidenciales de 2006".

La comunicación revelada también aseguraba que, preguntado sobre el
programa de su partido, Temer indicó que "el PMDB apoya políticas que
favorecen el crecimiento económico, no tiene ninguna objeción al Área
de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y preferiría ver al Mercosur
fortalecerse con el fin de negociar con el ALCA como bloque, pero la
tendencia parece ser la contraria".
 



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Manuel Yepe

Abogado, economista y politólogo. Profesor del Instituto Superior de Relaciones Internacionales de La Habana, Cuba.

 manuelyepe@gmail.com

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