Geopolítica y Diplomacia Bolivariana

Todos recordamos en Quebec 2001 esa Cumbre de las Américas. Fue un Choque de trenes: USA vs Venezuela. Se decidía el rediseño y re-direccionamiento de América del Sur. Movimientos de la superpotencia como los que pretende implementar hoy contra Dilma Russeff: la acción de la derecha brasileña; correlatos de la política exterior de USA; teniendo en la mira detener el BRICS; los intereses transnacionales; los impulsos totalizadores del orden global. En aquel tiempo, fue sacudido y alejado el imperio de aquel su objetivo de siempre: alinear a los países latinoamericanos; imponer la lógica del mercado; homogenizar los factores de producción; lograr el control de los recursos naturales y las materias primas; privatizar el patrimonio inmemorial; mercantilizar los saberes tradicionales y atentar contra la autodeterminación y la soberanía. Se han encontrado con obstáculos por la existencia de gobiernos progresistas, que aun en condiciones difíciles,no han abandonado el respeto de la soberanía de sus Estados; han defendido sus posiciones en relación al principio de no injerencia en sus asuntos internos; frenado las entelequias seudo-jurídicas. En el caso de Venezuela hoy, en las variopintas intentonas se apunta a un Golpe de Estado basado en el llamado «Derecho de injerencia humanitaria» la excusa de la «Responsabilidad de proteger» tanto como en Europa o Haití, montan intervenciones humanitarias o financieras, ciclos de negociación que no son otra cosa, usan la máscara de intervenciones para ir mutando las políticas económicas, presupuestarias y financieras del Estado-nación.

En Venezuela: el mundo unipolar es inviable. Desde la implementación de la Democracia participativa y protagónica, presentada por primera vez en 1999 en la OEA (distinta a representativa) postura criticada por Allan Brewer Carias, quien redactó el Decreto de Carmona. Recordemos que la -La Declaración de Quebec- fue firmada (con reservas), y no se firma la Carta Democrática –por considerarla intervencionista y así, se rompe el “Consenso de Washington”. Ello pareciera olvidarlo el Secretario General Almagro. Kirchner-Chávez, alla ´y otro tanto en Mar de Plata, lograron desmontar planteamientos sobre la intervención internacional hacia Venezuela. En aquel momento se expresaban como causales una serie de falacias las falacias: de los derechos humanos; relaciones con Irán; déficit de los derechos humanos. En USA comenzaba a conocerse sus costuras– no olvidemos -Leyes segregacionistas, Guantánamo, los indignados, los Ocupas Wall street, etc.- la escalada belicista de USA, OTAN, Liga Árabe.

Venezuela vs Proyecto Imperial.

Nuestra política exterior se ha caracterizado por lograr avanzar con la visión geoestratégica. La idea bolivariana de integración; el petróleo como acervo energético; el intento de un nuevo orden y arquitectura financiera internacional; multilateralismo; socialismo del siglo XXI; anti-imperialismo; mundo multipolar); creación de fondo comunes; coordinar uso de reservas financieras y proteger el hábitat y los recursos naturales y energéticos. La revolución Bolivariana marcha en la historia contemporànea con el signo del impacto social y la optimización de los espacios comunes. Se estableció una ruptura de paradigmas y un nuevo concepto de región: bloque de afinidades territoriales; geo-económicas; geopolíticas en función del desarrollo de la justicia social y la equidad, también un nuevo concepto de hemisferio: diferente a OEA, Escuela de las Américas, el neocolonialismo disfrazado de post, TIAR, TLC. Hugo Chavez edificò un nuevo concepto de proyecto de integración y ruptura para impedir el expansionismo estadunidense y su replanteamiento como hiperpotencias.

¿En qué consiste la ruptura de paradigmas que inicia la revolución bolivariana? en la recaptura de la significación de los antecedentes históricos y la vocación anfictiónica (Congreso de Panamá 1826),que se inicia con la rea-propiciación histórica y su reactualización. UNASUR-CELAC-MERCOSUR: se erigen como un Nuevo Bloque planetario, de complementariedad estratégica con nuevos valores: construcción de un orden internacional basado en la justicia social; igualdad; armonía; igualdad soberana; respeto a la integridad territorial; la no-intervención e injerencia en asuntos internos de los Estados partes; respeto al Derecho internacional; igualdad soberana de Estados; la democracia participativa y protagónica; el respeto a los Derechos humanos; la cooperación internacional para el desarrollo sustentable; libre intercambio de bienes, servicios y personas; arancel externo común y el respeto al medio-ambiente.

Los desafíos reales son en la actualidad: enfrentar la “guerra económica”; avanzar en la capacidad y transferencia tecnológica; fomentar la innovación; promover proyectos de invención; reconvertir el aparato tecnológico; sustituir el sistema tradicional de la importación. Los Alcances: defensa de la soberanía y derecho a todo Estado a la autonomía en la construcción de su propio sistema político; defensa ante las amenazas de potencias, agresiones, sanciones unilaterales y medidas coercitivas; prioridad a la articulación, complementariedad, intercambio, espacio regional; consolidación de la identidad cultural latinoamericana. En este momento estamos en una nueva etapa difícil para la construcción de un mundo multipolar; creación de nuevos polos y referencias de poder; disminución de la hegemonía y dependencia de cualquier centro de poder. En estos tiempos de guerra económica sin embargo la defensa de una nueva escala de valores sublimes de la revolución resulta lo más pertinente: desde la justicia social, equidad, solidaridad, dialogo, reciprocidad, respeto a la diferencias religiosas y a la autodeterminación.



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Joaquín López Mujica

Filósofo, escritor y diplomático

 j.lopezmujica@laposte.net

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