La renovada plaza Bolívar de Valencia, la novia del Sol

De visita familiar al centro de la ciudad en días pasados, no quise regresar a casa sin antes pasar a ver y conocer directamente la nueva imagen de la plaza Bolivar de Valencia, la que ahora "es del pueblo" porque antes fué "la del Rey", la que después de su restauración ha generado comentarios positivos en la gente dándole buenos créditos al alcalde Julio Fuenmayor, quien se atrevió romper con la inercia tradicional para desafiar a la casta de la godarria conservadora y su encopetada valencianidad, a quienes nunca antes les importó el desarrollo humano decente y cultural del pueblo humilde de los sectores populares de Valencia.

Pareciera que por primera vez un alto funcionario público del municipio Valencia en calidad de alcalde se digne en prestar atención y valore el derecho cultural del pueblo a tener un reconfortante espacio publicó para la dignificación humana de los ciudadanos, más allá del signo ideológico al que se pertenezca, por tal motivo existen razones de peso suficientes para reconocer y aplaudir la inocultable iniciativa del joven burgomaestre de la ciudad capital, por recrear el referente histórico del proceso de lucha anticolonial de nuestros libertadores, la cuál cobra mayor importancia con éste especial homenaje con gratificante presencia de la belleza urbana necesaria y conveniente para el esparcimiento, la recreación y el aprendizaje histórico de quienes la visitan o simplemente cruzan el casco central de la ciudad capital; podemos decir que la plaza Bolivar de Valencia ahora es un moderno Museo Histórico Bolivariano, dónde el pueblo valenciano y especialmente la juventud en términos pedagógicos recreativos puede refrescar y ampliar el conocimiento sobre la historia Bolivariana.

La renovada Plaza Bolívar de Valencia "la novia del Sol", tal como lo escribió el maestro Juan Vicente Torrealba y lo expresó en su inspiradora y magistral interpretación el recordado Eleazar Agudo, Valencia ahora tiene su bien merecida Plaza Bolivar, la que hoy de verdad "parece un espejo de Dios", con su novedoso diseño urbanístico de primera que rescata y muestra alegóricos momentos emancipadores de nuestro pasado bolivariano; con una refrescante jardinería con una vegetación policromatica impresionante y encantadora, en la que destaca un hermoso ambiente con nivel de primer mundo, un lugar dónde ahora se respira paz espiritual para el encuentro ciudadano, porque hasta se tuvo el cuidado de conservar los viejos árboles entre otros los cotoperies, las caobas, un tamarindo y un mango cargados de frutos tan apetecibles como "la linda mujer valenciana".

Necesario es precisar, que la presente opinión la hago desde una perspectiva de libre pensador y con la transparencia que me caracteriza, (modestia aparte) sin complejos ni prejuicios de ningún tipo para reconocer una verdad tangible e inocultable que está a la vista de todos para el beneficio colectivo de la ciudad y sus ciudadanos; no es un buen hábito la mezquindad política para valorar el contenido útil de las buenas obras y en este caso la labor desempeñada por el alcalde Fuenmayor a quien conozco personalmente, y aún con alguna encontrada diferencia política de forma, merece el reconocimiento público por haber rescatado la plaza Bolivar del "valenciano sol".

Sin embargo, haciendo uso del constructivo sentido crítico, no está demás la observación simple de la columna central situada sobre el monolito hasta el extremo superior del capitel corintio la cuál no se ve totalmente blanca me imagino por el polvo y el efecto intemperie, igualmente la figura del libertador se nota un tanto opaca por el tiempo llevando agua y sol.

Finalmente sugerimos que además del previsto rescate de la retreta dominical, en los hermosos espacios internos de la plaza se podrían incorporar otras actividades motivadoras de la cultura popular tales como: teatro al aire libre; recitar de poetas locales; actividad de pintores y pinceles; relacionar la permanente exposición histórica de la plaza a las escuelas para que los maestros/as complementen a sus alumnos la cátedra de historia; y por último también revisar la pertinencia de la tradición histórica previa permisología permitir a los educadores ofrendar al padre de la patria por ser éstos los portadores del estandarte de la historia venezolana.-



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Aguedo Alcalá Machiz


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