Más allá de Tves, reconstruir la palabra de un pueblo en lucha

La controversia que ha causado la pantalla de Tves ha creado un revuelo interesante, una pequeña brecha por donde soltar las lenguas a un debate sostenido en las gargantas de muchos y muchas hace rato. La cachetada que siempre le hace falta a la izquierda para que se pronuncie. Los análisis de coyuntura en nuestro país son espejo de las más íntimas conversas de sobremesa, de la frase aislada en reunión de grupo, la cotidianidad sumada donde se va escarbando la necesidad de un decir que sobrepasa su cascaron individual para convertirse en debate público, en apertura y posibilidad de nombrar. Así pasó, y el tema de Tves dejó de ser sólo dardos de individualidades sorprendidas, a actividad de calle, a foro…esperamos que a más; superamos la inmovilidad y quisimos dejar testimonio –colectivo- de lo que consideramos un retroceso, una burla, una mala jugada hacia la inteligencia y las necesidades de un pueblo como el nuestro, un pueblo que se asumió en revolución a como de lugar. Dos elementos, la concentración que convocaron las compañeras de la Araña Feminista en la sede del Ministerio de Comunicación, que arrojó como resultado unas mesas para la discusión de contenidos de Tves y del sistema público de comunicaciones; por otro lado un foro convocado por los y las compañeras de Praxis en la escuela de Historia de la UVC, donde se hicieron también diversas propuestas sobre la problemática.

Ahora, el debate sigue abierto, y las maneras de abordarlo son muchas, bienvenidas sean todas las formas que apunten a lo orgánico, a la movilización, al encuentro. Bienvenidas sean los caminos que nos confrontan en una realidad compleja y que nos obligan a pensar-actuar. La apuesta es que no nos quedemos reducidos a una discusión que sólo apunte a unos contenidos transmitidos en un canal del sistema público, eso sería perder la preciosa oportunidad de dar una discusión más profunda y necesaria sobre el hecho comunicacional en nuestro país, sobre el cómo se ha configurado la comunicación desde el estado y cómo hemos asumido la comunicación como un ejercicio de construcción política en los movimientos populares. Y más allá sobre las diferencias entre una comunicación que reproduce la dominación y otra que busca liberar a su clase. El tema es espinoso, es un reconocimiento que cuesta porque el escenario que arroja en este país es un campo amplio y despojado, kilómetros de tierra muerta nos acompañan, de verde quemado a punta de conciliación y corrupción, la propia y la cómplice. A punta de malos tratos con el poder.

El mirador…crítico o cómplice?

Si miramos el asunto desde la el espectador, podríamos tirar los dardos hacia la necesidad del nacimiento de un espectador capaz de poner una distancia con lo que ve, de reflexionar y preñar idea a partir de lo que ve y no de lo que consume; proceso individual de conciencia que pasa por un proceso concreto de reconocimiento del sujeto en capacidad de transformar la realidad, un proceso que puede entonces convertirse en un salto histórico de conciencia de una sociedad entera.  Cachetada para las teorías de la comunicación que nos consideran esponjas pegadas de culo a la imposibilidad de movernos más allá de los marcos de la sociedad de consumo, la resignación y el suicidio en masa.  No “consumimos” la pantalla, deconstruimos sus contenidos, la decodificamos para a partir de nuestros referentes –en gran parte mediado por esa misma pantalla- y asumimos que está presente como una especie de infiltrado de los espacios privados de nuestra vida, de la actividad pública; pero no es la absoluta verdad, ni la palabra sagrada, ni la última.

El 11 de Abril del 2011 fue un buen momento para esta ruptura con la “verdad” absoluta de la pantalla, los medios quedaron desnudos, descubiertos en la conspiración del golpe de estado, de frente, con el descaro propio de los que subestiman la inteligencia y la arrechera de los pueblos; sus matrices de opinión, su política editorial sucia se llenó con sangre las manos esos días, todas y todos fuimos testigos; nadie nos lo contó. Procesos reales que cambiaron de algún modo la percepción de los medios en este país, le quitamos terreno a la ingenuidad y le cultivamos al imaginario propio, al de nuestra clase. Vale decir que esto generó un proceso de crecimiento social, sólo posible en el rechazo a todo poder opresor, al reconocimiento del enemigo histórico. Este abrir de ojos se dio en paralelo con el surgimiento de cientos de radios comunitarias, de televisoras y periódicos; había que crear los medios de comunicación del pueblo, ante el silencio y el despotismo de los medios privados había que darle espacio a las voces de un pueblo además victorioso, que había pasado por duras pruebas y que se sentía fortalecido en ese momento. Años después y contando las múltiples experiencias del pueblo en presencia de su destino, en sus ganas de transformarlo, dentro de este proceso político de los últimos quince años también dimos un salto, o por lo menos eso sentimos en ese momento, cuando se acabó la concesión de Rctv y surgió la idea de Tves, una idea que venía del gobierno nacional pero que respondía a una necesidad multitudinaria de un sector político que exigía cambios ya, radicalización de las acciones gubernamentales coherentes con el discurso cada vez más claro y encendido de Chávez; en la calle pudimos sentir una especie de expropiación con justicia;- ya no me vendes más tu mierda fascista en la pantalla, ahora voy a decidir qué ver-.

Ahora queda analizar qué pasó desde ese momento hasta acá, quizá en ese análisis pudiéramos entender cómo es que se afinan las políticas de un estado burocrático, corrupto y autoritario, que “da” lineamientos, ese “poder que no se equivoca”, que se hace el sordo, que decide qué es lo que le “conviene” al pueblo; ese aislamiento y reducción de los espacios de participación entre el Poder Popular y el gobierno también tuvo consecuencias en los medios de comunicación. Es posible, sólo en medio de la infinita ceguera atorrante, que una decisión política de un gobierno considere que un tipo como Wiston puede decidir sobre la pantalla de un canal público, deducimos que la conclusión es: “eso es lo que a la gente le gusta ver”.

Por otra parte se crearon los supuestos comités de usuarios, que respondieron a la deducción lógica de las leyes que sólo son nomenclatura y no necesidad, de la legalidad burguesa que no nacen de la participación y diagnóstico de la realidad hecha por la misma gente. Esto hubiera podido ser una buena política si no fuera letra de cartón. Padecimos los riesgos de la representatividad. ¿Cómo es que entonces se crean los mecanismos de participación –como espectadores- en los espacios de decisión de los canales del sistema de medios públicos? Y ¿cómo es entonces la función que cumplimos –como espectadores- en los medios también llamados de “contrainformación”? Un buen ejemplo donde se superan las barreras determinadas por el mecanismo de una comunicación alienante, y la comunicación pasa a ser una verdadera bisagra de la lucha de clases, es la experiencia de la radio clandestina Venceremos en el Salvador, y la Agencia de Noticias Clandestinas (ANCLA) que le costó la vida a Rodolfo Walsh durante la dictadura argentina. En nuestro país, en momento de crisis política hemos logrado hacer salir a flote una red inmensa de corresponsales que desde el mensaje de texto hasta el rayado en la pared hemos podido decir desde la urgencia lo que está pasando, la verdad nuestra.

Alternativos por qué?

Si hacemos un balance de lo que ha sido la historia de los medios llamados alternativos y comunitarios en Venezuela podríamos –cómo no- contar una cantidad de experiencias vivificantes, hermosas por demás, de gente que ha asumido la comunicación, su estudio y sus posibilidades organizativas y formativas como bandera, que ha logrado colocar la palabra del pueblo por encima de las imposiciones mercantiles y hegemónicas de contenidos y procedimientos. Podemos decir que hemos tenido una comunicación militante? Sí, pero aislada, que ha intentado crear plataformas de unidad dejando permearse por los intereses gubernamentales, su financiamiento con exigencias, y sus tablas estadísticas irresponsables, en su lógica de la campaña política electorera permanente. Esta realidad nos coloca sobre un terreno: del que ya rompió el huevo y quiso esconderse en él de nuevo porque lo que vio afuera no le gustó nada, y se aisló; o del que rompió el huevo y le interesó prostituirse en nombre de su nacimiento y hacer el show que le pidieran a cambio de equipamiento y legalidad; o del que a costa de todo se mantiene afuera reivindicando su génesis y haciendo la labor que le corresponde, pero rabiando por el acoso permanente de las fuerzas contrarias, llámense imposibilidad de financiamiento sin censura, censura, persecución, criminalización, señalamiento.

También están los que intentaron, siguen intentando cada vez menos, tener una militancia como comunicadores desde los medios oficiales, algunos tuvimos que encontrarnos con un presidente como Vladimir Sosa (en Ávila Tv) para darnos cuenta, pistola en mesa, Sebin de por medio, que esto era una trampa, y que la creatividad, el empeño y la formación de una comunicación desde y para el pueblo estaba fuera de las cuatro paredes y los negocios corruptos de las gestiones puestas por el Minci.  A otros los botaron y listo san-se-acabo, para la institución –para la gerencia- eres descartable si te pones a estar creando consejo de trabajadores o escuelas comunitarias de producción audiovisual, somos la mano de obra barata “alternativa”. ¿Cómo olvidar a una Llanfrancis Colina ofreciéndoles coñazos a los trabajadores y haciéndose la mártir en la pantalla? …los monstruitos del poder.

De nada servirá hacer una balance si no nos permite avanzar, tomar decisiones, hacernos reflexionar…asumir que se necesita reunir a un berenjenal de gente para discutir esta y otros azares de nuestro destino es una tarea que también nos obliga a colocarnos en un lugar, el de la reafirmación sincera de nuestro historia de lucha, el del desapego y rechazo a toda forma de opresión desde el poder del estado o del capital, de su criminal combinación. Consiste también en recuperarnos del declive, de contarnos de nuevo las manos y vernos las caras para ver quién carajo somos sin partidos, sin corruptos, sin discurso vacío, sin candidatos, sin subsidio. Y después, y entonces, qué vamos a hacer? Cuáles son los pasos para la larga trayectoria de recuperar la fe en nuestras capacidades de organización, en nuestra tarea humilde y terca de transformar el mundo, de liberar el sentido profundo de la opresión del cuerpo colectivo e individual, del pensamiento para quién, de la idea preñadora, de la fuerza que le tocará enfrentar peores momentos, que le tocará dejar la casa para construirse una propia bajo el tiempo de las dificultades, el tiempo de las posibilidades también.

Nadie nos va invitar, hagamos concreta la idea que ya nos ronda, veámonos pues para hacer-nos ver.



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Aquarela Padilla

Venezolana. Escritora, productora audiovisual y guionista. Feminista. Formación en literatura, televisión y documental. Experiencia en gestión cultural, investigación y comunicación.

 aquareladelsol@gmail.com

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