"Solo quiero 30 segundos lúcidos"

Emotivo mensaje de experto en epidemiología psiquiátrica argentino poco antes de morir por covid-19

Hugo Míguez expresó su gratitud a quienes lo asistieron en sus últimos instantes.

Hugo Míguez expresó su gratitud a quienes lo asistieron en sus últimos instantes.

Credito: Página 12

13.05.21 - Una emotiva carta escrita por el docente e investigador argentino Hugo Míguez poco antes de fallecer por coronavirus, está dando la vuelta al mundo con un profundo mensaje en el que describe con crudeza sus últimos instantes de vida.

Míguez fue pionero en el país en los estudios de epidemiología psiquiátrica, además de un destacado investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), recogen medios locales. Tenía 75 años cuando falleció a causa del covid-19 el pasado 20 de abril en una unidad de cuidados intensivos del Hospital Italiano de Buenos Aires, pero antes pudo plasmar sus últimos pensamientos en un teléfono celular.

"Cama 1216... zona de trinchera. '30 segundos'. Busco dejar algo de lo aprendido en estos días de aislamiento, búsqueda de aire, revisión de sentido bajo la pandemia. Algo. Lo que pueda", son las palabras con las que inicia su relato.

"Mientras me enfermaba de covid encontré algo en estas salas, en estos corredores, en la mirada de estas gentes. Una cultura", recuerda y agrega que en medio de la desesperación y la falta de aire logró encontrar un "llamita con algo de calor y luz".

Esto ha sido lo más próximo que he descubierto de esa relación. Me protegió. Llamó todos los días a mi hija que amo y la contuvo. Le explicó. La protegió", continuó antes de expresar su último deseo.

"Solo quiero 30 segundos lúcidos. Para poder evocar a los que quise sin que llegue a atraparme la melancolía. Me iré bien. Este hospital y su gente estará también en esos 30 segundos. Gracias, gracias, gracias", finalizó Míguez en su breve obra que se ha viralizado en la Red.

"Llegué dispuesto a evitar prolongaciones que arañen dos meses más de sobrevida a costa de desesperación. No rasguñar las piedras para mí. Bernardo y otros médicos me escucharon. Luego me pusieron una mano en el hombro y se hicieron cargo de mí. No tengo hermanos. Esto ha sido lo más próximo que he descubierto de esa relación. Me protegió. Llamó todos los días a mi hija que amo y la contuvo",
detalló Míguez.

"Las manitas de Bibi, el desborde humanista y contenedor de Bernardo, la dulzura de la kinesióloga, la gente que te ayuda de todas las formas porque son una cultura que dice que sos valioso. Seguramente es cierto. Pero es porque te quieren desde lo más básicamente humano”, escribió en un celular Míguez. Salir de la enfermedad o el modo de hacerlo, reflexionó, no le preocupaba “tanto”. “Y dicho con humildad. En serio. Saldré con paz y con cariño. Está muy bien. Tengo 75 años. ¡Carpe diem para nosotros todavía!".

El mensaje concluye con un reconocimiento al personal que lo asistió durante su internación: "Me iré bien. Este hospital y su gente estará también en esos 30 segundos. Gracias, gracias, gracias".



Con información de Página 12 / Actualidad RT



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