"Ni ayuda ni deja que otros lo hagan", acusa Carmen Yulin Cruz, alcaldesa de San Juan

La respuesta de Estados Unidos a Puerto Rico raya en "violación a los derechos humanos"

La falta de equidad y de respeto de Estados Unidos hacia Puerto Rico tendrá que cambiar, sostuvo en entrevista con La Jornada Carmen Yulin Cruz, alcaldesa de San Juan

La falta de equidad y de respeto de Estados Unidos hacia Puerto Rico tendrá que cambiar, sostuvo en entrevista con La Jornada Carmen Yulin Cruz, alcaldesa de San Juan

Jueves 19 de octubre de 2017.-

Nueva York.

Carmen Yulin Cruz, alcaldesa de San Juan –de pronto la figura política puertorriqueña más reconocida a escala mundial por atreverse a desafiar y encarar a Donald Trump por la crisis en su país– alerta que el gobierno estadunidense está al borde de cometer una masiva violación de derechos humanos contra sus propios ciudadanos en Puerto Rico, que luchan entre la vida y muerte a causa de dos huracanes y la injustificable respuesta de Washington.

Cruz continúa exigiendo que Washington cumpla con su "imperativo moral" de ofrecer todo lo necesario para rescatar al país de la crisis humanitaria que impera, a tres semanas del paso del huracán María.

En entrevista telefónica con La Jornada, Cruz denunció que la respuesta de Washington hasta la fecha "resulta inaceptable, es inmoral y francamente ya está rayando en violación de derechos humanos. La Organización de las Naciones Unidas ha reconocido el acceso al agua potable como un derecho, y negársela a los puertorriqueños, al igual que los medicamentos y una cadena robusta de alimentos, cuando la nación más poderosa del mundo nos dice que tiene problemas logísticos en una isla de 100 millas de largo por 35 de ancho, lo que estás aceptando es una ineptitud insospechada. Y francamente yo no creo que sea ineptitud, yo creo que es falta de liderazgo del presidente Donald Trump, que con sus comentarios insultantes trata de denigrar la dignidad del pueblo puertorriqueño como lo ha hecho antes con los mexicanos, con las mujeres, con los negros, con los latinos".

Hoy día, explicó, "gran parte de la población aún se debate entre la vida y la muerte por falta de efectividad del gobierno Trump". Detalló que en Puerto Rico "la mayoría no tiene acceso a agua potable", incluso la gente se ve obligada a beber y a bañarse en aguas contaminadas. A la vez, "tenemos necesidad de una cadena de ayuda alimentaria robusta y continua. Hasta ahora en la mayoría de los municipios del país, a la gente la dan comida hoy, y por una semana no llega nada más". Y, por otro lado, sigue la falta de acceso a medicamentos, incluso para condiciones crónicas como insulina o el tratamiento para presión alta y hasta las drogas antirechazo de órganos para los que tienen transplantes.

Señaló que la respuesta más efectiva ante la emergencia humanitaria ha sido la de esfuerzos locales, como en su ciudad –en la cual cumple su segundo periodo como alcaldesa–, donde se ha logrado establecer "una cadena robusta de ayuda y alimentos" por medio de las iglesias, voluntarios y líderes comunitarios que son los que más conocen las necesidades.

Todo esto, explica, es fruto de que "en San Juan tenemos la filosofía de que el gobierno nace de la comunidad y aunque no somos perfectos y no hemos hecho todo bien, sí hemos tenido la oportunidad de cosechar un trabajo hecho anteriormente con las comunidades, donde son ellas mismas las que nos sirven de anfitriones y embajadores para formar esta cadena de alimentos, y adonde hemos podido llevar doctores enfermeras y más", y no sólo en San Juan, sino en todo el país.

Afirmó que la asistencia federal no es un favor, "uno paga para esas cosas, por lo tanto, más que solicitar ayuda del gobierno de Estados Unidos, es convocarlos a que cumplan con el imperativo moral y ético de ayudar cuando alguien lo necesite".

Además, agregó, el gobierno federal puede hacer otras cosas, como suspender la ley de cabotaje Jones que prohíbe a barcos sin bandera estadunidense llegar a Puerto Rico, o mínimo eximir a aquellos barcos que desean transportar ayuda humanitaria y, por otro lado, debe eliminarse la deuda pública, ya que "no es momento de pensar en la deuda, sino en la gente". Al recordar que Estados Unidos condonó las deudas de países después de la Segunda Guerra Mundial, y más recientemente lo hizo con algunas de sus industrias, como la automotriz, indicó que "si lo pueden hacer para sus corporaciones, lo pueden hacer para los seres humanos".

Sobre las consecuencias políticas de esta crisis en la isla, Cruz señaló: "en este momento nos estamos debatiendo entre la vida y la muerte; hay indignación, desilusión en algunos (que esperaban más ayuda de Washington) en mí no, porque yo nunca estuve ilusionada con este tipo. Hay un sentimiento de abandono, pero la gente está más ocupada en conseguir agua, comida y medicina que preocupada por cuestiones políticas. Por supuesto que esto dice muchísimo de la relación actual entre Puerto Rico y Estados Unidos, la falta de equidad, la falta de respeto y de lo que tiene que cambiar".

Continuó: "tenemos que ser disciplinados y no dejarnos vencer por el mismo virus que ha picado al presidente; enfocarnos en lo primordial que es estabilizarnos y reactivar la economía. Luego, créeme, cuando el país pase más allá de este etapa primordial, ese shock inicial de algunos que esperaban ayuda de donde no ha llegado, ciertamente tendrá un impacto en la opinión de los puertorriqueños sobre la relación política con Estados Unidos (…) y se tomarán decisiones que serán transcendentales para el pueblo puertorriqueño".

El paso de María también "ha visibilzado la pobreza, ya no la podemos esconder detrás del verdor de los árboles, detrás de una piña colada. Tenemos que decidir cuáles son nuestras prioridades. Yo digo que más que reconstruir Puerto Rico, hay que repensarlo", al poner la prioridad sobre las necesidades básicas de la población, lo que incluye "un buen sistema de educación y también de salud, emplear el sol más que el petróleo para la energía. Es el darnos cuenta que nadie debe quedarse atrás. Porque lo que han tratado hacer con nosotros es dejarnos atrás, pero no lo vamos a permitir, y nosotros vamos a vencer. Con ayuda será más fácil, pero aun sin ella lo vamos ha lograr".

Subrayó que la solidaridad ha sido fundamental en esta coyuntura, sobre todo la respuesta de la diáspora puertorriqueña y sus aliados en Estados Unidos. Resaltó la delegación de más de 300 sindicalistas estadunidenses (maquinistas, maestros, enfermeras, del magisterio y otros de la Federación Estadunidense del Trabajo y Congreso de Organizaciones Industriales, AFL-CIO) que llegaron hace un par de semanas para atender necesidades en más de 30 comunidades en estos días. "Ese es el verdadero espíritu de cooperación estadunidense", no el de Trump.

Al preguntarle por lo que pueden aportar los países latinoamericanos, Cruz respondió: "es importante que utilicen a sus embajadores para denunciar la violación de derechos humanos que se está cometiendo contra los puertorriqueños, que todas las naciones exijan a la ONU (Organización de las Naciones Unidas) que ponga sus ojos sobre Puerto Rico".

También deben exigir que Washington suspenda la ley de cabotaje para que otros países puedan enviar asistencia si así lo desean, porque por ahora Estados Unidos 2ni nos ayuda como debe ni permite que otros lo hagan y eso nos condena a una muerte lenta".

¿Cuál ha sido el mayor milagro dentro de esta crisis?, Cruz de inmediato responde: "La resiliencia y el espíritu combativo de mi gente. No importa si están recogiendo los escombros de lo que era su hogar, miran a uno, sonríen y dicen ‘vamos a echar p’alante, no queda de otra’. Esa generosidad, ese corazón lleno de esperanza, a mí me ha conmovido mucho (…) el espíritu lleno de esperanza hace cosas increíbles. Somos humanos y con la esperanza sabemos que se puede. Y Trump no nos va a quitar la esperanza".



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