Catalunya: primero el independentismo

Triunfo de ERC con doble efecto: derrotó a los unionistas y superó a sus competidores por el liderazgo catalán. Ya hicimos un primer balance sobre las elecciones en el Estado español "Derrota del Trío de Colón". Sin embargo, por su importancia, es necesario focalizar en el resultado catalán.

Hubo una participación récord del 75,7% en la que ERC se impuso con 15 escaños, con el apoyo de los Soberanistas escindidos de En Comú Podem. El PSC ganó 350.000 votos, subió a 12 diputados y desplazó a los Comunes. Fue un hecho histórico: es la primera vez que en las elecciones generales triunfa un partido independentista, en este caso dirigido por Oriol Junqueras desde la cárcel de Soto del Real quien borró las "líneas rojas" de negociación con el PSOE antes de comenzar la campaña.

Sí Pedro Sánchez optara por una alianza con Podemos, en la segunda vuelta le alcanzaría con una abstención de ERC para su investidura. Esquerra, en esta ocasión liderada públicamente por el actual diputado Gabriel Rufián, se ha alzado con un triunfo que la coloca en el liderazgo del independentismo. Ante la falta de una dirección política revolucionaria con influencia de masas, el pueblo decidió asistir masivamente a las urnas y utilizar a Esquerra como herramienta para concentrar sus votos.

Fue un hecho histórico: es la primera vez que en las elecciones generales triunfa un partido independentista…

Su competidor JxCat, impulsado por el expresidente Carles Puigdemont, obtuvo 7 diputados, uno menos que en 2016, en una lista que integraban los presos políticos Jordi Sánchez, Josep Rull y Jordi Turull. El Front Republicá encabezado por Albano Dante Fachín hizo una buena elección con 102.000 obtenidos. Al contar con escasos recursos, sin acceso a los medios de comunicación masiva y con poco tiempo de trabajo entre la población, hicieron una campaña a pulmón, levantando un programa con algunas definiciones contundentes contra el régimen, el PSOE, por la desobediencia y la República. No les alcanzó para superar el 3% y obtener representación parlamentaria. Es necesario recordar que la CUP decidió no presentarse a la elección.

En Comú-Podem, encabezado por Jaume Asens con el apoyo de Pablo Iglesias, pasó de 12 a 7 diputados, perdiendo aproximadamente 250.000 votos. Aunque las próximas elecciones municipales del 26 de mayo no se rigen por los mismos parámetros que las generales, fue una nueva alerta a las intenciones de reelección de la alcaldesa Ada Colau, que ahora siente más cerca la presión del PSC. El retroceso de la centroizquierda se profundiza a partir de su política de medias tintas que se mantiene en los marcos del capitalismo y del régimen.

La derecha no sacó réditos de su nefasta campaña contra la lucha del pueblo catalán. Si se toma en cuenta la elección del 2016, Ciudadanos ganó más de 75.000 votos, pero se quedó en los 5 escaños que ya tenía. No es la única referencia para tener en cuenta. La ilegítima elección convocada por el 155 el 21D de 2017, había ubicado a Inés Arrimadas como la más votada, aunque haya quedado en minoría para formar gobierno. Con relación a esos comicios la provocadora e insultante dirigente de CS perdió 630.000 votos.

El PP perdió 270.000 votos y consiguió un solo diputado. Toda la pedantería de la marquesa Cayetana Álvarez de Toledo, elegida por Pablo Casado para ser la espada inquisidora de la República Catalana, se redujo a transformarse en la sacerdotisa encargada de la extremaunción del PP. Vox logró un escaño en representación de Barcelona.

…a pesar de la aplicación del 155, el juicio, la cárcel, la persecución, las contradicciones, la división e inconsecuencia de los dirigentes, el independentismo sigue creciendo, como expresión del pueblo catalán que no se rinde.

El resultado puede tener consecuencias en el Govern, dónde el independentismo también expresa sus divisiones. El presidente de la Generalitat, Quim Torra (JxCat) no cuenta con presupuestos aprobados ni diálogo con Pedro Sánchez, con lo cual la debilidad de su gobierno se sigue proyectando hacia la posibilidad de una convocatoria electoral.

En las movilizaciones se ha expresado el reclamo del pueblo catalán por el reconocimiento del 1-O y la República efectiva. Sin embargo, hay una contradicción, las elecciones las ganó ERC, un partido que reivindica la independencia en el discurso, pero que en la práctica se orienta a la recuperación de la autonomía, al consenso con el Estado español y al abandono de la desobediencia como herramienta fundamental. La elección demuestra que, a pesar de la aplicación del 155, el juicio, la cárcel, la persecución, las contradicciones, la división e inconsecuencia de los dirigentes, el independentismo sigue creciendo, como expresión del pueblo catalán que no se rinde.

En lo inmediato, la existencia de presos políticos y exiliados que fueron candidatos con muchos de sus derechos cercenados sigue tiñendo la realidad de anomalía. A esto se suma el futuro dictamen del juicio farsa que se desarrolla en Madrid. Son factores que abren una perspectiva incierta cuando la UE exige estabilidad en España. Como sea, en Catalunya y en el Estado español, hace falta construir una nueva alternativa política, amplia y anticapitalista, que luche consecuentemente por una República catalana de los trabajadores, el pueblo y el feminismo. Es un gran desafío por delante.



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