Marcelo Ebrard y Juan Manuel Santos, amorosos y oligarcas

Un “amor indeclinable” comparten Colombia y México por la libertad y la democracia, le dijo Juan Manuel Santos, presidente colombiano a Marcelo Luis Ebrard Casaubon, Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, el pasado 2 de agosto al recibir las Llaves de la Ciudad en el salón de Cabildos del Antiguo Palacio del Ayuntamiento. Santos, amigo de Álvaro Uribe Vélez, mandatario impulsor del narcoparamilitarismo, es un aliado de George W. Bush y de todos los regímenes oligárquicos, como el del espurio Felipe Calderón Hinojosa que en diferentes escenarios de nuestra América se oponen violentamente a proyectos progresistas y de liberación nacional en este nuevo siglo XXI.

  Marcelo Ebrard Casaubon, es también el político de izquierda “sensato” con el cual “se puede negociar fácilmente”, según la señora Elba Esther Gordillo, jefa máxima del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). Es también el “nuevo líder” de la izquierda mexicana según la prensa francesa. La oligarquía mexicana y transnacional desean que sea candidato a la presidencia en 2012 para que pierda frente a Enrique Peña Nieto, el priísta que tiene el visto bueno de la CIA, la DEA, el gobierno estadounidense y los promotores de la guerra que supuestamente libran contra el narcotráfico. El jefe de Gobierno del Distrito Federal es también la ficha clave de la oligarquía para que la izquierda llegue dividida al proceso electoral de 2012.

  En 1984 cuando Carlos Salinas de Gortari se desempeñaba como Secretario de Programación y Presupuesto en el gobierno neoliberal de Miguel de la Madrid Hurtado, Marcelo Ebrard se encontraba cercano a los círculos del alto poder gracias a la invitación que le realizara Manuel Camacho Solís, subsecretario en la dependencia dirigida por Carlos Salinas. Cuatro años después, cuando se había consumado el fraude electoral, despojando del triunfo a Cuahtémoc Cárdenas Solórzano, Marcelo Ebrard fue nombrado secretario general del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en la capital del país. Mientras gobernó Ernesto Zedillo Ponce de León (1994-2000), se retiró del PRI para acercarse al Partido Verde Ecologista de México (PVEM); luego se declaró independiente para apoyar la formación del Partido de Centro Democrático dirigido por su amigo Manuel Camacho Solís. Tiempo después se vinculó al entonces candidato a jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Andrés Manuel López Obrador.

  En los primeros días de agosto de 2011, el aspirante a ganar la presidencia de México, recibió con honores a Juan Manuel Santos, mandatario colombiano acusado de asesinato por el bombardeo que ordenó contra civiles el primero de enero de 2008, cuando tropas colombianas invadieron Ecuador y asesinaron a ciudadanos colombianos, ecuatorianos y mexicanos que asistían a un encuentro político en un campamento de luchadores sociales en Sucumbíos. Soren Avilés, Fernando Franco, Juan González y Verónica Velázquez, estudiantes mexicanos, murieron durante la masacre. Lucía Morett, una de las mexicanas sobrevivientes, ha sido perseguida por las autoridades de su país que están aliadas a las colombianas en “el amor indeclinable por la libertad y la democracia”.

  Rita del Castillo, madre de Juan González e integrante de la Asociación de Padres y Familiares de las Víctimas de la Masacre de Sucumbíos, repudió la presencia de Juan Manuel Santos en México y condenó a Marcelo Ebrard Casaubon por haber recibido y condecorado a un asesino quien se desempeñó como funcionario destacado de Álvaro Uribe Vélez, ex presidente de Colombia quien le aseguró a sus amigos mexicanos, los periodistas Carlos Loret de Mola y Joaquín López Dóriga, empleados de Televisa, que “Lucía Morett, Soren Avilés, Fernando Franco, Juan González y Verónica Velásquez integraron una red de terroristas que puso en peligro la libertad y la democracia de Colombia”.

  La “democracia colombiana” reconoce ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) que actualmente el número de desaparecidos es de 57 mil 200 personas, entre ellas Sandra Cuellar, la ambientalista que luchaba por preservar humedales, páramos y cauces en peligro por la explotación multinacional. Desde el pasado mes de febrero, ambientalistas colombianos, ecuatorianos, mexicanos, panameños, peruanos y venezolanos, han exigido al gobierno de Juan Manuel Santos, la aparición de Sandra Cuellar o una explicación sobre su desaparición o asesinato.

  “¿Tú recibirías a un asesino en tu casa? Juan Manuel Santos, non grato en México”, se expresó en los volantes repartidos en la Ciudad de México como repudio y protesta ante la presencia de Santos quien también fue recibido y felicitado por sus también amigos Felipe Calderón Hinojosa, espurio y usurpador, así como por Manlio Fabio Beltrones, presidente del Senado y dirigente del PRI, partido que se prepara para retomar todo el poder en 2012 y continuar sus asesinatos, robos y represiones contra el pueblo mexicano en nombre de la libertad y la democracia.

  El libertinaje de los dirigentes “políticos” colombianos y mexicanos ha concesionado porcentajes considerables de sus territorios a la mega-minería internacional. Su amor indeclinable a los negocios particulares de mafias privatizadoras, los mantiene unidos y arrodillados ante la CIA, la DEA y los poderes estadounidense y británico. Sumisos ante el capital transnacional, pero alevosos y amenazantes ante sus pueblos. Los patriotas bolivarianos y juaristas colombianos y mexicanos deben unirse para frenar y derrotar los proyectos intervencionistas del imperio, conocidos con los nombres de: “Plan Colombia”, “Plan Mérida” y “Plan Puebla-Panamá”. Unirse para defender la dignidad, aunque se ofendan los intelectuales que acompañan el proyecto de izquierda “civilizado, prudente y razonado” del oligarca Marcelo Ebrard Casaubon.

fernandoacosta_44171@yahoo.com



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