Entrevistando imaginariamente a Marx sobre lo tratado en: El capítulo VIII de “El Capital” (I)

¿Qué representa la jornada de trabajo?

Para hacer nuestras deducciones, partíamos del supuesto de que la fuerza de trabajo se compra y se vende por su valor. Este valor se determina, como el de cualquier otra mercancía, por el tiempo de trabajo necesario para su producción. Por tanto, si la producción de los medios de vida del obrero, exige, un día con otro, 4 horas, deberá trabajar también 4 horas diarias por término medio, para producir su fuerza diaria de trabajo o reproducir el valor obtenido con su venta. La parte necesaria de su jornada de trabajo asciende, por tanto, a 4 horas y representa, como se ve, siempre y cuando que las demás condiciones no varíen, una magnitud determinada. Pero esto no nos dice por sí solo cuál sea la duración de la jornada de trabajo.

Supongamos que la línea a-----------------b representa la duración o longitud del tiempo de trabajo necesario, digamos 4 horas. Alargando 1, 2 o 4 horas, etc., el trabajo representado por la línea a-b, obtenemos los tres esquemas siguientes:

Jornada de trabajo I: a--------------------------b------c,

Jornada de trabajo II: a-------------------------b------------c,

Jornada de trabajo III: a------------------------b------------------------c,

que representan tres distintas jornadas de trabajo de 5, 6 y 8 horas, respectivamente. La línea de prolongación bc representa la longitud de trabajo excedente. Como la jornada de trabajo es = ab + bc, o sea ab/bc varía al variar la magnitud variable bc. Las variaciones de ésta pueden medirse siempre por comparación con la magnitud constante ab. En la jornada de trabajo I, la proporción es 1/4, en la jornada de trabajo II de 2/4, en la jornada de trabajo III de 4/4. Además, como la razón tiempo de trabajo excedente/tiempo de trabajo necesario determina la cuota de plusvalía, para obtener ésta no hay más que establecer aquella proporción. Así ateniéndonos a nuestro ejemplo, la cuota de plusvalía es, en las tres jornadas de trabajo a que aludimos, del 25, del 50 y del 100 por 100 respectivamente. En cambio, la cuota de plusvalía por sí sola no nos diría jamás la duración de la jornada de trabajo. Así, por ejemplo, aún siendo del 100 por 100 la cuota de plusvalía, la jornada de trabajo podría ser de 10 o de 12 o más horas. Aquella nos indicaría únicamente que las dos partes integrantes de la jornada de trabajo, el trabajo necesario y el trabajo excedente, eran iguales entre sí, pero no nos diría la magnitud de cada una de ellas.

La jornada de trabajo no representa, por tanto, una magnitud constante, sino variable. Una de las dos partes que la integran se halla condicionada por el tiempo de trabajo requerido para la reproducción continua del propio obrero, pero su duración total cambia al cambiar la longitud o duración del trabajo excedente. Es decir, que la jornada de trabajo es susceptible de determinación, pero no constituye de suyo un factor determinado.


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Nicolás Urdaneta Núñez


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