Venezuela: domingo de fiesta para la educación

El Presidente Hugo Chávez, en el marco de su programa dominical Aló Presidente Nº 237, cuya emisión se realizó este domingo 23 de octubre desde el complejo educativo Gran Colombia, ubicado en el sector Los Rosales, Parroquia Santa Rosalía, del Cementerio, Municipio Libertador, Distrito Capital, mostró su satisfacción por la recuperación de este importante complejo educativo, ocasión que no dudó en calificar de "fiesta para la educación".

Efectivamente, la creación de una escuela básica, la inauguración de un liceo, la puesta en marcha de una escuela técnica o la construcción de una aldea universitaria, son hechos que evidencian el seguimiento y aplicación de las enseñanzas bolivarianas que practica el actual gobierno. Enseñanzas que se encuentran en muchos de los discursos y decretos del Libertador Simón Bolívar, tomando sólo de ellos, tal vez uno de los que más conocidos, el del Congreso de Angostura, el 15 de febrero 1819, se encuentra que señaló: "Moral y luces son los polos de una República, moral y luces son nuestras primeras necesidades" "(…) Las naciones marchan hacia el término de su grandeza, con el mismo paso que camina la educación".
(Este texto se encuentra disponible en: http://documentos.cnti.ve/ftp/DiscursodeAngostura.pdf )

Esa es la razón por la cual el Presidente Hugo Chávez hizo pública su alegría cuando dijo: "Un paso más en la educación venezolana y en el sistema educativo bolivariano, cada día toma más forma y avanzan con éxito los programas educativos puestos en marcha, estamos muy felices aquí, en esta verdadera ciudad que es la Gran Colombia".

La educación en el Pacto de Punto Fijo

Al entregar a las autoridades del Complejo Educativo Gran Colombia, después de la recuperación de la infraestructura y el resto de las instalaciones, el jefe del Estado explicó de manera ilustrativa que si bien instituciones como la Gran Colombia "fueron hechas con una buena visión que hubo en los años 40 y 50, sobre la educación", en las que se utilizó parte de la renta petrolera, con el advenimiento de los gobiernos del Pacto de Punto Fijo estas obras cayeron en un total abandono.

Como antecedente a la debacle en que cayó la educación pública, está la reforma educativa producida en el año 1947 durante el período conocido como el "trienio adeco", la que permite la participación del sector privado en la educación. A partir de 1958, con la instalación en el poder de los gobiernos del Pacto de Punto Fijo, este deterioro avanzó significativamente creando una grave crisis en el sistema educativo público.

Dichas administraciones no supieron aprovechar el enorme volumen de recursos, producto de los altos precios del petróleo de los años 70, para la salud y la educación. A esa ineficiencia se suma la irresponsabilidad de la deuda externa adquirida por el país en ese periodo. Lejos también de industrializar el país, el criterio que privó en los gobiernos de AD y COPEI sólo sirvió para fortalecer el modelo monoproductor de materias primas. Este criterio obedecía las directrices emanadas de los centros del poder internacional, preocupados por asegurar los espacios para las empresas transnacionales, y de paso favorecía a la oligarquía criolla y al funcionariado gubernamental que cobraba jugosas comisiones por la asignación de las licitaciones de las obras monumentales que expresamente se empeñaban en construir.

Las directrices políticas de no otorgar recursos destinados al mantenimiento de la infraestructura de salud y educación, propiciaban su deterioro con el objetivo de demostrar también la incapacidad del Estado ante estas obligaciones, haciendo ver que el sector privado necesariamente tenía que participar en estas áreas para proporcionar servicios de calidad.

Estos elementos agudizan la crisis educativa, consolidan la deserción escolar y afianzan la exclusión social que alcanza a la educación superior, al retomarse la tesis según la cual: "el que tenga medios económicos que se pague su educación", sentenciando así la privatización de la educación superior y también el agotamiento de un modelo educativo.

Para comprobar estas afirmaciones basta revisar los porcentajes del Producto Interno Bruto (PIB), destinados al sector educación durante estos gobiernos, para comprender la diferencia con el actual Gobierno Bolivariano y entender por qué fue posible que se presentara lo siguiente:
" La escasez o inexistencia de recursos para el mantenimiento de la infraestructura educativa.
" La acumulación de enormes pasivos laborales, bajos salarios y escasos beneficios sociolaborales, que se traducen en deuda social.

Para las administraciones del puntofijismo el Libertador Simón Bolívar sólo fue objeto de culto y su enseñanza fue siempre desdeñada, pues siempre gobernaron en un sentido contrapuesto al pensamiento bolivariano.

La educación en la Revolución Bolivariana

Con el arribo de Hugo Chávez Frías a la presidencia de la República, en 1998, y quien impulsó la Constitución Bolivariana (CRBV) en 1999, aprobada mediante referéndum popular, se comienza a revertir el nefasto modelo puntofijista privatizador y neoliberal, al consagrar a la educación como un derecho humano y un deber social fundamental, la cual es democrática, gratuita y obligatoria. (Artículo 102). Lo que aunado a la prohibición expresa mediante decreto presidencial del cobro de matricula en la educación pública, la CRBV se convierte en el instrumento que garantiza a toda persona el derecho a una educación integral, de calidad, permanente, en igualdad de condiciones y oportunidades; obligatoria en todos sus niveles, desde el maternal hasta el nivel medio diversificado y que la impartida en las instituciones del Estado es gratuita hasta el pregrado universitario. (Artículo 103)

Con la recuperación de la ahora llamada Unidad Educativa Bolivariana "Gran Colombia", se evidencia:
" Una nueva visión de país y el avance de la construcción de la Venezuela como un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia;
" El uso adecuado de la renta petrolera comprometiendo sus ingresos en educación y salud, inversión que coadyuva a saldar la deuda social heredada.

También esta recuperación de la UEB "Gran Colombia" es un ejemplo a seguir, dada la importante participación y apoyo de la comunidad civil organizada, al intercambio que se dio por parte de ésta y los contratistas, que han entregado información sobre la ejecución de las obras, lo que Xiomara Lucena, directora de comunidades educativas, estima como: el ejercicio de la contraloría social consagrada como derecho en el artículo 62 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Como bien explicó el Ministro de Educación, Aristóbulo Izturiz: La Gran Colombia no es simplemente una escuela, se trata de un complejo educativo integral que reúne en un mismo espacio físico a todo el Sistema Educativo Bolivariano, integrado por el Simoncito, Escuela Básica, Escuela de Educación Especial, la Técnica Robinsoniana, Liceo y así sucesivamente hasta llegar a la Aldea Universitaria, para impartir carreras como la de Medicina Integral.

Este Sistema va más allá, extendiéndose hasta las comunidades, al abrir sus espacios a la disposición de éstas, que participan a través de variadas formas de organización, vale decir, Comités de Tierras, Mesas Técnicas de Agua, Misiones Educativas, Consejos Locales de Planificación Pública, entre otras, con la finalidad de incrementar sus niveles de capacitación, formación y conciencia; al diseñar sus currícula de acuerdo a las necesidades de la población aledaña, es decir, la escuela se transforma en el corazón de la comunidad, proporcionando "moral y luces" como lo previó nuestro Libertador.


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