La muerte de Castillo y Valbuena. Una tragedia que muestra la asoladora tragedia del país

Hartamente difundidas las circunstancias de la trágica muerte de los jugadores José Castillo y Luis Valbuena, no tiene sentido discurrir sobre estas. Pero inevitable cavilar sobre las causas, los presuntos autores del crimen y las reacciones de los diferentes actores de la sociedad venezolana, que evidencian la profunda descomposición del país en todos sus ámbitos. Hablar de valores, moral, ética parece ser un cotidiano echar en saco roto. Las inmundicias del poder, que han corrompido como nunca todas las ramas de los poderes públicos, son el faro que (des)-alumbra la anti-ciudadanía, el envilecimiento colectivo, la desesperanza y la indiferencia.

La tragedia que envuelve a personas notorias, de bien en este caso, siempre sacude el alma colectiva. La amplia difusión, y sobre todo las circunstancias que le envuelven, conmocionan. En estas pocas veces, reaccionamos masivamente expresando genuina indignación. Pero como señalaba alguien en las redes, hay miles de motivos para estar indignados y exteriorizarlo, reclamar, protestar. En el hospital de Niños J.M de Los Ríos y otros hospitales del país es cada vez más frecuente escuchar que mueren niños por falta de antibióticos y quimioterapias. Las FAES matan a dos adolescentes en una reunión donde se hacía un pesebre en El Valle; población indígena es diezmada por el sarampión; miles de venezolanos continúan huyendo del país en las peores condiciones posibles, exportando desesperanza y enfermedades; se comete con el Arco Minero el más atroz crimen contra la naturaleza en la historia del país. Se continúa plagando al país de tragedias, personales, familiares, comunitarias, poblacionales. Un in crescendo que configura una gran tragedia nacional. Este marco, es un extraordinario caldo de cultivo para que se multipliquen casos de crímenes como el cometido contra Castillo y Valbuena.

Pero ¿qué de los autores del crimen? Se publican fotos de dos de los presuntos autores. La perplejidad te derrumba el horror de la tragedia. Ves la cara de dos adolescentes, casi niños. No ves maldad en sus caras, unas caras que denotan que es imposible que lleguen a los 20 años. Sí ¡no llegan a los 20 años! Y te revuelve recordar que las protervas figuras gubernamentales, herederas non sanctas del poder, apenas un día antes se regodeaban celebrando los VEINTE AÑOS de la victoria electoral de Hugo Chávez.

Me digo, esos adolescentes seguramente admirarían a Valbuena y Castillo. En esa edad ¿qué venezolano no ha admirado e idolatrado a un jugador del beisbol?, máxime cuando jugaban para el equipo más cercano a su localidad. Y en caso de que efectivamente sean los culpables, e insisto, la expresión de sus caras no me permiten avistar crueldad y sangre fría para asesinar ¿estarán conscientes de las consecuencias que generarían colocar piedras en la vía para después asaltar? Pero, quizás sea necio preguntarlo porque sabemos muchos de los ¿por qué? que los llevaron a eso ¿Gozaban de su derecho a una buena educación, a la alimentación, al deporte? ¿Veían en el liderazgo político rectitud y dignidad como modelos a seguir? ¿Cómo forjaron sus antivalores?

Y luego esto me lleva a las reacciones. Si perplejidad me dejó ver las caras de estos jóvenes implicados, más me causó la reacción en las redes. Rayando en la atrocidad, los comentarios revelan una patología colectiva. La abrumadora mayoría lanzando comentarios como, "rápido hay que ponerles una etiqueta en el pie izquierdo" y decenas lo aprueban. "Ratas asesinas hay que matarlos de una vez" y decanas más lo aprueban. Acepto que la rabia enceguece, más si has sido víctima directa o indirecta de la violencia. Pero de allí a la jauría no hay justificación posible. Muy pocos reparan en la juventud de los victimarios, en las razones e, incluso, en su culpabilidad. Asombra y preocupa la falta de conmiseración, de establecer cualquier empatía con el otro. La insensibilidad es abono fértil para más odios, que pueden llevar a convertirse en lo que desapruebas. Si no, vean los records de linchamientos.

Pero para más indignación, están las reacciones desde algunas instancias de poder. Por un lado, la Gobernadora de Lara, hoy señalada por Alejandro Andrade de participar en los esquemas de la infinita malversación de fondos, es decir supuesta cohabitadora del poder corruptor, se presenta en el acto de homenaje en el Estadio de Barquisimeto, lo que evidentemente no podía generar más que rechazo. Y qué decir de la deplorable declaración del presidente de la Liga de Beisbol Juan José Ávila, endilgándoles la culpa de lo sucedido a los peloteros porque no viajaban en el Autobús del equipo, lo que, afortunadamente desató la respuesta airada de algunos colegas de Valbuena y Castillo.

La mayor solidaridad ante la tragedia y el dolor que viven los familiares y amigos de estos dos buenos deportistas, que en el fondo es parte de la tragedia que vive toda nuestra Venezuela.

alexisms60@gmail.com



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