No aguantan una pedida



“Oposición a una fuerza contraria” es lo que significa la palabra resistencia según el diccionario colombiano Clave. También es una “pieza de un circuito eléctrico que se opone al paso de la corriente eléctrica o la convierte en calor”.

Convengamos que en política son dos corrientes que se resisten a ser aplastadas. Por lo general, la resistencia propiamente dicha la ejerce la fuerza que no está en el poder. En nuestro caso, el venezolano, no ha faltado ocasión en la que el gobierno es la resistencia y la oposición la poderosa, la dueña de algún poder. Remember 11 de abril de 2002. Remember dos meses de sabotaje petrolero. Fueron muchos días de resistencia.

He escuchado decir a funcionarios del Gobierno o a líderes chavistas que se han sentido muchas veces en la “clandestinidad”. Apelemos otra vez al mismo “mata burros”. Clandestino, na. Adj. Secreto que se oculta o se esconde, por temor a la ley o para eludirla. La definición viene a cuento porque hay unos cuantos líderes de oposición en Venezuela que “resisten” en la “clandestinidad”. Pero sigamos.

Hay casos más pelúos de “resistencia”. Como resistir ante un ejército invasor. Eso hacen los iraquíes. Se resisten a entregar su país a un ejército extranjero. Un ejército que ha hecho méritos para que sea considerado asesino y violador de los derechos humanos. Amén de que invadieron ilegalmente. Siempre he creído que las invasiones todas son ilegales, aunque las autorice la ONU. Si no fuera a sí no se les llamaría invasores. Otros prefieren llamarlos ejército de ocupación. Parece un eufemismo, pero no. Los ejércitos de ocupación tienen las mismas funciones que los ejércitos invasores. Provoca acudir al mismo diccionario, pero si lo hacemos este artículo parecerá una de sus páginas. Sigamos.

Las mujeres maltratadas también oponen “resistencia” a una fuerza contraria. Algunas “resisten” por años, la violencia verbal y física de sus maridos. Y los niños y niñas también. Padres y madres la emprenden contra sus hijos e hijas y los convierten en héroes de una resistencia, digamos, hogareña. Y tal vez la más injusta de todas.

La “resistencia indígena” se ha puesto de moda en tiempos de revolución y en nombre de ella se derriban estatuas, se hacen afiches, se demarcan tierras, etc. Esta resistencia es ancestral, lo cual le da una fuerza política de las que adolecen otras resistencias.

Los carros, los vehículos, tienen unos cables muy importantes. Los de la resistencia. Cuando los cables de la resistencia no funcionan, pues sencillamente no arranca el motor.

Y viéndolo bien, tal vez esto ultimo fue lo que le pasó al “líder de la resistencia” en Venezuela, Carlos Ortega. Seguramente los cables que no se comió en su exilio en Costa Rica, lo aburrieron, y encontró una buena manera de resistir: jugando. ¿Cómo quiere la oposición que se le tome en serio, cuando uno de sus principales “dirigentes” es detenido nada más y nada menos que jugando? La oposición venezolana no es ni clandestina, ni se resiste a nada. Al contrario no aguantan una pedida.

* Periodista






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Mercedes Chacín*


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