La navidad venezolana, un inventario de sonidos y colores

La navidad se representa y se celebra en muchas regiones del mundo como un acontecimiento trascendental para conmemorar el nacimiento de Jesucristo en Belén, tal como lo establece la religión católica. Cada pueblo, cada cultura graba su huella y teje en su memoria los más sublimes y selectos repertorios para configurar un amplio catálogo que certifica la riqueza, la diversidad y la capacidad creadora que identifica a millones de gente en multitud de territorios a lo largo y ancho del mundo.

En ese concierto de pueblos y naciones, la navidad venezolana tiene mucho que mostrar y aportar y es mucho lo que debe hacerse para que los habitantes de este país conozcan y se reconozcan en ese maravilloso acervo de sonidos, colores, rituales, baile y poesía que se expresan pulcra y nítidamente en estos tiempos en todos los rincones del país.

La tarea es un tanto difícil para reseñar en estas breves líneas la abundante y copiosa producción cultural navideña, no obstante vale la pena citar al menos a vuelo de pájaro parte del extenso repertorio que se cultiva en nuestro país. En algunas localidades de Aragua, Carabobo, Cojedes celebran el propio 24 de Diciembre con una fiesta colorida y multitudinaria conocida como La Romería de Los Pastores. Yaracuy hace alarde con sus hermosos aguinaldos y parrandas.

Falcón, Lara y Portuguesa además de aguinaldos y salves rememoran el día de los inocentes con la Fiesta de los locos y locainas, los estados andinos se hacen sentir con sus paraduras del Niño, Robo y Búsqueda del Niño Jesús, con los giros de San Benito y "la Quema del Año viejo". Además de las conocidas gaitas zulianas en esta región del país se cultiva la fiesta de San Benito en los pueblos del sur del Lago de Maracaibo (Bobures Gibraltar).

Si cambiamos la ruta hacia el otro extremo del país, Barlovento (Miranda) se destaca por sus sonoras parrandas callejeras hasta el amanecer incorporando para el deleite guapachoso de los participantes saxos y trompetas que ponen a bailar a titirimundachi. Saliendo casi de Barlovento, El Guapo sorprende por la devoción y el entusiasmo de sus habitantes en honor al niño Jesús. El oriente completico es una sola fiesta, Sucre, Nueva Esparta, Bolívar protagonizada por importantes cultores populares y agrupaciones emblemáticas enraizadas en la autentica tradición musical. Monagas destaca con "la fiesta del Mono" el 28 de diciembre. Ese mismo día la mujeres de Naiguatá y La Sabana (Vargas) instalan "el gobierno de las mujeres" con una singular celebración callejera donde se asumen como autoridades únicas de la población. Hacia los llanos, San Juan de los Morros, capital de Guárico destaca con sus cánticos al niño.

Todo el país prácticamente vibrando en un sentir, en una fiesta acompasada de alegría que enriquece un sentimiento, una tradición y una forma muy particular de celebrar y recrear la navidad, matizada por los aportes del sincretismo cultural y elevando nuestra condición de pueblo mestizo, diverso y pluricultural. Ante éste rico y excepcional panorama preocupa que el venezolano común al hablar de navidad solo lo asocie con gaitas y en algunos casos con uno que otro aguinaldo o villancico. Una importante tarea sigue pendiente en el proceso de recuperar nuestra memoria, nuestra autoestima cultural y valorar todo aquello que nos une, nos identifica y nos hace ser sensibles, alegres, espontáneos y originales.


 



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Nelson Oyarzábal

Antropólogo. Gerente Cultural Profesor Universitario. Articulista

 neloyarz11@hotmail.com

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