La Guardia Nacional de Venezuela...y el ciudadano extranjero

Cuando era un adolescente me contaba alguna vez mi tío Félix, hace muchos años, que debido a los conflictos limítrofes que los gobiernos eran incapaces de resolver mediante el diálogo y las fórmulas diplomáticas del Derecho internacional público, entre las dos naciones hermanas bolivarianas, agentes de un organismo al que llamaban la P.T.J. perseguían con cierta ferocidad a los colombianos en Venezuela para deportarlos.

Me explicaba mi tío que con solo escuchar la frase: “Ahí viene la P.T.J “ se tenía motivo suficiente para buscar refugio; contaba que aquellos quienes no lograban escapar de su vigilancia, eran severamente maltratados.

Mi tío sufrió una deportación, y sin embargo, como había pasado gran parte de su vida allí, siempre defendía al pueblo venezolano y le reconocía sus grandes valores. Nunca pudo regresar, pero me animaba para que algún día en la vida, fuera a conocer ese país sus grandes avenidas, el Metro y las Torres del Silencio; me regaló una hermosa canción de Piero de Benedictis en la cual el Italo-Colombo-Argentino describe el agradable encanto de la muy moderna y cosmopolita ciudad de Caracas. Piero en su inimitable estilo, y quien merece la ciudadanía venezolana, según argumentaba mi tío, hizo un retrato cantado que el hermano de mi padre disfrutaba siempre, tomándose unos vinos y ya ebrio de alegría, se sumergía en la añoranza de aquellos días en que el único colombiano feliz e indocumentado parecía ser Gabriel García Márquez, quien se daba el lujo de gritarlo a los cuatro vientos, cuando empezaba a perfilarse desde Venezuela, como quien llegaría a ser: Premio Nóbel de Literatura.

El Tío Félix logró formar una familia con hijos venezolanos y siempre quiso regresar, pero no le fue posible. Jamás pudo volver a salir de Colombia.

Hoy todo ha cambiado LA GUARDIA NACIONAL DE VENEZUELA, y el personal de los distintos organismos del estado, están integrados por una cantidad de hombres y mujeres, en su mayoría jóvenes, muy amables; profesional y culturalmente bien formados, que ya sienten la responsabilidad de cuidar al ciudadano, inclusive mejor si se trata de extranjeros, porque están convencidos de que esa es la mejor manera de explicarnos, que efectivamente, sí está sucediendo una gran transformación en de orden social en su país, con la llegada de Hugo Rafael Chávez al poder…

En la República de Platón, se considera a la policía como un organismo social encargado de prevenir el delito y los abusos entre los ciudadanos; el gobernante debe estar muy pendiente, de que a estas personas que sacrifican su tranquilidad para cuidar a la sociedad día y noche, se les trate con suficiente respeto; los dirigentes deben apoyarlos cubriéndoles las necesidades personales y familiares, brindándoles también una formación solida, para evitar que se corrompan buscando más de aquello que necesitan, pues no vaya a ser que descuiden la labor que se les ha encomendado por andar muy pendientes de sus bienes. En la obra se promueve incluso el servicio preventivo de algunas mujeres por ser más disciplinadas y organizadas que muchos hombres.

Aprovecho la gran oportunidad que me brinda este medio de comunicación, para contar a los lectores mis experiencias recientes en Venezuela... Y esta vez, brindo mi más sincero agradecimiento a aquellos agentes de la Guardia Nacional de Venezuela, que en el aeropuerto internacional Simón Bolívar, de Maiquetía recogieron el oleo de Augusto César Sandino, El General de Hombres Libres, que dejé en un lugar mientras recogía el equipaje… Ellos tomaron el cartón que lo contenía, sin saber de qué se trataba y me buscaron para entregármelo… cuando me identifiqué, les mostré la obra y entusiasmado les expliqué mis intenciones, se ofrecieron incluso par ayudarme a llevárselo a su destinatario en Miraflores, El Presidente Hugo Chávez…cuando estuvieran disfrutando en su turno de desacanso.

Así se comportaron también todas las personas con las que dialogué en la Misión Milagro… en los medios de comunicación, así con respeto, con solidaridad, con amabilidad y con una vocación de servicio que no he conocido en ninguna otra parte… Como La Guardia está integrada pues, por gente de carne y hueso… manifiesto mi agradecimiento a todos aquellos hombres y mujeres que trabajan por una Venezuela Digna de su gran momento histórico… y en el nombre de todas y todos… al SGN González Maldonado Keiner … He sido un observador respetuoso de distintos procesos, en varios lugares del mundo, y entiendo, por el extraordinario comportamiento de estos servidores publicos, que gracias a una juventud dispuesta al trabajo honrado por el bien de su patria venezolana, sin duda, se garantiza la paz del presente y del futuro.

franciscoamin@hotmail.com


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Francisco Mosquera


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