La importancia de construir la solidaridad latinoamericana

Venezuela aporta su visión socialista sobre la crisis mundial

La reunión del Alba desarrollada en la Ciudad de Cumana en el estado Sucre en Venezuela, y la Cumbre Las Américas en Trinidad Tobago, donde participaron los países latinoamericanos con EEUU y Canadá, dejaron nuevamente sentadas las diferencias políticas y económicas, entre naciones que buscan un modelo de desarrollo independiente y solidario, y los defensores a ultranza del modelo neoliberal en crisis. La diferencia en Trinidad Tobago fue la presencia del presidente Barack Obama, con una actitud de estadista moderado, seguro de sí mismo al afirmar cosas al ser entrevistado sobre Venezuela tales como: “no me preocupa dialogar con el presidente Chávez, su estructuras militares solo representan el 10% de la de EEUU”.

Los países integrantes de los acuerdos del ALBA asumían en bloque no firmar la declaración final de la Cumbre, que representaba, tal como dijera el preside reelecto de Ecuador Rafael Correa, “un documento light sin trascendencia ante la crisis global. Pero si muchos presidentes, incluido el presidente Chávez, mostraron optimismo en la posibilidad de dialogo y mayor respeto en la relaciones bilaterales con EEUU. Es indudable que esta nueva edición de la Cumbre de Las Américas, marcó una gran diferencia en el estilo, con la última transcurrida en la ciudad de Mar del Plata en Argentina, dónde el modelo neoliberal del ALCA sufrió un grave traspié, así como las posturas hegemónicas del presidente Bush, que generaron un grave enfrentamiento con Venezuela y los países del pacto del MERCOSUR, quienes decidieron apartarse de la iniciativa estadounidense.

Pese al estilo diplomático de Obama, subyace la contradicción Monroe-Bolívar

La esencia del modelo monopólico expansionista adoptado por EEUU en el siglo XIX y XX, marco la creación de un modelo imperialista, que expandía sus fronteras a través de la usurpación a territorios vecinos: México, Centroamérica, El Caribe (Cuba, Puerto Rico), un concepto plasmado en la denominada doctrina del presidente Monroe de EEUU “América para los americanos”, la cual fue sustentada en su estrategia del gran garrote”. Esta visión hegemónica fue modernizada a mediados del siglo XX; las invasiones armadas a Guatemala, Grenada, en la décadas del 50 al 70, fueron combinadas con planes de desestabilización, generando dictaduras militares en todo el Cono sur de América en las décadas del 60 al 80, viejos conceptos adaptados a una nueva era. Pero la esencia sigue igual, un mercado para los capitales y trasnacionales de EEUU y los países del Grupo de los 7, apertura de mercados, desnacionalización de los principales recursos de los países de América Latina.

Esta caracterización de EEUU como país imperialista no se inventó en el siglo XX, fue ya visualizada por el libertador Simón Bolívar frente al expansionismo norteamericano. El temor a éste fue aumentando en la medida que se fueron viendo sus acciones y se chocó con los gobernantes de esa gran nación. La actitud de imperialista fue bien definida en el Congreso Anfictiónico de Panamá, donde los estadounidenses boicotearon la iniciativas de Bolívar y la Gran Colombia, que eran parte del sueño del libertador de una Confederación de Naciones de los países latinoamericanos.

En el siglo XXI países latinoamericanos buscan modelos de cambios sociales

Nueva iniciativas han surgido en el continente latinoamericano sobre modelos socialistas de desarrollo. Cuba ha mantenido su modelo socialista propio, Venezuela apuesta al nuevo modelo socialista venezolano del siglo XXI. En ese marco de ideas los presidentes Evo Morales de Bolivia y Rafael Correa de Ecuador definen sus propias propuestas socialistas. Países como Nicaragua y Honduras se unen al bloque económico del ALBA, conformando una alianza independiente de desarrollo. Otros países como Uruguay adoptan un modelo progresista de desarrollo, Argentina y Brasil actúan en el marco de iniciativas latinoamericanas progresistas, pero sin abandonar su modelo capitalista de desarrollo y la defensa de sus economías, bien claramente definidas en el MERCOSUR, donde Paraguay y Uruguay sufren las consecuencias de la política proteccionista de estas dos naciones.

Pero sólo la existencia de naciones latinoamericanas que apuesten a un cambio político y económico, implica una nueva realidad continental, con la cual lo EEUU tendrán que valorar en su nuevas propuestas económicas, el fracaso de Alianza para el Progreso, ALAI, ALADI y recientemente el ALCA, han demostrado la incapacidad del modelo neoliberal, que solo busca ampliar sus ganancias y sus capitales, en desmedro de los países subdesarrollados.

Por tanto se hace necesario valorar que Obama podrá ser muy político, habilidoso en las negociaciones, hasta simpático, hasta dar algunas concesiones superficiales, pero en su esencia como presidente de EEUU, responderá al mundo unipolar, a los países industrializados y en resumen a la esencia del capitalismo, a obtener ganancias y concentrar la riqueza en los países industrializados y los grandes capitales.


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Diego Olivera

Periodista. Director de Barómetro Internacional

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