Los cambios deben continuar


Recientemente, en un acto público en el estado Bolívar, el presidente Chávez dijo algo muy cierto y muy adecuado al momento que estamos viviendo. En Venezuela "el viejo orden no termina de morir y el nuevo orden no termina de nacer", y añadía luego que mientras lo viejo no muera lo nuevo no terminará de consolidarse. Esa es una gran verdad: lo nuevo y lo viejo son dos polos de una contradicción dialéctica, proceso de lucha en que uno de los contrarios aparece y se desarrolla, mientras el otro desaparece. Y así funciona la dialéctica social, independiente de la voluntad de los hombres. Son muchas las cosas nuevas que han nacido y muchas también las que luchan por nacer, en un parto histórico que la oposición política está empeñada en impedir. Los intereses económicos y políticos ligados al viejo sistema luchan por no perder sus privilegios y canonjías y son capaces de cualquier cosa para no desaparecer.

Venezuela ha escogido el camino de una revolución pacífica a ser desarrollada dentro de la estructura del viejo sistema, respetando sus reglas hasta la aparición de las nuevas reglas, con absoluta y mayor libertad de expresión que en el pasado, con todas las libertades políticas presentes, con un sistema judicial en manos de la oposición, con una burocracia en la Fiscalía y en la Contraloría construidas por el pasado que se quiere cambiar posiblemente nunca vista en el mundo. El Chile de Allende escogió ese camino, con algunas ventajas sobre Venezuela como sus dos poderosos partidos políticos, su clase obrera luchadora y organizada y un número de cuadros políticos y profesionales más numeroso y mejor preparados que los existentes en Venezuela. No tenían a la Fuerza Armada Nacional de su lado, lo cual es una ventaja de nuestro proceso; no tenían los recursos económicos de Venezuela: el petróleo y las grandes reservas internacionales que produce si se lo maneja razonablemente, los
cuales le permitieron al Gobierno del presidente Chávez resistir el paro general y el sabotaje petrolero, que privaron al país de casi 10 mil millones de dólares.

De todo lo anterior se ha salido victorioso y nos aprestamos a enfrentar la última batalla política importante en este período presidencial: el referendo revocatorio del mandato presidencial. Al mismo tiempo se enfrenta el reto de revocarle el mandato a diputados de la Asamblea Nacional, elegidos en planchas respaldadas por el Presidente y que posteriormente traicionaron el proceso y hoy no sólo hacen oposición, sino que son adalides de la reacción y de la antipatria. Ambos elementos son decisorios para la continuación exitosa del proyecto de cambios, de manera de seguir avanzando con las leyes que faltan y las transformaciones institucionales inaplazables. Una contundente derrota de la oposición abre el camino de la continuación exitosa del proceso, de profundizar los cambios realizados y de iniciar nuevos proyectos en áreas hasta ahora no trabajadas.


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Luis Fuenmayor Toro


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