En el centenario del natalicio de Luis Beltrán Prieto Figueroa

Discurso del Ministro de Educación Cultura y Deportes Aristóbulo Istúriz en la OEA

En nuestro país se ha iniciado y estamos transitando un proceso de refundación de la República, teniendo como referencia la Constitución Bolivariana aprobada por el pueblo en referéndum (la más democrática en la historia del país, tanto por su contenido como por los mecanismos de participación en su elaboración y aprobación).

Con ella nos planteamos, con el Presidente Hugo Chávez a la cabeza, refundar la República mediante la construcción de una sociedad democrática, participativa y protagónica, multiétnica y pluricultural. Hacemos un gran esfuerzo para saltar de una democracia política a una democracia social que la complemente, y en medio de grandes desigualdades construir un estado de derecho y de justicia en el marco del humanismo, donde lo principal sea la gente, el ser humano. Es ese el proceso que hoy se vive en Venezuela.

Nos planteamos avanzar hacia la universalización de los derechos y en procura de la materialización de este objetivo intentamos la búsqueda de cinco equilibrios; a saber: el equilibrio político, utilizando como estrategia el proceso constituyente; el equilibrio económico, que nos permita saltar de un país rentista a un país productivo, impulsando el desarrollo endógeno, la organización del pueblo y la economía social; el equilibrio social, mediante la equidad para tratar de garantizar a quienes no pueden los mismos derechos que disfrutan quienes pueden; el equilibrio territorial, mediante el impulso de una nueva visión del federalismo, garantizando la descentralización sin perder la visión de totalidad que representa la nación; por último, el equilibrio mundial, para asumir la globalización sin perder a la soberanía, la mundialización sin dejar de ser nosotros. Esta es la tarea de la Revolución Bolivariana, de la Revolución Bonita de la que habla el Presidente Hugo Chávez Frías y que ha generado el entusiasmo, la esperanza y el compromiso solidario en la mayoría de los venezolanos.

Construir una democracia social, un estado de justicia en el marco de la filosofía humanista implica la construcción de un nuevo estado, al cual le asignamos dos características fundamentales: La corresponsabilidad para que la familia, la sociedad y el gobierno juntos formemos al nuevo estado y compartamos la responsabilidad en la construcción de esta nueva República; este nuevo estado debe ser garante de la equidad como principio ético político fundamental de toda sociedad democrática, garantizando a quienes no pueden los mismos derechos que disfrutan quienes pueden.

En este contexto asumimos la tarea de avanzar hacia la universalización de los derechos, solo así estaremos en la vía de construir la democracia social y el estado de justicia que debe garantizar la República que soñamos y dibujamos en la Constitución Bolivariana.

En el marco de los derechos, asumimos la educación como un derecho social y humano. Al nacer toda persona adquiere este derecho, sin admitir ningún tipo de discriminación, de allí su obligatoriedad y la gratuidad del mismo, el estado debe garantizarlo, haciendo énfasis en los sectores más vulnerables de la población, de allí la pertinencia de la equidad como principio ético político, en este contexto el propio presidente Bush expresaría "Que ningún niño quede a la zaga en la educación". En nuestros países el problema de la cobertura debe ser satisfecho para garantizar el derecho a todos y éste es uno de nuestros grandes retos.

Si bien es cierto que el acceso de todos a la educación es uno de nuestros grandes desafíos no es menos cierto que junto a él confrontamos el problema de la calidad de la educación, y he allí el más grande desafío para nuestros pueblos: Promover, impulsar y conquistar una educación de calidad para todos, como fue establecido por la UNESCO; así lo han asumido los jefes de estados en las distintas cumbres presidenciales, en este sentido se han colocado metas, se han impulsado acciones y programas para garantizar una educación de calidad para todos. Recordemos Dakar, la Cumbre de la Infancia, Monterrey; la segunda reunión de Ministros de Educación del Continente en el Marco de la OEA en Santiago y todo esto ratificado con claridad meridiana en la tercera reunión de Ministros de Educación de las Americas en el Marco del Consejo Interamericano para el Desarrollo Integral (CIDI) en el contexto de la OEA.

En nuestros pueblos la cobertura precede la calidad, por el peso de la enorme deuda social que recae sobre los hombros de la inmensa mayoría de nuestros pobladores, por el tamaño de las desigualdades y por la brecha social que separa a los que pueden de quienes no pueden. Aún así estamos conscientes que debemos trabajar para lograr la calidad garantizando la atención a todos, de allí que el papel del estado sea fundamental como garante de la equidad al enfatizar sus esfuerzos para garantizar a quienes no pueden los mismos derechos que disfrutan quienes pueden, en el marco de la corresponsabilidad, asumiendo la educación como una tarea de toda la sociedad, no sólo de los gobiernos, donde la familia, la sociedad en su conjunto y el gobierno nos asumamos como estado promotor de la equidad como principio ético con el fin de procurar el equilibrio social, promoviendo el estado de justicia y dándole un contenido social a la democracia en el marco del humanismo, esto encierra el humanismo democrático del que nos hablaba Luis Beltrán Prieto Figueroa Maestro de América y que hoy recordamos desde este prestigioso recinto a 100 años de su nacimiento.

Cuando hablamos de educación de calidad para todos nos estamos refiriendo a los derechos de todos. Para garantizar este derecho en nuestros países, es necesario ir mas allá de la escolaridad que debemos garantizar; también debemos atender a quienes habiendo ingresado a la escuela debieron abandonar el sistema escolar antes de culminar sus estudios; lanzar la mirada hacia aquellos que nunca tuvieron la oportunidad de ingresar al sistema. Sólo así podríamos señalar que estamos atendiendo a todos.

En nuestro país Venezuela, a pesar de los inmensos recursos generados por la industria petrolera y administrados por los distintos gobiernos encontramos para 1.998 cuando llega el Presidente Hugo Chávez Frías, una tasa de escolaridad promedio de 55%, para el año 2.002 esa tasa de escolaridad promedio se colocó en el 65%, incrementándose 10 puntos después de un gran esfuerzo y de aumentar los recursos presupuestarios destinados a la educación del 2.8% del producto interno bruto en 1.998 a más del 6% en el 2.002. Poseemos Un Millón y Medio de venezolanos en el analfabetismo y más de Dos Millones de compatriotas que no alcanzaron el sexto grado aún habiendo ingresado a la escuela básica. Hoy en un esfuerzo extraordinario estamos alfabetizando a más de un millón de compatriotas con la colaboración de más de ciento cincuenta mil facilitadores distribuidos a lo largo y ancho del territorio nacional mediante la Misión Robinson, tarea que ha movilizado a toda la sociedad incluyendo a la Fuerza Armada Nacional y que debe culminar para el mes de septiembre; ya estamos preparando la segunda fase de esta Misión para facilitarle a estos venezolanos y venezolanas la posibilidad de acceder a la educación básica mediante el uso de estrategias no convencionales utilizando como herramientas las tecnologías de la información y comunicación que nos permite masificar la acción educativa.

Al analizar la tasa de escolaridad promedio encontrada para 1.998 nos dimos cuenta que el mayor peso de excluidos estaba ubicado en la educación inicial, la mayoría de nuestros niños ingresan al primer grado de educación básica sin pasar por el preescolar, apenas si atendíamos un año de esta fase; las profundas desigualdades socioeconómicas existentes en los hogares de procedencia, los déficit proteicos calóricos, afectivos y culturales característicos en los hogares mas pobres inciden en el desarrollo del niño generando limitaciones que de no ser atendidas a tiempo, se hacen crónicas afectando el desarrollo intelectual de nuestros niños, reduciendo sus capacidades, castrando sus potencialidades, sustentando el fracaso escolar, es decir, la repitencia, el abandono y la exclusión.

En nuestros pueblos es necesario, urgente atender la educación en la primera etapa de la vida, es decir, la educación inicial, desde la gestación hasta el ingreso al primer grado de educación básica, esa es la etapa más importante de la vida y del desarrollo del niño. Allí debemos cubrir las carencias que se traen de los hogares de origen, para que independientemente de las desigualdades existentes en estos, todos los niños, absolutamente todos puedan ingresar al primer grado de educación básica en igualdad de condiciones, así atenderemos el principio de igualdad de oportunidades; para ello la educación inicial debe ser integral facilitando el desarrollo armónico de nuestros infantes compensando las carencias proteico calórica, afectiva, pedagógicas, lingüísticas, lúdicas y culturales.

Lo anterior condujo al proyecto político bolivariano que se desarrolla en Venezuela a asumir la educación inicial como un proyecto bandera del gobierno revolucionario bolivariano y mediante la implantación y desarrollo del proyecto "Simoncito" hacemos hoy un gran esfuerzo para ampliar la cobertura de atención a nuestros niños en la fase maternal (de Cero a Tres años) y estamos avanzando hacia la universalización de la fase preescolar (de Tres a Seis años). Ya superamos el millón de niños atendidos y estamos en la ruta para alcanzar el millón y medio, para lo cual en estos momentos construimos dos mil aulas de preescolares para incorporar sesenta mil niños y ampliar las estrategias no convencionales con el fin de atender cuarenta mil niños mas y así llegar a los cien mil niños atendidos al inicio del próximo año escolar en el mes de septiembre 2003-2004. Además el gobierno bolivariano ha aportado recursos extra presupuesto para ampliar la cobertura de los hogares y multihogares conjuntamente con el Ministerio de Salud y Desarrollo Social para atender trescientos cincuenta mil niños más, superando el enfoque asistencialista. Estos son los programas, las acciones desarrolladas por el gobierno bolivariano que preside Hugo Chávez con el fin de procurar el equilibrio social, universalizar derechos y garantizar el principio de igualdad de oportunidades a la población más vulnerable.

Al aplicar este análisis en la educación básica, donde la tasa de escolaridad es mayor, podemos observar que ésta varía de una etapa a otra alcanzando cerca del 95% de cobertura en la primera etapa (del primer al tercer grado), y va reduciéndose en la medida en que avanzamos en las etapas del nivel, producto de la exclusión, del abandono, del fracaso escolar teniendo como causa fundamental las condiciones socioeconómicos de los educandos y la incapacidad de la escuela para retenerlos dentro del sistema. Esto nos obligó a repensar la escuela, a producir cambios en ella, a experimentar en procura de una nueva escuela, contextualizada y con pertinencia social, que responda a los tiempos y a las condiciones del país. Otra vez la vigencia de Prieto quien nos habló de la nueva escuela, la escuela debe responder a las necesidades de la gente, al momento, al tiempo histórico.

El gobierno bolivariano revolucionario venezolano liderizado por Hugo Chávez Frías puso en práctica el proyecto de las Escuelas Bolivarianas, una escuela nueva, integral, tiempo completo, como espacio del que hacer comunitario, que promueva el desarrollo integral y armónico, es decir, de la mente, del cuerpo para la salud física y mental, de las manos para el trabajo, y del espíritu para la creatividad y la inventiva. La Escuela Bolivariana es un espacio para la salud y la vida, para la producción, para la creatividad, para la comunicación alternativa, para acceder a la tecnología de la información y comunicación, para impulsar el control social de la educación por parte de la comunidad. Allí se combinan la Biblioteca de Aula, con los talleres, con la cocina y el desayuno, el almuerzo y la merienda de los muchachos con las actividades deportivas y culturales, los educadores con las madres colaboradoras. Es la nueva escuela en construcción, en desarrollo. En Venezuela estamos forjando con pasión, con amor, en la práctica el concepto de la nueva escuela planteada por el maestro de América Luis Beltrán Prieto cuando impulsamos la Escuela Bolivariana. Ya alcanzamos las tres mil escuelas bolivarianas, debemos llegar a las tres mil quinientas antes de finalizar el año.

El Gobierno Bolivariano, empeñado en garantizar la equidad y el principio de la igualdad de oportunidades tiene que hacer esfuerzos para atender a los sectores más vulnerables de nuestra población y así como penetra en los cinturones de miserias que rodean nuestras grandes ciudades tiene que llegar a las zonas rurales y garantizar el derecho a la educación en nuestros pueblos indígenas; de allí que haya destinado recursos y esfuerzos en rehabilitar la educación rural y en hacer realidad la educación intercultural bilingüe para lo cual fue creado mediante Decreto Presidencial el Consejo Nacional de Educación y Culturas Indígenas, el decreto de preservación y difusión de la lenguas indígenas; así como nuestra preocupación en la formación de los docentes intercultural bilingües para nuestros pueblos indígenas.

En nuestro país hace muchos años se cerró la educación técnica, así fue como después de tener una educación técnica de calidad la vimos perecer convirtiéndose la vieja escuela técnica en liceos. El Gobierno Bolivariano Revolucionario que hoy lidera el Presidente Hugo Chávez asumió la responsabilidad de reabrir las escuelas técnicas para lo cual ha dedicado más de ciento treinta mil millones de bolívares en el proceso de modernización de los equipos y talleres, además de rehabilitar la planta física y actualizar a los docentes, un proceso que está en plena ejecución.

Son estas algunas de las acciones, proyectos y programas que estamos impulsando en nuestro país con el fin de hacer realidad el llamado de la UNESCO a conquistar una educación de calidad para todos. Estamos consientes que para el logro de ese objetivo debemos transformar la educación venezolana y es por ello que estamos avanzando en tres líneas, para nosotros estratégicas, como lo son:
a.- La modernizacion y actualización curricular; hoy nuestro modelo educativo está en discusión procurando la construcción colectiva de un currículo que tenga pertinencia social, contextualizado, flexible, que responda a las necesidades de nuestro pueblo, de nuestra gente y a nuestro tiempo sin menoscabo de garantizar el acceso a lo universal entendiendo que hoy vivimos en un mundo globalizado.

b.- La rehabilitación, construcciòn y dotación de la planta física escolar; en lo que va de gobierno del Presidente Chávez se han rehabilitado más de seis mil planteles, se han construido más de cuatrocientos y actualmente se construyen más de doscientos cincuenta planteles nuevos. Se ha realizado una gran inversión en dotación en lo que vale la pena destacar la incorporación de más de sesenta mil bibliotecas de aula y un número importante de bibliotecas generales.

c.- La formación inicial y permanente del docente. Consientes del papel del docente en la construcciòn de un nuevo modelo educativo y de una nueva escuela el Gobierno Bolivariano Revolucionario del Presidente Hugo Chávez dedica esfuerzos, tiempo y recursos en esta tarea esencial para transformar la educación. Estas tres estrategias junto a la democratización de la tecnologías de la información y la comunicación como herramientas para mejorar la calidad y ampliar la cobertura de la educación constituye parte del esfuerzo supremo que hoy realizamos quienes tenemos la responsabilidad de impulsar la educación en nuestro país.

La preocupación del maestro Prieto por la educación y la escuela no estaba desligada de su constante reflexión que lo llevaba a valorar la figura del maestro y su papel en la transformación de la escuela, de la educación y por ende de la sociedad. Quizás inspirado en Simón Rodríguez, el Sócrates de América como lo llamó nuestro Libertador Simón Bolívar, quien sostenía "Los cambios en la escuela y en la educación entran con el maestro", éste pensamiento llevó al maestro Prieto a expresar "Venezuela será lo que sus maestros quieran que sea". Simón Rodríguez señaló en una ocasión una expresión lapidaria que nunca perderá vigencia cuando dijo "Quieren tener República, comiencen por formar republicanos" significando que la tarea fundamental de la educación no es otra que la de formar a los nuevos republicanos que hagan posible la construcción de la nueva República, recordaba la importancia que tiene la formación de un nuevo hombre a la hora de pensar en la formación de la nueva República y es esa, precisamente, la tarea fundamental de la educación y el compromiso de los educadores. De nada vale una escuela nueva si no contempla la existencia de un nuevo maestro comprometido con la tarea de formar a un nuevo hombre, a un nuevo republicano capaz de dar vida a una nueva República; allí está la esencia de la doctrina del estado docente.

En nuestros pueblos hoy más que nunca está planteado la necesidad de revisar la formación inicial del docente y activar mecanismos que garanticen la formación permanente de los educadores. Esta tarea a la que el maestro Prieto le entregó tiempo, esfuerzo y dedicación constituye para nosotros hoy uno de los más grandes desafíos, formar al nuevo maestro que responda a las necesidades de la educación, de la escuela y de los tiempos en que vivimos.

Culmino afirmando como maestro venezolano, bolivariano, robinsoniano y seguidor del pensamiento pedagógico del maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa que en Venezuela estamos empeñados en construir una nueva República de allí que la educación sea asumida por nosotros como el instrumento fundamental para la formación del nuevo republicano que haga posible la nueva República que soñamos y que está plasmada en la Constitución Bolivariana.


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