El cisne negro y el cisne blanco

El cisne negro y el cisne blanco, tanto como predecir y no predecir, aprender y no aprender, pronosticar y no pronosticar, eventualidad y estabilidad, la certidumbre y la incertidumbre, la determinación y la indeterminación, esperanza y desesperanza, convicción y no convicción, lo visible y lo invisible, lo consciente y lo inconsciente, teorema directo y teorema indirecto, vale decir, situaciones límite sinusoidales sombrías, hechos en entera ejecución, o sea, movimiento real histórico sinusoidal ludovicosilvaiano, fluctuaciones similaricadentes tautológicas repetitivas platónicas en el lienzo pictórico blanquinegro del yin y del yang, aquí, dos pescaditos, uno blanco y otro negro, dos cisnes, uno blanco y otro negro, en actividad recíproca, tanto como, y, que no de otra suerte que como cuando háblase del contradictorio caliginoso cenizo 69 cojedeño. Grafía, a mas y más, similaricadencia, del cuadrángulo rectángulo socrático, en que las mejores soluciones y los mejores resultados encuéntranse en la diagonal del cuadrángulo rectángulo socrático de la reducción ad absurdum, y en la hipotenusa del triángulo rectángulo y optimalidad ortogonal pitagórica, que no es mas y más que una contradicción límite caliginosa, que implícalo todo a lo bertrandrusselliano, en que todas las resultas han de estar entre lo eventual y lo estable, en un solo y sólo equilibrio dinámico dialéctico difuso, por la calle de en medio, el medio del exceso y del defecto aristotélico, siempre que existieran los casos límite contradictorios caliginosos, el tercio excluso y el tercio incluso del filósofo estagirita, que escondiera y arrumbara por mas y más de tres mil años, hasta la voladura de Las Torres Gemelas Neoyorquinas.

Con digresión y sin digresión, el cisne negro abunda en Australia, en tanto que el cisne blanco, ha de encontrarse en el Ártico Norte América, Europa y Asia, Siberia, y Japón. Ahora de conformidad con la teoría de los casos límite contradictorios caliginosos, el cisne borroso, de la unidad y unión de contrarios del 69 cojedeño, ha de ser un cisne gris, o un cisne blanquinegro difuso cenizo, continente que contiene los contenidos del cisne negro y del cisne blanco, a saber, conforme al plumaje, en que a buen seguro, ha de existir una sombría penumbra imperceptible whitmaniana, una indeterminación védica upanishad sánscrita abismal, del que han de surgir iguales elementos contrarios, esto es el cisne blanco y el cisne negro, en la simultaneidad armónica contradictoria heraclitoiana, asina asín así, la concordia épica armónica y la unidad de contrarios hegeliana-marxista de eventualidades y estabilidades. La borrosidad en la misma genética, de la que este cura raro ignaro cleuasmo asno, ignora y conoce la "O", por lo redondo, como dijera Rosa María en la calle Alegría, en que no estoy muy católico ni muy claro que digamos, y, que por lo tanto no me meto en pozo jondo, pese a que va algo que nada, aun y aún, nado en las aguas de la nada. Mas y más, el discernimiento y la curiosidad me ha llevado a la mentada y lamentada madre aventurera de cisnes.

Mas y más, la metáfora del cisne negro, ha estado vinculada a lo político económico ecológico social, al entendimiento ético estético espiritual, tanto como el cisne blanco. Véase lo que habla la página web de Rusia Today, del día 25 julio 2020, https://actualidad.rt.com/actualidad/361064-aprenden-pronosticar-cisnes-negros: "Predecir lo impredecible: aprenden a pronosticar los 'cisnes negros'. El método desarrollado por los investigadores de la Universidad Stanford podría utilizarse en economía o política. Los bioingenieros de la Universidad Stanford (EE.UU.) Samuel Bray y Bo Wang han creado un método basado en los sistemas de la naturaleza para pronosticar las fluctuaciones consideradas como impredecibles que derivan en eventos conocidos como los 'cisnes negros'. Su estudio ha sido publicado en la revista PLOS Computational Biology. La metáfora del cisne negro se utiliza para referirse a un evento impredecible y con pocas probabilidades de efectuarse, pero de gran impacto y fuertes consecuencias para los mercados financieros, si se trata de la economía, aunque también es aplicable a la política o ecología. Tras años de estudio de las comunidades microbianas, Bray notó varios casos en los que una especie experimentaba un auge imprevisto de su población, sobrepasando a sus vecinos. El científico se preguntaba si este fenómeno ocurría también fuera del laboratorio y, de ser así, si se podía predecir, y abordó este tipo de eventos con Wang. El autor de la teoría del 'cisne negro' analiza las peligrosas consecuencias del nuevo coronavirus En busca de respuestas, Bray se centró en tres trabajos distintos que reflejan cambios durante largos períodos de tiempo: un estudio de ocho años del plancton del mar Báltico con niveles de especies medidos dos veces por semana; las mediciones del carbono neto de un bosque caducifolio dominado por árboles de hoja ancha en la Universidad de Harvard, realizadas cada 30 minutos desde 1991; y las mediciones de cirrípedos, algas y mejillones en la costa de Nueva Zelanda, tomadas mensualmente durante más de 20 años. "Analizando los datos a largo plazo de tres ecosistemas pudimos mostrar que las fluctuaciones que ocurren en diferentes especies biológicas son estadísticamente las mismas en ecosistemas diferentes", señaló Bray. "Eso sugiere que hay ciertos procesos universales subyacentes que podemos aprovechar para predecir este tipo de comportamiento extremo", precisó. Los investigadores analizaron estos ecosistemas aplicando la teoría de la avalancha, fluctuaciones físicas que, igual que los 'cisnes negros', exhiben un comportamiento a corto plazo, repentino y extremo. Esta teoría intenta explicar la física de sistemas como avalanchas, terremotos, brasas ardientes, o incluso envoltorios de caramelos arrugados, que responden a fuerzas externas con eventos discretos de diferentes magnitudes. "Asumir que solo vemos una parte del mundo" En base a su análisis, los bioingenieros desarrollaron un método para predecir los 'cisnes negros' que es flexible entre especies y períodos de tiempo y puede operar con datos mucho menos detallados y más complejos que los que utilizaron para su creación. Más allá del potencial uso en la atención sanitaria o investigaciones medioambientales, el método podría aplicarse también a la economía o política. "Los métodos existentes se apoyan en lo que hemos visto para predecir lo que podría suceder en el futuro, y por eso tienden a pasar por alto los eventos del 'cisne negro'", explicó Wang, quien detalló que el nuevo método que han creado "es diferente en el sentido de que asume que solo estamos viendo una parte del mundo". "Extrapola un poco lo que nos estamos perdiendo, y resulta que ayuda enormemente en términos de predicción", agregó."

Mas y más, los bioingenieros de la Universidad Stanford (EE.UU.) Samuel Bray y Bo Wang han creado un método basado en los sistemas de la naturaleza, organizaciones relacionadas de elementos que surge como una propiedad de la naturaleza, para pronosticar las fluctuaciones consideradas como impredecibles que derivan en eventos conocidos como los 'cisnes negros'. Los cisnes negros, de conformidad con los casos límite contradictorios caliginosos, han de tener su contrapeso, los cisnes blancos, tanto como predecir y no predecir, aprender y no aprender, pronosticar y no pronosticar, la eventualidad y la estabilidad, lo consciente y lo inconsciente, en que entre estos casos límite contradictorios caliginosos, va estar el movimiento real histórico sinusoidal fluctuante ludovicosilvaiano, aquí, han de estar todas las fluctuaciones y todas las contradicciones, en equilibrio dinámico dialectico difuso, a sabiendas con Bertrand Russell, como que dijera que una contradicción lo implica todo, y que a partir de ella, se puede demostrar y resolver todo lo que se quiera, y, esto lo dijo el filósofo británico ajustado al cuadrángulo socrático adabsurdum, entre el teorema directo y el teorema indirecto, entre lo cosmogónico y lo antropocéntrico, entre natura y persona, aun y aún, podrá no haber poetas, pero siempre habrá poesía, aun y aún, podrá no haber científicos ni científicas, pero siempre habrá ciencia, aun y aún, podrá no haber borrosos ni borrosas, pero siempre habrá borrosidad, y, lo que ha hecho la teoría de los aspectos límbico antagónicos ambiguos, es reducir el hexámetro de Quintiliano a un dístico, natura y persona, lo objetivo y lo subjetivo, pensamiento correcto y pensamiento verdadero, el conocimiento y la lógica, con grados variados de certeza y corrección. La contrariedad borrosa entre eventualidad y estabilidad, en que fluctúan los hechos en entera ejecución, el movimiento real histórico ludovicosilvaiano, la eterna noria notoria, entre algo nuevo ante el sol ludovicosilvaiano y nada nuevo bajo el sol eclesiástico. Lo que trae consigo, que los casos límite contradicción caliginosos, amplían y complementan a los bioingenieros de la Universidad Stanford (EE.UU.), Samuel Bray y Bo Wang, que han creado un método basado en organizaciones relacionadas de elementos que surge como una propiedad de la naturaleza, para pronosticar las fluctuaciones consideradas como impredecibles que derivan en eventos conocidos como los 'cisnes negros', en que las fluctuaciones han de estar entre las eventualidades y las estabilidades, tanto como entre natura y persona. Ahí, está Ludovico Silva, que recibiera de Apolo el don de predecir y prever los bienes de la otra vida entre los aspectos límbicos antagónicos ambiguos, algo nuevo ante el sol ludovicosilvaiano y nada nuevo bajo el sol eclesiástico, esto es lo que faltábale al Eclesiastés, para equilibrarse con el movimiento real histórico sinusoidal ludovicosilvaiano, con el movimiento histórico cíclico espiralino, con los hechos en entera ejecución, eterna noria notoria, lo ludovicosilvaiano y lo eclesiástico, casos límite contradictorios caliginosos, continente que contiene los contenidos del cisne negro y el cisne blanco, de científicos y de poetas, de espiritualistas y de entendidos, de espiritualistas y de estéticos. De Platón y de Homero, de Pitágoras y de Platón.

Con disgregación y sin disgregación, mas y más, la metáfora del cisne blanco y la metáfora del cisne negro, ha estado vinculada a lo político económico ecológico social, al entendimiento ético estético espiritual, ha estado vinculada a la mitología, véase la página web https://es.wikipedia.org/wiki/Cisne : "Mitología: El cisne era un ave consagrada a Apolo, como dios de la música, porque se creía que el cisne poco antes de morir cantaba melodiosamente. Por esto dijo Pitágoras que esta ave se asemejaba a un alma que jamás muere y que su canto antes de morir viene de la alegría que experimenta porque va a ser librada de su cuerpo mortal. Platón parece ser de la misma opinión y algunos otros dicen que está consagrada a Apolo, porque goza del don de prever los bienes de la otra vida de los cuales espera gozar después de su muerte. Ovidio coloca a los cisnes en los Campos Elíseos. Estaban también consagrados a Venus, ya por su maravillosa blancura, ya por su temperamento bastante semejante al de la diosa del deleite. La carroza de Venus es tirada algunas veces por cisnes. Zeus se transformó en esta ave para engañar a Leda". Lo de Venus y de Zeus, una mítica paradisíaca concupiscencia y una mitica paradisiaca concupiscencia en el contradictorio caliginoso 69 cojedeño en lo cóncavo y en lo convexo de la ceguera voz cegada de José Feliciano.

Con divagancias y sin divagancias, asina asín así, agradable dulce armonía la del cisne antes de morir. El canto del cisne, última obra de un gran ingenio de un gran poeta, próximo a extinguirse. El cisne de Mantua, como llamaban a Virgilio, porque naciera en esa región y localidad italiana. Virgilio, el de La Eneida, hubiérase ganado la expulsión de la República de Platón, por su similaricadencia tautológica repetitiva a La Ilíada de Homero, que fuera el único poeta que ganárase la gloria de la República Platónica, en que no admitíase a los copiadores plagiarios homéricos, y que no otra suerte tocaríale a Eduardo Blanco, el autor de Venezuela Heroica, que plagiara con plumífera fina péndola a Homero y a Virgilio, cuando el General Páez, contábale a Eduardo, en el terreno de los acontecimientos, la batalla de Carabobo del 24 de junio 1821, y que, Eduardo con extraordinaria memoria e ingenio sin par, reproduciría en Venezuela Heroica. El cisne blanco y su canto, estaba reservado para los poetas originales inimitativos, helo ahí, la inmortalidad de Homero, que se asemejaba a un alma que jamás muere, tanto como el Quijote de Cervantes, el de la locura y el de la cordura, el de la alegría y el de la muerte, el de las semejanzas y el de los antípodos, el de la guerra y el de la paz, casos límite contradictorios caliginosos del ser y del noser, del exceso y del defecto, que vivirán los hechos en entera ejecución en el medio del tercio excluso y del tercio incluso en la verdad cortazariana profunda.

Con digresión y sin digresión, mas y más, la metáfora del cisne, ha estado vinculada a El Cisne de Rubén Darío: "FUÉ en una hora divina para el género humano. / El Cisne antes cantaba sólo para morir. /Cuando se oyó el acento del Cisne wagneriano/ Fue en medio de una aurora, fue para revivir. /Sobre las tempestades del humano océano/Se oye el canto del Cisne; no se cesa de oír, /Dominando el martillo del viejo Thor germano/O las trompas que cantan la espada de Argantir. /
¡Oh Cisne! ¡Oh sacro pájaro! Si antes la blanca Helena/Del huevo azul de Leda brotó de gracia llena, /Siendo de la Hermosura la princesa inmortal, /Bajo tus blancas alas la nueva Poesía, /Concibe en una gloria de luz y de harmonía/La Helena eterna y pura que encarna el ideal."

Con disgregación y sin disgregación, mas y más, la metáfora del cisne, ha estado vinculada a El albatros de Charles Baudelaire. Traducción de Nydia Lamarque: "Por divertirse, a veces, suelen los marineros/ cazar albatros, grandes pájaros de los mares,/ que siguen, de su viaje lánguidos compañeros/ al barco en los acebos abismos de los mares./ Pero sobre las tablas apenas los arrojan,/ esos reyes del cielo, torpes y avergonzados,/ sus grandes alas blancas míseramente aflojan, y las dejan cual remos caer a sus costados./ ¡Qué zurdo es y qué débil ese viajero alado!/ Él, antes tan hermoso, ¡qué cómico en el suelo!/ ¡Con una pipa uno el pico le ha quemado, /remeda otro, renqueando, del inválido el vuelo!/ El Poeta es como ese príncipe del nublado/ que puede huir las flechas y el rayo frecuentar;/ en el suelo, entre ataques y mofas desterrado,/ sus alas de gigante le impiden caminar."

El albatros de Charles Baudelaire y el cisne de Rubén Darío, príncipes del nublado, similaricadencias tautológicas repetitivas platónicas, ambas categorías trascendentales, que jamás de los jamases, hubiéranse ganado la expulsión de La República de Platón. Helo aquí, unas definiciones borrosas difusas de Rubén Darío encuadrado, en El Canto Errante, con Charles Baudelaire, y, Las Flores del Mal, en que abrevara, endenantes y endespués, el poeta nicaragüense modernista ilustrativo originario: "El arte es la negación de reglas, llevado por una armonía artificial caprichosa." "El don del arte es un don supremo, llevado por la entrada en lo desconocido de endenantes y en lo ignorado de endespués, por el ambiente del ensueño, por el ambiente de la meditación, por una música ideal y una música verbal." "El verdadero poeta es el poeta sin escuela, llevado por la comprensión de todas las maneras, y formas significativas conmovedoras de la belleza, por la comprensión de toda la gloria y toda la eternidad perceptible de la conciencia" Rubén Darío, apoyado en la sucesiva simultaneidad armónica contradictoria heraclitoiana. Y sigue Rubén Darío: "La poesía es porvenir anuncio esencial realizable existencial, llevada por la concreción existencial de la cuestión de los problemas límbico paradójicos, llevada por la vida y la muerte, la cordura y la locura, la guerra y la paz, el amor y el odio." Contenidos que contiene el continente de continentes, el ser y el noser. La poesía, porvenir anuncio esencial realizable existencial, lo que vendría a completar y complementar la teoría del cisne negro de los bioingenieros de la Universidad Stanford (EE.UU.) Samuel Bray y Bo Wang. Mientras la ciencia dele la espalda a la literatura de altos vuelos, y, dele la espalda a la modernidad ilustrada originaria einsteiniana, seguiremos con las imperceptibles lagunas de la noche de los tiempos, pero , mas y más, tanto como, contentivas en algo nuevo ante el sol ludovicosilvaiano y nada nuevo bajo el sol eclesiástico, asina asín así, comprendidas en el tercio excluso y el tercio incluso de Aristóteles, negado, el tercio incluso, éste por mas y más de tres mil años, y estando incrustado en La Gran Moral Aristotélica, y naiden diose cuenta del nido aristotélico del medio hilo, del exceso y del defecto, y, anidóse y metiónos medio palo histórico con el tercio excluso. Asina asín así, la lógica elemental escolástica, estuvo cojitranca en ese período de tiempo.

Si el cisne negro y el cisne blanco, es tanto como el predecir y el no predecir, el aprender y el no aprender, el pronosticar y el no pronosticar, la eventualidad y la estabilidad, la certidumbre y la incertidumbre, la determinación y la indeterminación, la esperanza y la desesperanza, la convicción y la no convicción, lo visible y lo invisible, lo consciente y lo inconsciente. Si el cisne negro y el cisne blanco, es tanto como el teorema directo y el teorema indirecto de la teoría matemática socrática. Entonces sea dicho que las situaciones límite sinusoidales sombrías son hechos en entera ejecución. Ergo vergo sea dicho que es movimiento real histórico sinusoidal ludovicosilvaiano. Ergo vergo sea dicho que son fluctuaciones similaricadentes tautológicas repetitivas platónicas en el lienzo pictórico blanquinegro del yin y del yang, dos pescaditos, uno blanco y otro negro, dos cisnes, uno blanco y otro negro, en actividad recíproca. Ergo vergo sea dicho que ha de ser tanto como, y, que no de otra suerte que como cuando háblase del contradictorio caliginoso cenizo 69 cojedeño. Ergo vergo sea dicho que la metáfora del cisne negro, se ha de utilizar para referirse a un evento impredecible y con pocas probabilidades de efectuarse. Ergo vergo sea dicho que la teoría del cisne negro de los bioingenieros de la Universidad Stanford (EE.UU.) Samuel Bray y Bo Wang, ha de ser complementada y completada por los casos límite contradictorios caliginosos, predecir y no predecir, aprender y no aprender, pronosticar y no pronosticar, eventualidad y estabilidad, la certidumbre y la incertidumbre, la determinación y la indeterminación, esperanza y desesperanza, convicción y no convicción, lo visible y lo invisible, lo consciente y lo inconsciente, teorema directo y teorema indirecto de la modernidad ilustrada originaria einsteiniana. Ergo vergo sea dicho que la incertidumbre védica upanishad sánscrita abismal, es el tercio incluso aristotélico profundo, ha de estar entre el predecir y el no predecir, el aprender y el no aprender, el pronosticar y el no pronosticar, la eventualidad y la estabilidad, contenidos que contiene el continente algo nuevo ante el sol ludovicosilvaiano y nada nuevo bajo el sol eclesiástico, en que cohabitan el cisne negro y el cisne blanco, en que han da abrevar los bioingenieros de la Universidad Stanford (EE.UU.) Samuel Bray y Bo Wang.



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Miguel Homero Balza Lima


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