Cuaima y coima

Hay más de 8 millones de casos límite contradictorios borrosos de la forma ser y noser, de la enciclopedia védica upanishad sánscrita de la modernidad ilustrada originaria einsteiniana, con grafía en el lienzo pictórico blanquinegro del yin y del yang, del borroso 69 cojedeño, de pareados paradójicos triángulos rectángulos pitagóricos unidos por las hipotenusas, de pareadas paradójicas pirámides kelsenianas unidas por las bases. Cuaima y coima es uno de los casos límite contradictorios borrosos.

Cuaima y coima es uno de los casos límite contradictorios borrosos. La cuaima es una especie de serpiente, llevada, la cuaima, por la condición de ser una de las más venenosa y más larga del mundo. Ver la página web: https://educalingo.com/es/dic-es/cuaima, en que dícese de la cuaima: "La serpiente de cascabel muda, verrugosa del oriente, cuaima, pucarara o shushupe es una especie de serpiente de la familia Viperidae. Es la víbora más larga del mundo, y posiblemente la segunda serpiente venenosa más grande, tan solo superada por la cobra real. Se halla en Sudamérica. Se reconocen dos subespecies. Además es una de las especies más venenosas, aunque los casos de mordeduras de esta especie son poco frecuentes. La tasa de mortalidad de las personas mordidas por este reptil es del 20%. Sin embargo evita el contacto con los seres humanos. Es sigilosa y ataca a sus presas durante la noche." Más adelante en la misma página exprésase de la cuima: "La definición de cuaima en el diccionario castellano es serpiente muy ágil y venenosa, negra por el lomo y blanquecina por el vientre, que abunda en la región oriental de Venezuela. Otro significado de cuaima en el diccionario es también persona muy lista, peligrosa y cruel."

Cuaima y coima es uno de los casos límite contradictorios borrosos. La coima es sinónimo poético cervantino de amiga, que ha de expresarse en el Quijote (I, 16): "De lo que le sucedió al ingenioso hidalgo en la venta que él se imaginaba ser castillo: (…) Maritornes estaba congojadísima y trasudando de verse tan asida de don Quijote, y, sin entender ni estar atenta a las razones que le decía, procuraba sin hablar palabra desasirse. El bueno del arriero, a quien tenían despierto sus malos deseos, desde el punto que entró su coima por la puerta la sintió, estuvo atentamente escuchando todo lo que don Quijote decía, y, celoso de que la asturiana le hubiese faltado la palabra por otro, se fue llegando más al lecho de don Quijote y estúvose quedo hasta ver en qué paraban aquellas razones que él no podía entender; pero como vio que la moza forcejaba por desasirse y don Quijote trabajaba por tenella, pareciéndole mal la burla, enarboló el brazo en alto y descargó tan terrible puñada sobre las estrechas quijadas del enamorado caballero, que le bañó toda la boca en sangre; y, no contento con esto, se le subió encima de las costillas y con los pies más que de trote se las paseó todas de cabo a cabo. El lecho, que era un poco endeble y de no firmes fundamentos, no pudiendo sufrir la añadidura del arriero, dio consigo en el suelo, a cuyo gran ruido despertó el ventero y luego imaginó que debían de ser pendencias de Maritornes, porque, habiéndola llamado a voces, no respondía. Con esta sospecha se levantó y, encendiendo un candil, se fue hacia donde había sentido la pelaza. La moza, viendo que su amo venía y que era de condición terrible, toda medrosica y alborotada se acogió a la cama de Sancho Panza, que aún dormía, y allí se acorrucó y se hizo un ovillo. El ventero entró diciendo: — ¿Adónde estás, puta? A buen seguro que son tus cosas éstas En esto despertó Sancho y, sintiendo aquel bulto casi encima de sí, pensó que tenía la pesadilla y comenzó a dar puñadas a una y otra parte, y, entre otras, alcanzó con no sé cuántas a Maritornes, la cual, sentida del dolor, echando a rodar la honestidad dio el retorno a Sancho con tantas, que, a su despecho, le quitó el sueño; el cual, viéndose tratar de aquella manera, y sin saber de quién, alzándose como pudo, se abrazó con Maritornes, y comenzaron entre los dos la más reñida y graciosa escaramuza del mundo. Viendo, pues, el arriero, a la lumbre del candil del ventero, cuál andaba su dama, dejando a don Quijote, acudió a dalle el socorro necesario. Lo mismo hizo el ventero, pero con intención diferente, porque fue a castigar a la moza, creyendo sin duda que ella sola era la ocasión de toda aquella armonía. Y así como suele decirse «el gato al rato, el rato a la cuerda, la cuerda al palo», daba el arriero a Sancho, Sancho a la moza, la moza a él, el ventero a la moza, y todos menudeaban con tanta priesa, que no se daban punto de reposo; y fue lo bueno que al ventero se le apagó el candil, y, como quedaron ascuras, dábanse tan sin compasión todos a bulto, que a doquiera que ponían la mano no dejaban cosa sana. Alojaba acaso aquella noche en la venta un cuadrillero de los que llaman de la Santa Hermandad Vieja de Toledo, el cual, oyendo ansimesmo el estraño estruendo de la pelea, asió de su media vara y de la caja de lata de sus títulos, y entró ascuras en el aposento, diciendo: —¡Ténganse a la justicia! ¡Ténganse a la Santa Hermandad!

Y el primero con quien topó fue con el apuñeado de don Quijote, que estaba en su derribado lecho, tendido boca arriba sin sentido alguno; y, echándole a tiento mano a las barbas, no cesaba de decir: —¡Favor a la justicia! Pero viendo que el que tenía asido no se bullía ni meneaba, se dio a entender que estaba muerto y que los que allí dentro estaban eran sus matadores, y, con esta sospecha, reforzó la voz, diciendo: — ¡Ciérrese la puerta de la venta! ¡Miren no se vaya nadie, que han muerto aquí a un hombre! Esta voz sobresaltó a todos, y cada cual dejó la pendencia en el grado que le tomó la voz. Retiróse el ventero a su aposento, el arriero a sus enjalmas, la moza a su rancho; solos los desventurados don Quijote y Sancho no se pudieron mover de donde estaban. Soltó en esto el cuadrillero la barba de don Quijote y salió a buscar luz para buscar y prender los delincuentes, mas no la halló, porque el ventero, de industria, había muerto la lámpara cuando se retiró a su estancia, y fuele forzoso acudir a la chimenea, donde con mucho trabajo y tiempo encendió el cuadrillero otro candil (…)" Aquí, en este humorístico relato quijotesco borroso, háyase la expresión coima, ha de tener diversidad de significados, de similaricadencias, asina como antónimos, a más de las combinatorias con otros términos, lo cual hace la palabra coima, una voz borrosa. Mas y más, en este relato quijotesco, aparece con la significación de amiga, compañera, la moza Maritornes, del bueno del arriero, en tanto que para el dueño del establecimiento, el ventero, era una puta. Y si a ver vamos en https://www.wordreference.com/sinonimos/coima, coima tiene las significaciones de manceba, concubina, querida, barragana, amante, prostituta, en similaricadencia con el ventero, dueño de la venta, en que para con el ingenioso hidalgo, imaginábase ser castillo, y bajo techo estuviera ocurriendo, y padeciendo Maritornes, quien estaba congojadísima y trasudando de verse tan asida de don Quijote, y, sin entender ni estar atenta a las razones que le decía, y, procuraba sin hablar palabra desasirse.

Cuaima y coima es uno de los casos límite contradictorios borrosos. Hase de engastar, cuaima como persona muy lista, peligrosa y cruel, en tanto que coima, amiga, compañera, la moza Maritornes, del bueno del arriero en el relato de Don Quijote. Lo que enseña que de la penumbra sombría whitmaniana surgen iguales elementos contrarios, los aspectos límbico antagónicos, tal como exceso y defecto, con tercio incluso aristotélico profundo contradictorio, asina también, cuima y coima de la forma ser y noser, de la enciclopedia védica upanishad sánscrita de la modernidad ilustrada originaria einsteiniana, con grafía en el lienzo pictórico blanquinegro del yin y del yang, del borroso 69 cojedeño, de pareados paradójicos triángulos rectángulos pitagóricos unidos por las hipotenusas, de pareadas paradójicas pirámides kelsenianas unidas por las bases. Cuaima y coima es uno de los casos límite contradictorios borrosos.

Si cuaima y coima es uno de los casos límite contradictorios borrosos. Entonces sea dicho que para Educalingo, cual chingo Jiménez de Cojedes, la moza Maritornes es una roliminga’e puta, en similaricadencia con el ventero del relato del Quijote, y, en tanto que para el bueno del arriero, en el relato del Quijote, la moza Maritornes es compañera y amiga. Ergo vergo sea dicho que cuaima y coima, casos límite contradictorios borrosos, llena todas las características de exceso y defecto del filósofo de Estagira.



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Miguel Homero Balza Lima


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