Cuando premiamos el crimen

La impotencia, el asco y el coraje que nos causa ver de regreso los escenarios de la IV República, con este festín pequeño burgués de la "Feria electoral", donde al mas clásico estilo de las campañas de AD y COPEI, se venden políticos y hasta criminales, cual detergente, toallas sanitarias, gaseosas o marcas de aguardiente con música y animadas producciones, como salvadores del pueblo, luego de someterlo durante 17 años a los más inusitados actos violentos del crimen organizado, con saldo de centenares de vidas segadas, miles de hogares enlutados, miles de lesionados y discapacitados y perdidas multimillonarias ocasionadas al sector público y privado, con los continuos actos terroristas, no puede menos que arrancarnos un grito de protesta desde lo más profundo de nuestra alma de revolucionarios y defensores de la causa por la cual el Comandante Hugo Rafael Chávez Frías, entregó vida.

Esa epopeya quedó sellada en un sublime acto de profundo amor y entrega por su pueblo, hace cinco años, cuando bajo aquel "Cordonazo de San Francisco", el Comandante invicto y Eterno a sabiendas del riesgo que corría, cerró bajo inclemente aguacero, la campaña " De Sabaneta a Miraflores", que le aseguraría su inmortal victoria, que todavía hoy corroe el alma ruin de una oposición infernal, que se revuelca en el lodazal del despecho, porque no lo pudo despedir como ex presidente, sino como presidente en funciones, pese a los rastreros esfuerzos al servicio del imperio.

Hoy a cinco años de esa gloriosa jornada vemos como el fascismo hipócrita y engañero amenaza la esencia de la revolución bolivariana, con un bombardeo comunicacional, pugnando ahora por alcanzar a través del voto, lo que no lograron con la violencia terrorista, que llegó al sadismo de quemar seres vivos frente a las cámaras de TV, con el jolgorio y las danzas de celebración del salvaje acto por parte de las huestes preparadas y envenenadas por la mediática, gracias a la lenidad de nuestra democracia que cada día le permitía a los voceros del crimen organizado plantarse frente a las cámaras de TV y la multitud de micrófonos, para en nombre de "la libertad, la democracia y del derecho al ejercicio de la política",anunciar al público la cantidad de víctimas que dejaba la terrorista jornada que culminaba y convocar para la próxima al siguiente día.

Por supuesto que los convocantes que arengaban a las manadas amaestradas, con las consignas hiperbólicas, acompañadas de gestos de "valentía", jamás sufrieron un rasguño y hoy andan por el mundo amparados en la "inmunidad parlamentaria", implorando sanciones contra Venezuela, que van desde el ahogamiento económico hasta la invasión militar, para que les devuelvan "los derechos" perdidos desde 1999, cuando el pueblo guiado por Chávez, le dio un parado al saqueo de nuestros recursos, a la invisibilización de las mayorías a las desapariciones forzosas y a la entrega de nuestra soberanía.

Desafortunadamente en el corto tiempo las enseñanzas del Comandante y sus súplicas por la "Unidad, humildad, batalla y victoria, por oír y escuchar al pueblo, por combatir la corrupción, hasta bajo las piedras y entregarse de lleno al servicio de los más necesitados, sentimos que se han quedado en el camino y de eso se aprovecha la derecha fascista, para vender sus productos en esta feria burguesa, sin proyectos, ni aval alguno, simplemente con música y jingles comerciales. Con el más profundo irrespeto y desprecio por la inteligencia del pueblo, al punto que ha surgido hasta "un llanero vallenato", tan querendón con su gente y el gentilicio guariqueño, que despreciando el alegre, profundo y nacionalista Joropo llanero, prefiere promocionarse con el flolklore de la hermana república de Colombia. Eso basta y sobra para saber cuanto respeto y aprecio tiene por ese pueblo bravío y luchador

Ojalá y el poeta Tareck William Saab, con su determinación y valentía logre estirpar el cáncer de la corrupción y la impunidad, que horada la salud de la revolución; sin que se interpongan las presiones y lo hagan a un lado, como ocurrió con Eduardo Samán, cuando enfrentó a las mafias de la especulación, que le bataquearon en la cara el arroz decomisado y parece que esa imagen provocó su salida, en vez del castigo contra la grosera agresión en perjuicio de un ejemplar funcionario público.

No hay duda que consolidar una revolución pacífica, es casi una utopía, porque siempre estamos cohabitando con el enemigo y el diálogo y la tolerancia se interpretan como complacencia y hasta como arma para el chantaje, que abona el terreno para la impunidad y eso desemboca en lo peor, cuando premiamos el crimen. Periodista.



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Cástor Díaz

Periodista CNP 2414

 cd2620@gmail.com

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