Alberto Adriani y su preocupación por la situación del país a principios de los años ’30. (II)

Pedagogía en Historia de la Economía Venezolana

I

Preocupación por la situación económica y social de Venezuela

El crack de la economía estadounidense de 1929 a 1933 no sólo afectó a EE.UU. Muchos países vivieron un período de gran penuria. Venezuela vivió años muy difíciles por la caída abrupta de los precios de sus productos agrícolas, que aún eran la principal fuente de ingresos para la economía del país. Adriani se queja en sus escritos de cómo haciendas de café prósperas en años recientes, ahora han sido abandonadas; el precio del café ha caído un 50% en el mercado internacional, y muchos otros rubros agrícolas por igual; la pobreza y el hambre es algo notorio, no tan solo en el campo sino también en las ciudades; la única actividad aún próspera es la industria petrolera, que por lo demás ha disminuido su producción debido a la recesión mundial y, consecuentemente, la exportación, con los resultados previsibles para el fisco nacional. En esas circunstancias tan difíciles, era urgente y pertinente adoptar políticas audaces. "Por aquí hay ya muchas propiedades abandonadas y todas están más o menos descuidadas y por fuerza se abandonarán más y más si los precios del café y del cacao para la próxima cosecha fueran los de hoy", refería en 1935, "Labor Venezolanista.: 336); carta al Dr. Vicente Lecuna, Presidente del Banco de Venezuela

Para enfatizar estas reflexiones, el Dr. Adriani apela a un recurso que ha aprendido a manejar en sus estudios en los países europeos y en los EE.UU., es así como, apoyado en las estadísticas, muestra el siguiente análisis de los indicadores económicos:

"Durante el período 1909 – 1913, Venezuela ocupaba el segundo puesto entre los exportadores de café, contribuyendo con 4,6% de las exportaciones mundiales. En 1933, Venezuela ocupó el séptimo puesto, y sus exportaciones sólo compusieron el 3,8%, aproximadamente, del total mundial, al tiempo que Colombia, que ocupaba el tercer lugar en 1909 – 1913 y exportaba menos que Venezuela, ha pasado al segundo puesto y exporta, por lo menos, seis veces más que Venezuela, y su café se cotiza mucho más alto que el nuestro" (Op. cit.: 336-37).

Un análisis comparativo similar hace con el cacao, cuya contribución mundial fue de 0,073% en el primero de los períodos mencionados, para caer a 0,045 en 1933, y pasa a preguntar al Dr. Lecuna:

"¿No cree usted que el petróleo tiene su culpa en que nos hayamos despreocupados de esas fuentes permanentes de nuestra riqueza? ¿Si el petróleo adquiere preponderancia absoluta en nuestra economía, en detrimento de todas nuestras demás fuentes de riqueza, no cree usted que corre peligro nuestra independencia económica?" (Op.cit.: 37).

Definitivamente le preocupa en grado sumo la situación del país y, muy particularmente, la aplicación de políticas económicas que muy poco garantizan el porvenir; por ello pasa a exponer, en la misma correspondencia:

"…el país ha probado que puede vivir y prosperar sin el petróleo. Habremos de convencernos, y ojalá no sea tarde, de que es imposible que viva y prospere con una población en gran parte sumida en la miseria; cuya salud física y moral está empeorando en grado peligroso, y con un a agricultura arruinada –aun cuando siga aumentando la explotación petrolera, aumento que no hará sino aproximar el día de su final agotamiento" (Op. cit.: 37).

II

El porqué de sus estudios en el extranjero y su labor diplomática

Una sola motivación movió a Adriani desde su adolescencia. En ello basó sus inquietudes, estudios, investigaciones, su aprendizaje todo: cómo hacer de Venezuela –y de Latinoamérica- un país y una región civilizada, democrática, donde la riqueza se repartiera equitativamente, de manera que alcanzara plena satisfacción social. Que Venezuela fuese científicamente avanzada, con un pueblo altamente educado en las ciencias, en las artes, en la política, en la construcción de las obras necesarias para avanzar en sus logros materiales y unidos por una irrestricta convicción democrática republicana. Así lo han manifestado reiteradamente sus biógrafos.

Recuérdese que Adriani abandonó los estudios en Caracas en 1921 para viajar, a principios de marzo, a Nueva York en calidad de secretario de la delegación que presidió el Dr. Esteban Gil Borges, para entonces Canciller de la República, para asistir a la inauguración de la estatua del Libertador en el Parque Central de esa ciudad. De los Estados Unidos se trasladó a Europa, en razón de haber sido designado Cónsul de Venezuela en Ginebra. Pocos meses después fue retirado del cargo por el Dr. P. Itriago Chacín, nuevo Canciller de la República en sustitución del Dr. Borges. Miguel Szinetár Gabaldón, en su Tesis Doctoral de 1998 en la UCV, titulada "El Proyecto de Cambio Social de Alberto Adriani, 1914-1936", refiere que Adriani ingresa a la Universidad de Genéve, donde comenzó a asistir regularmente a las clases de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales (p. 25).

Citamos de seguidas lo que escribe el tesista sobre este capítulo de la vida de nuestro reseñado. "Para el 10 de agosto de 1921, Itriago Chacín lo propone como Secretario de la Representación de Venezuela a la Segunda asamblea de la Sociedad de las Naciones -organización ésta predecesora de la Organización de las Naciones Unidas ONU-. La representación estaría integrada por Diógenes Escalante, Santiago Key Ayala y Carracciolo Parra Pérez, quienes habían sido los representantes del país en ocasión de la Primera Asamblea del Organismo Internacional (enero de 1920). La proposición de Itriago Chacín fue aceptada, lo que representó para Adriani la continuación de su carrera diplomática y una experiencia fundamental en el proceso de su formación intelectual y política –tenía apenas 23 años de edad-" (p. 25).

En abril de 1925, Adriani terminó los cursos en la Universidad. El 16 de ese mes recibió el título de Licenciado de Ciencias Sociales de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales. La universidad ofrecía tres tipos de licenciaturas en Ciencias Sociales: la general, la licenciatura con mención en Economía Política, y la licenciatura con mención Educación. Adriani obtuvo la Licenciatura General

Siendo aún muy joven, había desarrollado mentalidad de estadista, madurando progresivamente en la medida que profundizaba en conocimientos, llegando a poseer una visión integral del desarrollo político, socio-económico y cultural de las naciones. En "Labor Nacionalista", elabora su pensamiento acerca de lo que aspira para Venezuela, esbozándolo como un Proyecto Social de progreso civilizador, que debe originarse, y nutrirse de la capacidad de la agricultura de generar excedentes de capital para que los pueblos se ilustren y satisfagan sus necesidades vitales, para sucesivamente enriquecerse con la cultura y conocimiento científico. Así se formaron –señala- las civilizaciones de Mesopotamia, Egipto, Grecia y Roma.

III

Adriani en la política y la economía

Adriani asume el Ministerio de Agricultura y Cría, el 1 de marzo de 1936; está, apenas frisando los 37 años de edad, en plena madurez intelectual, enriquecida ésta con las principales ideas y teorías económicas y políticas de entonces, del debate intelectual europeo de los años 20 y 30 y, además, había conocido a Keynes en su paso por Londres, oído atentamente sus conferencias y leído sus libros y artículos, así como a otros grandes pensadores del momento. Trae consigo su experiencia internacional, a la que le sacará provecho organizando el nuevo despacho ejecutivo. Por eso, su ejecutoría tendrá tanto impacto. Ese 1 de marzo de 1936 entra en funcionamiento el referido ministerio, que venía de ser una estructura organizacional fundida con el antiguo Ministerio de Sanidad y Asistencia Social. Entonces se da a luz este novísimo ministerio en el marco de un proceso de reorganización ministerial que va a regir las políticas públicas en materia agrícola y pecuaria del país. Por ello, no es de extrañar que Adriani asuma Agricultura y Cría, ya que viene de tener una rica experiencia internacional y gerencial en la Organización Panamericana como primer jefe de la División de Cooperación Agrícola, desde 1928 hasta marzo de 1930. Dentro del Programa de Febrero, presentado por el gobierno de Eleazar López Contreras en 1936 y del cual Alberto Adriani fue corredactor, estaban esbozadas algunas ideas para modernizar y adecuar tanto el sector agrícola como el sector pecuario del país. La revisión hoy de dicho plan sería pertinente hoy –agosto 1976- dada la actualidad de muchas de las políticas públicas que allí se plantean. Este Programa contemplaba, entre otras ideas, la creación del Banco Agrícola y Pecuario, la creación de cátedras ambulantes de agricultura, la conservación de los recursos naturales del país, una política de bosques, una política de aguas, la conservación de los suelos, la organización y desarrollo de nuestra industria de pesca y la distribución económica y rápida de los productos de la industria pesquera. Ya en la cartera de Agricultura y Cría pone a andar el Banco Agrícola y Pecuario como una institución que protegerá la agricultura especialmente en lo relativo al crédito; de allí surge el decreto del 21 de marzo de 1936 que centralizó el crédito agrícola. Pero además impulsa las políticas sectoriales en materia pecuaria, de suelo, aguas y de pesca para modernizar este sector vital dentro del sistema económico venezolano de aquél entonces, cuando ya visualizaba el peso del petróleo en la ecuación económica del país. Dotado ya de una claridad y preparación profesional es designado posteriormente ministro de Hacienda y se pone a trabajar desde el primer día. Está en el momento cúspide de su vida intelectual y profesional y con un gran futuro político por delante. Es una autoridad económica de la época, irradia una auctoritas como pocos venezolanos de entonces. Cuando asume Hacienda el 29 de abril de 1936 pone en práctica una reforma del sistema tributario, busca aumentar la renta minera, estudia la organización bancaria para una reforma de la misma, impulsará y estimulará, en ese sentido, los primeros estudios para establecer un Banco Central (que se hará efectivo en 1941), coordinará los sistemas tributarios del Estado federal, estadal y de municipios, trabajará sobre el establecimiento de tratados bilaterales y multilaterales de conformidad con la política comercial de fomento a la producción nacional, entre otras medidas. Así las cosas, Adriani tiene ante sí un gran reto: modernizar las finanzas públicas venezolanas. Por eso lleva adelante, durante su corta permanencia en el cargo, una revisión a fondo del sistema tributario y designa una sub-comisión de estudios de legislación fiscal para, entre otras cosas, presentar reformas a la Ley de Aduanas y varios proyectos de ley sobre diversos ramos de la renta nacional. Entonces funda con su dilecto amigo Manuel R. Egaña la Revista de Hacienda, como una vía para publicar artículos de altísimo nivel intelectual sobre el presente y porvenir de las finanzas públicas y la macroeconomía venezolana en general. Lamentablemente, la muerte lo sorprendente el 10 de agosto de 1936 y, con ella, se trunca una real esperanza para el futuro político y económico del país. Alberto Adriani también dejará su impronta en materia de política fiscal y política comercial, de inmigración y colonización, entre otros temas sobre los cuales había reflexionado y que se pueden ubicar en su libro Labor Venezolanista. Es un teórico y un político de la economía que vive su problemática como estudioso, luego como gerente de la empresa familiar de sus padres y posteriormente al frente de los dos despachos ejecutivos ya citados.

IV

Algunos textos escritos por Adriani en Europa

IVa. Escritos en Ginebra

1922: La nueva Alemania y Walter Rathenan.

1924: Liga de naciones y fascismo, El impulso de Zea, febrero.

1924: Aniversarios, El impulso de Zea, octubre.

1925: Población y saneamiento. El impulso de Zea, febrero.

1925: Hinderburg y el resurgimiento de Alemania. El impulso de Zea, abril.

1925: Mussolini y la nueva Italia. El impulso de Zea, mayo.

IVb. Textos escritos en Londres

1925: La crisis política actual y el Estado orgánico. Revista Atenea, Año II. N° 9. Universidad de Concepción. Chile, agosto.

1925: Los Estados Unidos de Europa. Diciembre.

1926: El próximo centenario bolivariano, julio.



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César Eulogio Prieto Oberto

Profesor. Economista. Miembro de Número de la Academia de Ciencias Económicas del Estado Zulia. Candidato a Dr. en Ciencia Política.

 cepo39@gmail.com

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