La jauría arremete contra Maduro

La dinámica política venezolana no termina de superar una turbulencia, cuando ya aparece una nueva para tratar de arrasar y acabar con todo como “el barbarazo”.

El último sacudón político que trata de alejarnos de los malos recuerdos de la guarimba, parece ahora enrumbarse por los lados del alto gobierno y hacia las propias filas revolucionarias.

El pretexto se basa en una carta pública dada a conocer, con premeditación y alevosía, por el ex ministro Jorge Giordani; quien como es obvio, estuvo en las alturas del poder gracias a la magnanimidad del Comandante Supremo Hugo Chávez Frías.

Ese líder insuperable, que como muy bien lo dijo en Maracay el Presidente Nicolás Maduro: “Chávez ha sido el único líder en la historia de nuestro país quien acabó con el “karma divisionista” de la izquierda venezolana”.

Bajo las alas de Chávez se cobijaron - por re o por fa - muchos líderes de la izquierda venezolana. Algunos con méritos y otros, con la única estela sobre sus hombros de venir de fracaso en fracaso.

Una vez desaparecido Chávez - ¡oh casualidad! - justamente ahora a las puertas de un Congreso del partido fundado por él, el Psuv, surgen algunas voces discordantes de quienes comienzan a ver “el bigote de Maduro torcido”; así como en muchas ocasiones, tuvieron una fijación con “la verruga” del Comandante Chávez; quien se burló e hizo mofa y hasta chistes con la crítica proveniente no sólo de la despiadada oposición, sino también de la solapada “quinta columna” de falsos revolucionarios, quienes de contrabando se refugiaron bajo sus alas en la V República.

Hoy sólo basta ver la reacción de la desequilibrada oposición, la cual quiere hacer leña del árbol caído para aplaudir junto a la canalla, la que tantas veces nos recordaba el Comandante Chávez.

En este momento sobran los comentarios de fracasados líderes oposicionistas, quienes vendieron su alma al diablo y se juntan a sesudos académicos de la izquierda trasnochada, para rasgarse las vestiduras por la Revolución a la cual juraron lealtad absoluta, cuando estaban en las mieles del poder y bajo la sombra protectora de las alas del eterno Presidente Chávez.

Recordando términos de la desaparecida Unión Soviética y reviviendo personajes, no muy claros de la historia del socialismo fracasado europeo, traen hoy a la palestra a personajes como Stalin, creyendo pescar en río revuelto y generar así turbulencia en las filas de la Revolución Bolivariana, la cual sigue firme por ahora y para siempre.

Es bueno recordar que la Revolución fue inspirada en la más profunda enseñanza Chavista del árbol de las tres raíces y alimentada con la savia bolivariana, sembrada hasta los tuétanos en el pueblo venezolano, por el líder indiscutible del Siglo XXI y de la Patria Grande, el hijo del 4 de febrero de 1992, el Comandante Eterno Hugo Rafael Chávez Frías.

Para no echarle más leña al fuego y evitar seguir la corriente a los profetas del desastre, ahora salidos de las propias filas revolucionarias y con matices de traición, deseamos que la ropa sucia se lave en casa.

Errores en la Revolución, claro que los hay; enmiendas, claro que también las hay y en honor a la verdad, todos debemos en las filas de la Revolución Bolivariana hacer las críticas y la autocrítica por los canales de la justicia y bajo la luz de la verdad a la que siempre hizo honor nuestro Comandante.

Los hechos de corrupción existen y deben ser denunciados pero bien sustentados; los errores por traición al “Plan de la Patria” también exigen respuesta oportuna. Medidas como las tres R, recordadas tantas veces por el Comandante Supremo, deben ser aplicadas con eficacia.

El Presidente Nicolás Maduro es el Primer Mandatario Nacional y Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, por decisión soberana del pueblo venezolano y por la sabia intuición del líder eterno de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez.

En el seno del próximo Congreso del Psuv deben discutirse, sin tapujos y a la luz de la verdad, los más altos temas de interés nacional para el Estado y para la Revolución; porque llegó la hora de hacer justicia; no sólo con los guarimberos de la oposición, sino también con los disfrazados de rojo, rojito, quienes se montaron en el portaviones de Hugo Chávez y ahora buscan a un estadista sin bigote; porque se olvidaron de la sentencia del líder de la lealtad y de la “luna llena”, quien nos dijo al despedirse: “Unidad, lucha, batalla y victoria”…¡Venceremos!



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Marco Tulio Arellano

Jubilado en Pdvsa

 arellanomt@hotmail.com      @Homugria

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