La importancia del triunfo de Chávez para América Latina

El pasado domingo 7 de octubre se llevaron adelante las elecciones presidenciales venezolanas. Frente a una elección determinante para el futuro del país, el pueblo participó de forma masiva en la jornada electoral (se estima que la participación total del padrón electoral llego al 80%). El resultado de la votación terminó consagrando por más de un millón y medio de votos a Hugo Chávez (55%) del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) frente a su rival Henrique Capriles Radonski (44%) de la Mesa de Unidad Democrática (MUD). A pesar de que el 44% de Capriles no debe ser soslayado -en tanto se traduce en una articulación opositora (MUD) que tiene un enemigo común-, consideramos que este resultado tiene importantes implicancias positivas para la región. En este artículo, nos proponemos señalar brevemente algunas de ellas:

Hugo Chávez ha sido a lo largo de sus 14 años como presidente, un gobernante fuertemente estigmatizado por las oposiciones y los medios de comunicación en la región. Sin embargo, este amplio triunfo le ha restado legitimidad a esas descalificaciones. En esta elección, los grupos de medios, desde el ABC de España hasta Jorge Lanata (representando los intereses del Grupo Clarín y la prensa conservadora de Argentina), se propusieron como estrategia promover una latinoamericanización de la elección con la esperanza de que un empate o un triunfo de Capriles se replicara en otras latitudes del continente. Sin embargo, el indiscutido triunfo del primer mandatario venezolano terminó produciendo un efecto contrario al buscado, deslegitimando las coberturas que proclamaron abiertamente y sin fundamento el triunfo de Capriles, previo a la información de los resultados provista por el Comité Nacional Electoral (CNE). A partir de allí, los argumentos de cuño opositor perdieron especificidad y quedaron lejos de encontrar legitimidad alguna.

En este sentido, una mención aparte merece el fuerte involucramiento en la campaña de los dirigentes de la oposición argentina (entre los cuales podemos nombrar a Patricia Bullrich, Oscar Aguad, Federico Pinedo y Gabriela Michetti) que entretejieron sus aspiraciones de tal forma que si ganaba Capriles “volvían a liberar la Argentina” de todos los males que encarnaría el kirchnerismo. Este involucramiento de numerosos sectores de la oposición argentina en la campaña de Capriles, podría estar dándonos la pauta de que actualmente se evidencia -a pesar de las particularidades de cada caso- la búsqueda de un proceso de unificación de las derechas a nivel regional. La figura de Capriles y la estrategia adoptada por la oposición venezolana que convergió en la conformación del MUD, deben ser seguidas con atención ya que puede marcarle el camino a más de uno en estas latitudes.

Por otra parte, resulta importante destacar el efecto que el triunfo de Chávez tiene a partir de generar condiciones de continuidad para el restablecimiento de las relaciones entre Colombia y Venezuela. Estas relaciones se encuentran, a su vez, definidas al interior de un armado regional con predominancia de los gobiernos pos neoliberales que impone condicionamientos a las formas de realización de la política en países que no forman parte del proceso pos neoliberal.

En este sentido, a partir de este triunfo electoral, se garantiza la continuidad de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), la cual permite a Chávez sostener su liderazgo regional, así como una firme iniciativa comercial y política en Latinoamérica y el Caribe que garantiza la presencia de los actuales procesos integracionistas a lo largo de la región.

Este marco regional también incluye, entre sus novedades, la incorporación de Venezuela al Mercosur. Ésta última implica una ampliación del bloque así como la posibilidad de la incorporación a futuro de otros países como Bolivia. La participación venezolana en dicho bloque ofrece posibilidades para que Venezuela pueda encarar un proyecto económico que le permita diversificar su economía, acrecentar su consumo interno y transformarse en una plaza para inversiones de sus socios regionales. Asimismo, la existencia de empresas petroleras con control estatal en Argentina, Brasil y Venezuela permite pensar en un escenario marcado por un lado, por una mayor independencia y soberanía energética y por otro, en la posible construcción de una asociación petrolera sudamericana.

Frente a este marco, las oposiciones latinoamericanas a los gobiernos pos neoliberales eluden el debate por la integración regional, pues no logran condensar una propuesta alternativa, dado que la integración no es parte de su proyecto ni les interesa, sino que resulta contraria a sus intereses.

En definitiva, el resultado de la elección venezolana supone un importante acontecimiento para, en el marco de la evidente pérdida de hegemonía de Estados Unidos en la región, seguir consolidando el rumbo antineoliberal dentro del cual se conducen numerosos gobiernos de América Latina.



*Integrantes del equipo UBACYT “Las disputas por la hegemonía en el siglo XXI latinoamericano: el nuevo carácter de los conflictos” del Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe (IEALC), Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires.


Mario Toer, Pablo Martínez Sameck, Sebastián Comellini, Santiago Barassi, Laura Silva, Natalia Garrido, Leandro Agilda, Federico Montero y Ariel Goldstein *


Esta nota ha sido leída aproximadamente 2360 veces.



Noticias Recientes:

Comparte en las redes sociales


Síguenos en Facebook y Twitter





US Y ab = '0' /actualidad/a152307.htmlCd0NV CAC = , co = US