O la introducción al malinchismo

Racismo, endoracismo y verguenza étnica en Venezuela

Movimiento Identidad Nacional/

Proyecto Guaicaipuro al Panteón Nacional/ Patria para los indios

Nota: A nuestra buena amiga y camarada María Toledo, quien en días recientes viajó por el camino de la eternidad para encontrarse con todos los que hicieron de la lucha, el motivo de vida de otro mundo posible, pidiendo lo imposible. A ella debemos la motivación de esta conferencia. Nuestras palabras de aliento y solidaridad a su compañero de toda la vida, el camarada Leonardo Gonzalez.

La presente exposición la hicimos en la Escuela de Trabajo Social de la UCV en el Seminario Cultura e Identidad, (septiembre de 1980) organizado para militantes de los movimientos populares, adherentes al Movimiento de los poderes creadores del pueblo Aquiles Nazoa . Creemos que muchos de estos planteamientos conservan su vigencia y las correcciones del material nos permitirá ponerlo al servicio de la discusión. El mismo puede dar cuenta de un enfoque de esta problemática asumido críticamente en la IV República y se encuadra hoy, en el marco de este proceso revolucionario, para profundizar la temática en busca del socialismo del siglo XXI. En el mismo Seminario participaron con otras temáticas, que oportunamente publicaremos, Esteban Emilio Mosonyi y Gloria Marrero. Le correspondió en aquel momento, coordinar esta actividad para hacer posible su desarrollo, con una logística mínima a la entrañable amiga y compatriota María Toledo. Basta recordar que nuestro método endógeno, diferencial y dialéctico, de construcción endógena de nuestra diversidad histórica y sociocultural (Mosonyi.1980), nos lleva casi necesariamente a partir de los pueblos originarios, indígenas o aborígenes en cualquiera de los continentes y en todos los continentes: porque la sociedad dominante “occidental-cristiana” y capitalista, está fundada en un antagonismo étnico-territorial, sociocultural y lingüístico, con los pueblos indígenas o aborígenes o con los históricamente más arraigados de todos los continentes. Hasta en África se ha tratado de borrar todo rastro originario, de poblamiento aborigen o indígena y cuando no, se reduce a muy pocos pueblos la condición de originarios, como lo ha observado Andrade Jaramillo.


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“ Un pueblo avergonzado de sus propios orígenes y que duda de sus posibilidades de autorrealización, no es el sujeto histórico más idóneo para una revolución”

ESTEBAN EMILIO MOSONYI

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LOS QUE NIEGAN QUE EL RACISMO EXISTE:

Cada vez que alguien intenta tocar el tema del racismo en Venezuela, se cura en salud al caer en una de estas posiciones, complementarias pero ingenuas para negar su existencia:

* No hay racismo porque aquí se dio un intenso mestizaje o en todo caso si lo hubo, quedó “superado” con la guerra de independencia o con la Guerra Federal como complemento social de aquella.



* No hay racismo, porque nuestro pueblo tiene una larga tradición igualitaria de origen caribe, luego confirmada a través del mestizaje con la proliferación del “hijo natural” a la buena sombra del hato llanero. No es que esa tradición igualitaria no exista, pero es parte de la resistencia cultural y política de nuestros pueblos, bajo la cual se amparan las élites para disfrazar, consolidar y legitimar las desigualdades sociales.



Si por alguna razón tiene que admitirse la existencia del racismo en la actualidad, se procesa parcialmente como “problema del negro”, convirtiéndolo así, en “chivo expiatorio” de lo que es una situación global de la sociedad venezolana desde la conquista hasta hoy. No quiere decir esto que antes de la llegada del hombre blanco no existiera en nuestro continente una especie de etnocentrismo primario, que condujera a ciertas formas de discriminación; ello es común a casi todos los pueblos de la tierra. Pero jamás llegó a desarrollarse una ideología racista tan coherente, tan destructiva y autodestructiva a la vez, como la iniciada con la conquista europea hasta hoy.

Lógicamente, las simplificaciones anteriormente expuestas no pueden dar cuenta de un problema tan complejo, pero al mismo tiempo tan concreto y específico. El racismo penetra la vida venezolana en todos los poros de su actividad humana y está muy lejos de ser hoy sólo un problema "de color”. En su complejidad abarca varios niveles de la vida societaria e implica a todos los sectores de la vida nacional, articulándose con distintas modalidades de dominación y explotación, entroncando con la dominación y explotación clasista, históricamente envuelta en una dominación de castas de la época colonial.

LA OLIGARQUÍA CARAQUEÑA,

LA MÁS INTOLERANTE DE TODAS LAS OLIGARQUÍAS DE LA COLONIA

Me decía en una oportunidad el amigo y académico Ildefonso Leal, que la oligarquía caraqueña, antes de la Independencia fue mucho más agresiva, retrógrada y anti-histórica, que la misma oligarquía de los Virreynatos de Lima, Bogotá y México. Sólo que con la guerra de Independencia, -diremos nosotros- le tocó la lección más amarga. Basta ver la pluma de José Domingo Díaz al servicio de la monarquía en La Gaceta de Caracas, para palpar el odio de esta clase a los nuevos Libertadores. Y entendemos mejor el asunto, si todavía observamos a sus pretendidos descendientes o lame culos del imperio, instaladas algunas de sus figuras colonialistas más connotadas, en las academias. Enrique Bernardo Nuñez en los 200 años del natalicio de Francisco de Miranda, 28 de marzo de 1950, denunciaba a los actuales partidarios de la monarquía y de la dominación extranjera. "A 200 años del nacimiento de Miranda, el gobierno colonial tiene furiosos defensores y adeptos entre nosotros. La mente de nuestro país ha sido y sigue siendo colonial. Enrique Bernardo Nuñez. "Miranda o el Tema de la Libertad". BATM. Caracas. 1979. p. 17.

MESTIZAJE Y RACISMO

Por un lado debemos decir que el carácter inicialmente progresista del mestizaje, al igual que la tradición igualitaria de origen caribe, siguen subsistiendo de alguna manera, aunque potencialmente frustrados. Sobreviven como elemento de resistencia cultural y política dentro de la dialéctica de la dominación y el ansia de libertad. Igualdad y libertad son inseparables en la lucha de nuestros pueblos. El mestizaje sin embargo tiene también su cara racista, etnocéntrica y clasista, y por supuesto, su dimensión machista y colonialista:

* Por su cara racista hemos conocido un mestizaje unilateral, en provecho del blanco (mito de mejorar la raza: “todo negro pelo recio, -con rubia se ha de casar-para que salgan los hijos-con plumas- de pavo real”, letra de una canción “popular”.) ¿Podrá tildarse de "popular" porque el pueblo la cante?
* Por su cara etnocéntrica, el mestizaje biológico ha servido para encubrir una pretendida “endogamia cultural de Occidente” (se quiere ocultar la sobreviviencia étnica del indio y del negro más allá del mestizaje: el mismo proceso de independencia es presentado como obra exclusiva de “blancos”, si aparece un indio o un negro, es algo accidental y secundario).



* Por su cara clasista, el mestizaje ha servido de cabeza de puente para la dominación de castas en el país y en el continente (envolviéndonos con la misma colonización, en el sometimiento sociocultural y en la lucha de clases antagónicas..



* Por su cara machista el mestizaje biológico ha fundado un modelo de poblamiento sobre la vergüenza de la madre – india, inicialmente, luego, de la madre negra o indo- mestiza y sobre el ritual del padre blanco conquistador, que viene a “salvar la raza” : (“ella amaneció hoy más contenta que preña ‘ e musiú”, refrán endocolonialista. ¿popular el refrancito? También se dice en Brasil que “el mulato esconde en la cocina de su casa el retrato de la madre negra y presenta en la sala el retrato del padre blanco”, vergüenza materna a la cual tampoco escapamos nosotros.



* Por su dimensión colonialista, el mestizaje biológico ha servido de justificación al robo progresivo de las tierras ancestrales al aborigen y sus descendientes, como para ocultar la sobrevivencia de la etnia y de la cultura (Guillermo Morón dice en su Historia de Venezuela: el indio dueño de estas tierras, ya no existe, desapareció con el intenso mestizaje). Se ve al indio como "pasado" para negarlo como dueño del territorio y para negar y autonegar nuestra condición de descendientes de indígenas. El mito de que el indígena sólo es “raíz” para negar su presencia histórica y su prolongación sobre nosotros como pueblo criollo indohispánico. ¿Negamos con ello que también somos dueños del territorio? ¿O acudiremos al derecho de conquista -como los mantuanos- para autoafirmarnos? ¿Somos hijos de Túpac Amaru, Guaicaipuro, del Negro Miguel y de Simón Bolívar o, somos hijos de Colón, Cortés, Pizarro y Losada?



* Pero también a través de su cara colonialista el mismo mestizaje se utiliza para justificar una escala racista que va de un supuesto “salvajismo”, pasando por “la barbarie”, hasta la llamada “civilización”, en un sentido etapista, mecanicista y lineal; lo cual permite mantener a las poblaciones nativas de América Latina, Africa y Asia con mestizaje o sin el, en una condición de supuesta inferioridad frente al inmigrante europeo o europeizado. Tales formas de colonialismo, sea interno o externo, producen un doble sentimiento chauvinista y xenófobo, inseparables uno del otro:



* El chauvinismo y la xenofobia del colonizador que aspira a prologar sus fronteras más allá de sus legítimos territorios y la intolerancia hacia el dominado, usando múltiples formas de devaluación y dominación para utilizarlo como mano de obra barata y al servicio de la transnacionalización capitalista y occidentalizante. El nativo es convertido en extranjero en su mismo territorio (xenofobia invertida).



* El chauvinismo y la xenofobia indiscriminada del nativo hacia el extranjero, sin tomar en cuenta la naturaleza de la misma escala racista clasista sobre la cual descansa la dominación económica, política, social y cultural. Sartre, Fanon y Albert Memmi coinciden en que el colonizador y el colonizado son dos enfermos.



Por lo que respecta a la ideología del mestizaje, ésta permite ocultar ese doble carácter de la xenofobia y el chauvinismo, tornando invisible el chauvinismo y la xenofobia racista blanca del colonizador y por otro lado, evidenciando sólo la del dominado a pesar de cumplir un papel muy secundario. Lo principal es el malinchismo, la adoración de todo lo extranjero (occidental o ya, occidentalizado), y el rechazo de todo lo nativo. Todo lo que viene de afuera siempre es mejor y todo lo de aquí siempre es lo peor. Un enfoque de esta problemática, que no sea inter-cultural e inter-civilizatorio, es insuficiente para enfrentar cualquier tentativa fascista en nuestros países. Porque, o se cae por reacción en un internacionalismo unilateral, negador de toda especificidad cultural local o regional y nacional, cosa muy común en la pequeña burguesía de izquierda, avalándose de esta manera la devaluación racista del nativo, tal como es propio del pensamiento de derecha; o se genera del lado opuesto un nacionalismo a ultranza u otro etnocentrismo, también usado magistralmente por la derecha, canalizando así un sentimiento anticolonialista legítimo de parte del pueblo, pero mal formulado en principio, y posteriormente deformado a su antojo por la ideología dominante.

No se puede por tanto desconocer que además de la dominación de clases, étnica y cultural, existen también formas de sometimiento regional, nacional y continental, tal como lo confrontan nuestros países y los de África y Asia. Pasando por la dominación norte/sur. Y que tales dominaciones se articulan dialécticamente con el racismo-clasista. Pero no son reductibles a la sola dominación de clases como lo prueba la lucha del pueblo palestino, por una patria palestina o la de los canarios, por su reafirmación guanche-canaria frente a España. O la resistencia puertorriqueña frente a USA. Incluso la pasiva resistencia filipina.

Los planteamientos sociopolíticos o socioeconómicos son indispensables pero insuficientes para caracterizar fenómenos como el mestizaje, el racismo, el machismo, la dominación regional, nacional, continental y otras formas socioculturales de sometimiento.

ALGUNOS ELEMENTOS PARA CARACTERIZAR EL RACISMO

Atendiendo a sus niveles de operatividad, podemos hablar de dos tipos de discriminación:

+ La racista biologicista
+ La etnocultural, que a veces Mosonyi acuñó como "racismo cultural" para superar el biologicismo. Y Marcel Mauss ubica en el etnocentrismo y la discriminación lingüística el origen de todo racismo, sin ocultar las motivaciones económica y sociales. La lengua del otro es una "lengua de dragones", un "balbuceo" incomprensible. El que habla el griego, habla la lengua propiamente dicha; el que habla otra lengua es el "bárbaro".



El machismo conlleva otro tipo de discriminación sociocultural, pero no nos incumbe directamente en el presente trabajo, ya que necesitaría un tratamiento específico. Hemos señalado sus entronques con el racismo, pero no es un racismo propiamente dicho. Es otra forma de discriminación articulada e inseparable con el racismo clasista y etnista.

Atendiendo a las formas de manifestarse la discriminación racista podemos señalar:

+ El racismo propiamente dicho
+ El endo-racismo



El racismo es externo al grupo, se le impone en un primer momento, desde afuera. Mientras que el endo-racismo se expresa como una internalizaciòn del racismo por el pueblo sometido, aceptando su autonegaciòn. El colonizado se identifica con el punto de vista del colonizador.

El endocolonialismo puede expresarse en tres formas muy concretas, dándose cada una de ellas en nuestro país dentro de una dialéctica compleja del proceso de dominación:

+ Como vergüenza racial (rechazo de su propio cuerpo, su color, forma del pelo, de la boca o de la nariz, siempre tomando el modelo racial del colonizador).



+ Como vergüenza étnica (rechazo de su propio grupo societario para escoger inconscientemente al grupo dominante).



+ Y como vergüenza cultural (rechazo de la cultura, rechazo de la cultura y lengua materna de su grupo de origen para acogerse a la cultura dominante, tratando de negar en forma ilusoria, globalmente su propia cultura). La madre, comenzando por la madre india, es la representante de la cultura materna. La madre india, es la expulsada del ámbito de la cultura propia . El castigo del gentío materno lo llama Ribeiro., al desconocimiento de la madre nativa.



Estos tipos de vergüenza se articulan de una o de otra forma con la vergüenza de clase, teniendo como modelo internalizado, el del patrón, la mujer, el macho, el negro, el blanco, el indio al pseudo-crilollo de apariencia desindianizado. "Me aluden diciéndome indio, pero yo estoy bien mezclado, fíjense que yo tengo pelo en el pecho como no pare otra mai, en cambio, el indio es lampiño".

-Entonces MB ¿tu eres un indio de pelo en pecho como no pare otra mai? -

-¡Pero indio al fin! Me responde saliendo de un gran sueño.

Risas de contrahumor criollo.... -

-Y aquel catire araguateao también tiene pelo en el pecho. Dice doña Concepción Paredes..

El descubrir el endorracismo y la vergüenza étnica en la gente, crea cierta ponzoña, cierta sospecha. Cierto recelo y desconfianza:

+ ¿y qué buscas tu con eso? ¿por qué me aludes? ¿por qué me descubres, si no es tu problema?
+ ¿Qué no es mi problema? Todos estamos aludidos
+ Es la pregunta que nos hacen. Y a veces, con esa persona, queda bloqueada la comunicación por un tiempo, hasta que su propio proceso de descolonización personal y colectiva lo socorre en sus bandazos para encontrarse y autorreconocerse.

A Itala Scotto una vez le dijeron, que mover eso del racismo era mover un piso muy peligroso. Y carajo, cuidado con resbalarse.... le advertían una vez a Gloria Marrero, por tocar un tema tabú.... Está usted en terreno movedizo.

“Me han dicho que yo ya no soy indio, (ni africano, ni español, ni nada), entonces, no soy un cebillo, confesó en su Babel de identidad Juan Manuel Paramacay, un campesino de Cojedes.

Es el mismo cuento de siempre. Sí.... soy indio -o afroamericano- pero "un poco mezcladito" ....... Si soy un criollo, pero, yo no soy de Paracotos, soy de... soy de ... Los Teques, dice Domitila, casi tartamudeando. Y así, el barloventeño del cerro caraqueño, no es barloventeño, es un caraqueño o al menos un semi-caraqueño....que quiere serlo y no puede (o no lo dejan). Ya es un personaje distinto. Es el llamado ¡mestizo segundo!, el prototipo del revolucionario integral, según una tesis peregrina de la ciudad que anduvo por allí... de moda. Esto significa que el indio del barrio -o el negro y el mismo campesino criollo- no pueden ver su pasado, sus antecedentes, su cultura ancestral, a riesgo de convertirse en estatuas de sal como la mujer de Lot. Tampoco pueden encontrarse en la montaña con María Lionza, Guaicaipuro y el Negro Felipe: tienen ya trazado el camino a Occidente en la religión oficial del imperio. ¡Pa´lante es pa´allá! -

-¿Pero pa´donde? Pregunto, si ya no sé quien soy , ni de dónde vengo, ni pa´donde voy...

- ¡Pa´la mierda! Me responde el destino que me trazó el imperio.

El centro de la dominación colonial es la ciudad (y la escuela fabricada a su imagen y semejanza). Vale decir, la supuesta "civilización" contra la "barbarie" de Sarmiento y Alberdi. Pero sus agentes más dinámicos hoy son los medios de comunicación masivos…

EL RACISMO; UNA RESPUESTA INTEGRADA DE UNA SOCIEDAD DOMINANTE

Es necesario dejar claro que el racismo biologicista y la discriminación etnocultural nunca operan separados, aunque priven alguno de los dos según el lugar, la coyuntura concreta o el sujeto o actor que es víctima de la discriminación. De igual manera, sin racismo no hay endo-racismo, ya que el segundo es consecuencia del primero. El racismo siempre está vinculado al complejo proceso de una dominación histórica pretendidamente global. Manejar aspectos parciales de estos tipos de discriminación, sin un enfoque global y específico al mismo tiempo, sólo conlleva a una reproducción inversa. Es muy común a veces hasta en los llamados “científicos sociales” escuchar la afirmación “de que el verdadero racista es el negro" (o el indio). Tales afirmaciones por demás vulgares como empíricas, ya que carecen de un sólido marco de referencia, se debe a la incapacidad para percibir su carácter global, sus distintos niveles de análisis, sus aspectos particulares dentro de una totalidad y sus manifestaciones específicas en cada realidad o en cada coyuntura histórica precisa.

También es muy frecuente en nuestro país afirmar alegremente de que el indio es racista con el negro o el negro lo es con el indio, desligando el problema de una sociedad racista en su conjunto. Pero todos estos mecanismos defensivos son parte de la misma ideología que va tabuando el problema global. Además olvidan la alianza secreta entre el indio y el negro, que viene desde la colonia. Hay participación indígena en todas las revueltas de esclavos negros y orientaciones indias, en todo el manejo de la ecología para los levantamientos de los cimarrones. Así como el conquistador también contó con "indios guatiaos" como Francisco Fajardo para emprender la penetración del territorio. Es la parte que nos ocultan las lecciones de historia patria de los hispanocentristas. Y que el aparato educativo ha estado al servicio de la competencia para romper alianzas -de indios y africanos- desde muy abajo.

DEL ENDO-RACISMO Y LA VERGUENZA ÈTNICA A LA VERGÜENZA NACIONAL Y CONTINENTAL
La vergüenza étnica es la cara opuesta del etnocentrismo del conquistador. Su proyección en el colonizado. ¿Qué niega la vergüenza étnica del sometido? La cultura materna. Tan grave y deformante es tanto uno como el otro. La vergüenza nacional casi siempre está vinculada a la vergüenza étnica. Tan grave y deformante es el sentimiento chauvinista y xenófobo como el sentimiento de vergüenza nacional y continental. El común denominador de ambos es la inseguridad en sí mismos: sea como individuo, como grupo humano, como país o continente. Tanto el endo-racismo, la vergüenza étnica y la vergüenza nacional o continental son como la sombra del imperio que se proyecta sobre nuestros pueblos, la negación de nuestra personalidad histórica y societaria. ¿Podemos vivir indefinidamente como la sombra del otro, que nos niega y aplasta? ¿O hemos optado definitivamente por la vocación colonial con el complejo de edipo ante una nueva “madre patria” -o "desnaturalizada madrastra" en el lenguaje de Bolívar- en cada etapa de una dominación sin término?


El caso venezolano es uno de los más crónicos en cuanto a la negación ”global” de sus orígenes y de su presente histórico. Voy a ilustrar este problema valiéndome de algunos casos extremos pero muy comunes en el mundo intelectual. Son "cabrujadas" o "cabrujonerías culturales", para no hablar de la famosa literatura venezolana que está tramada en la columna vertebral del racismo (civilización o barbarie) que lindan con el nihilismo o negación de lo que somos, de donde venimos y a dónde vamos.

En noviembre del año pasado el señor Carlos Capriles Ayala escribió un artículo en “El Mundo” “titulado” El pícaro, el indio y el negro”, renegando en forma absoluta de los orígenes indios, negros e hispanos de la nación venezolana. El profesor Germán Carrera Damas llegó a afirmar recientemente que 150 años después de la independencia vivíamos en el “primitivismo” y la indefensión más absoluta, clamando por la inmigración europea, ya que no hemos cumplido según él, ni siquiera con la ocupación primaria del territorio. Sólo existía estancamiento y desiertos. Hasta que llegó el capitalismo como tabla de salvación, prefiriendo así el caos al estancamiento ¿Cómo puede un historiador como el Prof. Carrera Damas hablar de estancamiento en un siglo como el XIX que conoció aproximadamente 35 levantamientos, producto de la descomposición de una sociedad colonial y de un proceso de independencia inconcluso? ¿Acaso tiene el valor de preguntarse siquiera por el lugar del choque social de clases y de culturas en nuestra compleja realidad?. Tal endo-racismo y vergüenza étnica también conducen a una negación absoluta de los orígenes indios, afros y mestizos de la nación venezolana para después clamar contradictoriamente por “una cultura nacional autónoma”. No en vano fue felicitado el Prof. Carrera Damas por Sofía Imber, pareja inolvidable del autor “Del Buen Salvaje al Buen Revolucionario” : Carlos Rangel, que considera al indio como “el cáncer de América” en una versión pseudo-democrática del nazismo. Se trata de un libro ultrarracista publicado en cantidades fabulosas por la Editorial del Estado venezolano “Monte Ávila Editores” . Monte Avila está en deuda, en deuda impagable con los pueblos indígenas de América. Y todavía, en el marco de sus exposiciones, traen esa prenda del racismo para exibirla como joya de la "cultura". Edición traducida al inglés y llevada a Flilipinas y Puerto Rico en cantidades fabulosas.

Cada vez que el Estado "Nacional" trata de instrumentar una política de fronteras, lo que salta a la vista es - en forma encubierta bajo "soberanía nacional" y "seguridad de Estado"- la garantía para los inversionistas extranjeros que se van a apoderar de esos territorios, ignorando nativos, indígenas y criollos y la ecología de la región, especialmente las reservas de bosques, de oxígeno y de agua dulce.

En Venezuela el racismo es el plato del día. Y se expresa en formas encubiertas como descaradas. La prensa, la radio, la televisión, la escuela, el texto, la academia, la universidad, los refranes “populares” permiten sentirlo las 24 horas del día, por que el llamado “ humor criollo “ es el humor racista- , malinchista, patriarcal y etnista-clasista. Es para reirnos de nosotros mismos y escupir el espejo, como dicen en Brasil.

En investigaciones realizadas, hemos podido constatar que poderosas nostalgias autogenocidas sacuden a toda la población venezolana. Lo que viene de afuera por arte de magia, es de hecho superior a todo lo de aquí. En Oriente es muy comùn este refrán: “ a tierra pa’ producí porquería “ (malinchismo inducido en la población para que reniegue de sí misma y solicite la ocupación extranjera -en distintos sentidos- como necesidad y urgencia “civilizatoria”).

Se llega a la negación más alegre y descarada de nuestros idiomas nacionales, desde el castellano hasta los idiomas indígenas, que - dicho sea de paso- no son "dialectos". Adriano González León se ha expresado en forma burlesca de los idiomas indígenas a pesar de haberse comprobado que son tan antiguos como el griego y tan complejos como cualquier idioma europeo. Juan Muñoz y Filadelfo Linares han sostenido la imposibilidad de filosofar en español, porque el alemán parece “el idioma natural de la filosofía”. No están muy lejos de Borges, que quiere hacer del inglés el idioma natural de la literatura, ejerciendo el peor de los extravíos socioculturales. Franz Fanon decía: los primero que el colonizador busca quitarle al colonizado es el idioma para dominarlo mejor. Luego la religión y el calendario. Y todo lo que permita ubicarlo en el universo desde su lugar de origen, desde su tierra y territorio. Y por supuesto, terminan quitándole su tierra y territorio. Y deportándolo a un exilio sin aparente regreso. ¿No es esto acaso la esencia del racismo y la discriminación étnica, que hoy Carrera Damas llama política de fronteras y "completar la fase inicial de ocupación del territorio iniciada en el siglo XVI"? ¿No es esta la política fronteriza de Copei llamada "Conquista del Sur" con enclaves cívico-militares en las áreas fronterizas al estilo del siglo XVI? ¿Pueden entender estas políticas de fronteras que la fragilidad de los suelos y la ausencia de acuíferos en Guayana, Amazonas y todo el escudo de Sudamérica condiciona todo proyecto de ecodesarrollo y de etnodesarrollo? El sector militar es el mejor adoctrinado en el lavado de cerebros del desarrollismo piti-yanqui, para pasar por alto la presencia de pueblos indígenas, reducidos a seguridad de Estado y la misma ecología, sometida a macroproyectos (en detrimento de los microproyectos) copiados por CVG y Corpozulia del viejo modelo brasileño. Darcy Ribeiro define a Brasil como un país hambriento, con sus fronteras "bien cuidadas" para ponerlas al servicio de la explotación de las transnacionales. Y Brasil es el país que tiene la Amazonía con la mayor deforestación. Aparte de que, su modelo expansionista tampoco debe ser imitado en políticas fronterizas. Por el contrario debe ser invitado por los países bolivarianos a encontrar un camino convivencial de la integración continental, sin que esto implique renunciar a políticas de soberanía, seguridad y defensa, sin pasar por encima de sus pueblos originarios y de la ecología.

En definitiva, quienes niegan los orígenes indios, negros y mestizos de Venezuela y de América Latina, convierten a nuestros pueblos en presas fáciles de nostalgias germánicas, francófilas, rusófilas y sobre todo, anglosajonas. El mismo modelo que conllevó a negarnos -y sacar de cuajo- la enseñanza de la historia y la geografía, es tomado de los países anglosajones. Pero, mientras seamos la sombra del otro, no pasaremos de ser como el “buen imitador”, frustrando todas nuestras potencialidades creativas como pueblos y como personas. Entonces, para negarnos nuestro perfil histórico y nuestra personalidad propia en lo cultural, nos llamarán "sincréticos", "atípicos", "híbridos", "mezclas", y así toda una serie de denominaciones despectivas que permitan encubrir a la cultura única "mestiza" (tramposamente desmestizante, desindianizante y desmemoriada).


Mestizaje y endo-racismo materno

En otro trabajo nuestro, apuntábamos, que el endo-racismo materno es la base ideológica del racismo global de la sociedad venezolana. El “pájaro bravo” , el “pica flor” son imágenes populares que se construyen por imitación al blanco. La categoría del “hijo natural” supuestamente igualitaria, está ligada a la más profunda de las discriminaciones socioculturales y traumas sociales, detrás del cual se oculta la preservación del derecho de herencia y la base misma de la continuidad de un modelo injusto de sociedad. La censura, el mea-culpa pseudo-religioso ocupa un lugar prominente en el proceso de dominación de la madre y por consiguiente, del hijo y del padre. Sólo es legitimable una "raza", una etnia, una cultura: la dominante. Y por tanto, una clase, un Estado, siempre construido desde afuera por negación de los de adentro: exogenético, contrario a endogenético. Por eso urge la construcción de una interculturalidad endo-genética. Vale decir, partiendo de nosotros mismos como indios, indoamericanos, afroamericanos e hispanoamericanos. De adentro hacia afuera.

Llevarás, con orgullo el apellido de padre extranjero y con vergüenza el de la madre nativa? La iglesia se apresurará siempre con justificaciones “religiosas” a cambiar los apellidos indígenas que sobrevivan al mestizaje, haciendo a tiempo la poda adecuada, y cambiará también los nombres “paganos” por nombres “cristianos”. Ahora la televisión cumplirá mucho mejor ese papel cambiando los nombres españolizados, anunciando solemnemente que hemos pasado a la era de una dominación anglosajona. Ha llegado el momento de devaluar el mismo mestizaje que tuvo a la india como primera madre de América y madre común de las primeras generaciones de mestizos. La devaluación de la madre india, negra o mestiza por la sociedad racista-clasista, involucra una devaluación de toda la sociedad nativa. Los hijos “naturales” o “legítimos” generados al calor de un mestizaje machista, de “raza mejorada”, han pasado a ser de cualquier forma “ilegítimos”. La madre nos vincula a la tierra, a la etnia, a la cultura ancestral. Siempre su color o su procedencia racial es la que indica el “salto atrás”, el “avance” o el “tente en el aire”, en el proyecto del blanqueamiento progresivo, la europeización compulsiva y caricaturesca. Es este el mecanismo cultural dominante para obligar a la madre a buscar el blanco teniendo que pensar en el destino de sus hijos en una sociedad colonial o neocolonial y donde el poder está en manos del blanco. Tales mecanismos siguen reproduciéndose hoy con una fuerza inusitada. Por la misma ideología dominante del “primitivo” y el “civilizado,” la mujer venezolana india, negra o mestiza que se casa con el inmigrante europeo o europeizado, salvo raras excepciones, va a ser víctima de la discriminación de los familiares del esposo y cuando no, del mismo marido. El matrimonio de un venezolano indio, negro o mestizo con una europea o europeizada reviste todavía características más traumáticas, dado el carácter unilateral y desigual de este mestizaje desde sus orígenes.

Hemos encontrado tanto en los barrios de Caracas como en zonas del interior la fuerza operativa de esta ideología. “Ese niño vive aquí” en este barrio, pero su papá es italiano o español”, expresiones muy frecuentes que retratan la vergüenza materna y el culto a lo extranjero (malinchismo). Inclusive, los hijos más “blanqueados” reciben frecuentemente, salvo excepciones, un trato preferencial inconsciente de la misma madre, lo cual revela de cierta manera una aceptación de su propia inferioridad y la de los suyos. Y así, también se despotrica de la cultura de nuestras "fronteras vivas". A un caraqueño, le parecería San Cristóbal, más colombiano que venezolano. Y a un bogotano, Cúcuta, le parecerá más venezolana que colombiana. Lo que significa que en las fronteras se da un intercambio cultural un poco menos desigual, más próximo a lo que estamos entendiendo o queremos entender como interculturalidad, como proyecto de desafío político del futuro. En San Cristóbal se da una venezolanidad muy específica, como en Cúcuta se da una colombianidad también muy específica, teniendo ambas en común la continuidad histórico cultural del área andina, sin abandonar lo venezolano y lo colombiano y al mismo tiempo preservar los vínculos comunes como puente de la futura integración continental. Pero desde las grandes metrópolis latinoamericanas, de esto, poco se entiende. Y es, donde menos se entiende: la cercanía buscada -o deseada- es con la inmigración europea o más europeizada. El rechazo de nosotros mismos a escala del continente. ¿Mejorar la raza? Como lo propuso Pérez Jiménez por recomendación de los mantuanos . De esa burguesía, en el decir de Darcy Ribeiro, "deseosa de importar maridos de tez clara para sus hijas"...

La sociedad venezolana es por tanto, dado su carácter colonial y neocolonial, una sociedad fundada en la inseguridad, biológica, étnica, cultural, local, regional, nacional y por supuesto, en la inseguridad de clase. Hasta el clima tropical incita a la pereza, dirán los historiadores positivistas. Clima y raza, serán dos componentes inseparables del racismo positivista o pseudo-científico.

NUESTRA “FLOJERA” TIPIFICA A LOS PUEBLOS OPRIMIDOS

La destrucción de la comunidad tradicional trajo como consecuencia la destrucción del sentido lúdico del trabajo, aquello que lo dotaba de significado y de profundidad vivencial: aquello que vinculaba el trabajo a la danza y al juego. La revolución industrial, estrechamente unida a un proceso de expansión y dominación, insertada en el beneficio y la explotación, lo convirtió en monótono y sombrío para los pueblos sometidos. El español llama al canario “el aplatanado”, para decirle flojo. La literatura colonialista nos habla de la "flojera" del puertorriqueño, del vasco, del indio, del negro y por supuesto del venezolano, pero esta afirmación no es realmente productiva si no se convence de ello al propio sometido. El venezolano no está hoy del todo, como si lo estaba antes, convencido de su “flojera”, de su “incapacidad”. Busca salir de esta terrible ideología e idolatría del malinchismo galopante. Pero la frustración étnica y cultural hace de nuestro pueblo una presa fácil del alcoholismo y la mendicidad en un jugoso país petrolero y puntal de la O.P.E.P. La mayoría de las encuestas realizadas en cuanto a la capacidad de autoestima de nuestro pueblo han arrojado resultados desastrosos y ello no es casual, responde a la necesidad de las transnacionales y de Estados Unidos de apoderarse del territorio y de sus recursos, pretendiendo cambiar hasta la geografía humana y las reglas del juego político para transferir el poder político a una élite extranjera, tal como lo hicieron en los Emiratos Arabes con la complicidad de Sha de Irán y los Estados Unidos, convirtiendo al nativo en una minoría étnica en su territorio. Algo parecido hicieron con el canario y con el puertorriqueño.

LA SUBLIMACIÓN DEL RACISMO POR LA VIDA RELIGIOSA

Cierto protestantismo y catolicismo están estrechamente ligados en nuestro país a diversas formas de sublimación del racismo. Un descendiente de africano convertido al protestantismo nos decía recientemente que él antes de encontrar a Cristo se preocupaba mucho de que lo discriminarán. Pero ahora no. ¿Por qué? Le preguntamos. A lo cual nos responde: por que ahora entiendo que “todos somos uno en Cristo”. Para Cristo no hay colores ni diferencias. Son los hombres los que hacen diferencias, pero Cristo no. ¿Y la realidad social, qué le dice? Le pregunté. ¿Sigue o no sigue la discriminación?

Todos son iguales a los ojos de Dios, clamaba recientemente una canción popular. Abundan estas afirmaciones en la gente religiosa. Pero esta pretendida “universalidad” o “neutralidad” al margen del proceso histórico y social concreto, de la realidad específica de cada región o de cada pueblo, sólo sublima el problema sin resolverlo. El racismo sabe disfrazarse de universal, de igualitario y ecuménico, planteando una falsa y desigual confraternidad y "encuentro de pueblos y culturas". El tipo de evangelización que hacen las misiones norteamericanas “Nuevas Tribus” entre los indígenas del Amazonas, Apure, Bolívar y Delta Amacuro es todavía más tramposo. Es la legitimación misma del racismo por la vía del “Evangelio”. Generan una vergüenza extrema por haber nacido indio y hay que dejar de ser indio y abandonar toda la cultura para liberarse del “demonio" y encontrar a Cristo. Convertirse es sinónimo de renuncia a su propio ser histórico y cultural. Los e’ñapa crucificaron a Jesucristo. La palabra e’ñapa significa gente, pero la palabra gente alude en primera instancia, mi etnia-nación, que es para el panare la primera referencia de la gente. Por lo tanto puede traducirse “los panare crucificaron a Jesucristo” . Esto es parte de la evangelización practicada por las “Nuevas Tribus” en Caño Colorado, Edo. Bolívar. Pero además abundan en esa literatura expresiones tales como “el indio es enemigo de Dios” (lo cual equivale a decir, deja de ser indio para poder ser amigo de Dios); el indio vive en el pecado, etc. (Corradine Henry, “El caso Nuevas Tribus”, Edit, Ateneo de Caracas, Caracas 1980).

Lógicamente, este tipo de enclaves coloniales va adaptando el mensaje bíblico a sus propios intereses materiales y espirituales. Y representan una de las formas más crudas del racismo y del etnocentrismo con justificaciones pseudo-religiosas.

EL INDIO Y EL NEGRO ANTE LA EMBESTIDA RACISTA

El indio y el negro son los polos más pisoteados de la opresión racial y sociocultural en todo el andamiaje "mestizo" de la sociedad venezolana. El mayor racismo de corte biologicista se ejerce contra el negro, como descendiente de africano. La palabra negro la utiliza nuestro pueblo en dos sentidos: amplio y restringido. En sentido restringido se refiere al descendiente de africanos y en sentido amplio se refiere al descendiente de africanos, al indio, al mismo pardo indo- mestizo o afro-mestizo y en ciertos casos al blanco de orilla. Incluso, el menos blanco de una familia blanca mantuana, pasa a ser “el negro” o “la negra” de la casa. Es decir, incluye a todo el que no es blanco propiamente dicho. De allí algunas confusiones. A veces estas manifestaciones "genéricas" se usan también para encubrir la especificidad étnica - cultural de cada sector de la sociedad venezolana e inicialmente, para encubrir la indianidad de la mayoría de la población o para negar la especificidad de los descendientes de africanos, diluyéndolo todo en generalidades o en supuestos disolventes de la etnicidad, como lo plantea la ideología mestiza. Pero también, para diluir al afroamericano en un “negro genérico”, sin especificidad étnica, camino a “mejorar la raza”, sin ubicación cultural precisa, con orígenes confusos, en el contexto “unicultural” de lo criollo. Es otro instrumento inconsciente de la cultura única mestiza: ¿quién es realmente el blanco/blanco en Venezuela? ¿Dónde está esa "pureza racial"? Aparte del hecho de que todos los pueblos del mundo son mestizos.

Si contra el descendiente de africano se ejerce el peor racismo biologicista, contra el indio se ejerce la más brutal de las discriminaciones étnicas, lingüísticas, culturales y sobre todo, territoriales para negarlo como sujeto ancestral en su tierra y territorio de origen. Esta es una sociedad fundada sobre la base de la negación radical del aborigen so pretexto de mestizaje e "integración" hasta expulsarlo del territorio y hacerlo al final, invisible. El racismo biologicista contra el negro descendiente de africanos se expresa como discriminación del color, forma de la boca,(bembón) tipo de pelo ("pelo malo"),tipo de nariz ("nariz espaturrá") etc. Por su parte la discriminación etnocultural o discriminación étnica y cultural contra el indio se expresa por un purismo cultural de Occidente (hacer tienda aparte para no contaminarse con "la barbarie"). Y con una ideología del colonialismo estético en la antropología física y cultural, donde lo artístico y perfecto es lo blanco y lo occidental. Y donde la única ética o moral es occidental, sea filosófica o religiosa. De querer prologarse sobre el otro, mediante una pretendida “endogamia cultural” a pesar del mestizaje biológico. Se busca así, la negación de todo aporte del aborigen a la conformación de las nacionalidades latinoamericanas, y la nuestra en particular. Tal discriminación ha querido siempre reprimir las manifestaciones propias de los pueblos y de las culturas indígenas y las sobrevivencias etnoculturales sobre la misma sociedad mestiza especialmente por la necesidad de poder justificar el robo del territorio, so.pretexto de “primitivismo”, “atraso”, etc. Mientras que el negro sufre sobre su propia piel, aparte del látigo del esclavista, todos los improperios de una sociedad fundada en las apariencias de una “igualdad racial”. Esto no significa que no exista también un racismo biologicista contra el indio: su tamaño, color, estatura, forma del pelo, forma de la cara etc. Y que no existan al mismo tiempo discriminación étnica y cultural contra el negro, su organización social y el producto de su cultura, visto como “folklórico”, “inferior”, especialmente sus manifestaciones religiosas (infrarreligioso). PERO EN LA VIDA SOCIAL EL INDIO OCUPA, SIN DUDA ALGUNA, EL ÚLTIMO ESCALÓN DE LA SOCIEDAD, y el cuerpo del negro sigue simbolizando “las tinieblas”, “el diablo”, “la lujuria”, el “pecado” en definitiva, en una sociedad donde la “pureza”, la inmortalidad religiosa” y el heroísmo patriótico” son blancos. La peor herejía es hablar del indio como pueblos y nacionalidades oprimidos dentro del marco del Estado Nacional.

SOCIEDAD MESTIZA Y ENDO-RACISMO

En nuestras grandes metrópolis y hasta en los pueblos, ya impera el “catirismo a juro”, con ojos verdes o azules artificiales. Mujeres mestizas con el pelo pintado de amarillo pollito y no precisamente por decisión propia sino por presión social ejercida por un proceso compulsivo -e inconsciente- de transfiguración racial a través de la prédica racista constante. Ya en Caracas hemos visto hasta hombres con el pelo pintado a la imagen del gringo, peinados travoltistas para lucirse en la discoteca de mayor euforia norteña. Mujeres negras y hombres con el pelo alisado. Se habla ya de inyecciones y de jabones para “blanquear” la piel. Las pantallas de TV, con sus personajes blancos, presentan un país irreal.

Hemos podido observar en líneas generales que la tendencia a “pintarse el pelo” obedece a un deseo interno de “querer cambiar”. Y estas situaciones se presentan con más frecuencia en frustraciones afectivas, momento en el cual pareciera llegar a su clímax toda la inseguridad personal, racial, étnica, cultural y también, social. Ello no debe extrañarnos en una sociedad tan sutilmente racista como endorracista. Y es precisamente la mujer, la más afectada por el endo racismo materno. Al verse frustrada en sus relaciones amorosas, siente muchas veces inconscientemente que se le rechaza por "india" , por "negra“, por mestiza aindiada o por zamba o mulata. Su deseo de “cambiar” lleva en algún sentido a su propia negación, su devaluación progresiva. Estos problemas son poco estudiados con profundidad tanto por psicólogos, psiquiatras o por los mismos antropólogos. De allí la imposibilidad de desligar la problemática que plantea la autenticidad de la existencia, de la problemática de la identidad cultural. No está desligado el extrañamiento de sí mismo, del extrañamiento de una sociedad con relaciones culturales muy desiguales. Alguien denunciaba cómo se nos ha convertido en “extraños” en el propio territorio. Ya un indio no puede pasar en guayuco por la plaza Bolívar porque inmediatamente va preso por “irrespeto” al Libertador. En cambio el gringo se cansa de tomar fotos en short, lo cual demuestra que el problema no es en sí el guayuco, sino la procedencia sociocultural del mismo. El criollo incluso no puede entrar al Congreso Nacional sin paltó y sin corbata, en cambio los gringos entran a tomar fotos en short. Los procesos de pseudo-europeización compulsiva no toman en cuenta para el nativo ni siquiera la naturaleza del vestido para estos climas tropicales. Se llega a carecer dentro de la caricaturización grotesca hasta del sentido del ridículo. Y de paso, también tenemos que celebrar el que se rían de nosotros, . Humor endorracista.

En nuestras universidades hemos conocido a los típicos “negros forrados de blanco", salvo algunas excepciones. No hay comparación posible entre el negro de Curiepe y el negro universitario. En Curiepe, hay identidad una resistencia cultural y política muy fuerte, pero en el negro universitario reina mucho el endorracismo, lo cual denuncia el tipo de educación unicultural y uni-racial que se imparte en una sociedad pluricultural, multirracial y multirracional, porque sobreviven y conviven varias racionalidades y formas de existencia.

Hemos visto casos de indios que pasan por la universidad sin siquiera identificarse como tales por no enfrentar el chantaje de una sociedad racista y endo-racista en su conjunto. Algunos prefieren la categoría de “proletarios”, como excluyente de la categoría de indios o indígenas, sin siquiera distinguir niveles de análisis. Otros prefieren encubrir su indianidad o su negritud y afroamericanismo con la categoría de campesinos o de llaneros, andinos o caribeños, ignorando las innegables sobrevivencias de un pasado ancestral en campesinos, llaneros y proletarios..... Pero en la misma Universidad Central de Venezuela -¿casa de luz que vence las sombras?- hemos visto posiciones más extremas de autonegación como pueblo: Una pseudo-marxista sostenía en una oportunidad el exabrupto de sustituir al obrero nativo por el obrero europeo, porque éste último según ella, “ estaba educado en el capitalismo y tenía por tanto más conciencia de clase” lo cual lo hacía para ella, más próximo al socialismo. Vale decir, que el capitalismo y el socialismo sólo se encuentran por el camino de Occidente. Se olvida muy fácilmente la capacidad de resistencia del indio al trabajo asalariado, lo cual responde a una conciencia etno- histórica factible de ser ubicada. De manera que el endorracismo de la pequeña burguesía, incluyendo la pequeña burguesía de izquierda, adquiere dimensiones novelescas. Aparte de ello, se olvida lo que significa para el campesino o el obrero europeo el cruce del Atlántico al encuentro con otro mundo, donde ya él, es el supuesto “civilizado”, el occidental favorecido por un estatuto colonial invisible, pero que opera en nuestras sociedades colonizadas y neocolonizadas. Nacionalidades de primera y de segunda, de tercera y de cuarta categoría, lo cual se articula dialécticamente con la dominación racista-clasista, etnista y machista.

Sin embargo, nuestras universidades se pretenden casas de luz para llevar la cultura al pueblo. Esta es la orientación de los departamentos de "extensión cultural", de los ateneos y casas de la cultura. Cultura es sólo lo occidental, lo demás es "folclore", cultura menor...

De igual manera existe en Venezuela una intelectualidad racista, sea abierta o encubierta, con justificaciones europocéntricas. Y sobre todo, portadora de un logocentrismo libresco e indigesto que la aparta de la vida y de los procesos sociales de envergadura. Pero al mismo tiempo, vale la pena mencionar el surgimiento reciente de una vanguardia intelectual que comienza a plantearse una descolonización en profundidad. Las luchas de los pueblos indígenas y de sus aliados en los últimos cuatro años, ha desempeñado un papel fundamental. También notamos un fortalecimiento de la conciencia histórica del barloventeño. Ante los planes desarrollistas del Estado y la empresa privada para la Guajira y Barlovento como si el nativo estuviera pintado en la pared, permite articular desde una lucha racial, étnica, cultural, pasando por lo ecológico hasta entroncar con las luchas anti-mperialistas, anti - colonialista y de clase, todos vistos como planos distintos de una misma dominación. La lucha contra las “Nuevas Tribus” por su parte nos ha permitido desde la denuncia de la discriminación -tanto sociocultural como biológica- articulando la defensa de la ecología amazónica, las fronteras y la defensa nacional frente a la arremetida imperialista y transnacional. Pero al mismo tiempo evidenciar el carácter que ha tenido hasta ahora el Estado Nacional, su negación antagónica del aborigen para acoger otro modelo de poblamiento, con desconocimiento incluso, del modelo indo-hispánico: los pueblos transplantados de inmigración europea, tipo Estados Unidos y Canadá. Por otro lado nos ha permitido aglutinar importantes sectores patrióticos: militares, evangélicos, católicos, masones, rosacruces, espiritistas, con diferentes motivaciones, pero de una o de otra manera, también atraídos por la temática del racismo y de otras formas de discriminación y sometimiento.

De manera que el haber puesto el acento en la identidad indígena no implica reducir esta pluriculturalidad a lo indígena, sino el saber percibir las potencialidades descolonizadoras de las fuerzas ocultas de la indianidad de nuestro pueblo, comenzando por las más reprimidas para destapar la olla de la desalienación. Fuentes vivas que esperan el momento oportuno para emerger y que sin duda entroncarán en algún momento con los movimientos afroamericanos, teologías de la liberación, iglesias de base, movimientos obreros de base, los marxismos críticos, movimientos ecuménicos por la paz y la justicia, movimientos ambientalistas, de afirmación de la mujer y de la familia, movimientos comunales etc..

RECOMENDACIONES FINALES:

-La problemática del racismo es una problemática compleja que debe abordarse en su mismo nivel de análisis, como parte de una totalidad y sin desconocer la especificidad sociocultural, la coyuntura histórica y política concreta, incluyendo a todos los sujetos involucrados y su tratamiento particular. Tan es así que los mismos países socialistas están hoy bastante lejos de resolver satisfactoriamente estas formas de discriminación. Compartimos la tesis del Prof. Esteban Emilio Mosonyi en el sentido de que lo deseable sería que la revolución cultural antecediera a la revolución política y social o al menos, que se diera paralela a ella, para evitar la continuidad del mantuanaje en la nueva revolución social. El carácter encubierto que tiene el racismo en Venezuela, no lo hace menos dañino; al contrario pone a sus víctimas en una situación pasiva y desventajosa frente a la caricatura de “igualdad”.

-Las perspectivas de afrontar el racismo en Venezuela deben irse perfilando desde ya, tomando en cuenta tanto las posibilidades propias de lucha, como las limitaciones que el sistema impone. Pero es fundamental puntualizar los nudos neurálgicos del problema que permita desarrollar a nivel nacional y continental una política anti-racista y anticolonialista enmarcada en el contexto global de las luchas sociales y políticas. Nos permitimos señalar algunas líneas posibles para la investigación y acción:

-La lucha de clases como excluyente de otros parámetros de la dominación, del sentido de la totalidad y totalidades específicas, es insuficiente para caracterizar una dominación compleja y global. Sin embargo, el racismo es inseparable de toda sociedad dividida en clases.

-La lucha por la identidad de un pueblo colonizado debe atravesar por la denuncia constante todas las formas de devaluación del nativo por parte del dominador, siendo el racismo -y el endorracismo- un elemento consustancial del colonialismo cultural, económico, político y social.

-Si la identidad nacional no va acompañada de sus referentes étnicos y culturales a nivel local, regional y nacional, muy difícilmente se podrá denunciar el racismo y por el contrario, podrá más bien reforzarse y promoverlo, especialmente si nos amenaza un modelo de poblamiento extraño a los intereses del nativo: el modelo anglonorteamericano..

Puede cumplir un papel estratégico de primer orden, acompañar la denuncia del racismo con el robo de los territorios indígenas, las políticas fronterizas etnogenocidas, evidenciando los programas globales del colonizador. Y pasando también por los desalojos de campesinos, barrios e incluso parroquias urbanas como el caso de San José y La Pastora, en Caracas, atropellados en su identidad y en su arquitectura colonial.

-Se debe impulsar la “Ley de Etnias Indígenas” propuesta por el Dr Acosta Saignes, dentro de un espíritu constitucional igualitario en lo social y diferencial en lo cultural. (1) Esta Ley de Etnias (o pueblos) debe contemplar lo básico: protección de los territorios indígenas, respeto al idioma, cultura, religión autóctona etc. Su factibilidad, como su aplicación posterior, dependerá de la consecuencia de las luchas del mismo indígena y de sus aliados. La misma proposición de esta Ley, debe poner de manifiesto ante el país la discriminación y la xenofobia tanto del pseudo-criollo como del extranjero hacia el indígena (formas de colonialismo interno y externo).(1)

-Los aportes de los pueblos indígenas en una educación intercultural bilingüe, partiendo de su propia cultura y pedagogía, debe abrir las puertas a luchas sociales más generales, dentro de cada campo específico, por el logro de una educación intercultural a nivel nacional en la escuela primaria, la secundaria y la universitaria ya que es un contrasentido el seguir impartiendo una educación unicultural en una sociedad pluricultural. La interculturalidad debe abarcar a toda la población venezolana, pasando por la población afroamericana y criolla.

-Los instrumentos más activos de la educación unicultural son actualmente los medios de comunicación masivos y dentro de éstos, la televisión, la cual puede señalarse como el agente más dinámico del racismo, la discriminación étnica y social. Para ello es necesario sostener, que no basta un reglamento y un control por parte del Estado y la sociedad, si no se toma en cuenta la cantidad de programas racistas y etnocéntricos. Es por tanto necesario que las minorías conscientes de la televisión y el cine y de toda la sociedad, juguemos un papel importante en este nivel de la denuncia sistemática. Proporcionar la construcción con la gente, de las bases teóricas y metodológicas para la crítica a los medios.

-Un pueblo privado de su propia historia, es un pueblo devaluado, racista y potencialmente más racista, por lo cual la Escuelas Primarias deben seguir desarrollando una lucha a nivel de los sectores más conscientes tanto de maestros como de padres y personal obrero, en torno a la enseñanza de la Historia y la Geografía de Venezuela y en cuanto a la orientación de esa enseñanza en lo local y regional en el marco de la nacionalidad y de la integración de la llamada por José Martí "Nuestra América". Para ello es necesario continuar desarrollando los seminarios a nivel regional y local, sin prescindir de los padres y representantes y toda la comunidad educativa.

-El maestro de escuela es un educador con potencialidades descolonizadoras, de allí nuestro énfasis en los talleres de formación, pero si el maestro no trabaja debidamente con la comunidad, en una relación de compromiso orgánico con la comunidad, es el mejor agente colonial. La parte más comprometida con la estructura del sistema de opresión y dominación descansa en los directores y supervisores, salvo aquellos que están más compenetrados con la gente e intentan conocer de fondo los tentáculos del sistema.

-Hemos notado que el profesorado de educación media se descoloniza mucho más rápido que el profesorado universitario, lo cual evidencia un mayor un contacto con la realidad nacional del profesional de la educación del nivel medio. Inclusive, la temática del racismo es mejor percibida y sentida a nivel de la Educación Media, lo cual abre inmensas posibilidades para la formación de futuros militantes para proseguir la lucha cultural. Es factible incluso la formación de universidades libres, tal como el proyecto de la Universidad Libre Guaicaipuro, de Los Teques, o de las cátedras paralelas, lo cual permitirá una legítima reivindicación de las culturas orales indígenas, campesinas, afroamericanas y de sus pueblos actuales.

-La educación universitaria, con su corolario del título universitario convertido en instrumento de dominación cultural, es también el pináculo de la educación unicultural, etnocéntrica, racista, clasista y machista. Pero esto no es un proceso irreversible. En los últimos cuatro años se ha dado más intensamente la lucha ideológica a nivel de estos centros de enseñanza y hoy contamos con cuadros de profesores y estudiantes que ya rompen con la visión unilineal del progreso y la civilización, comenzando a revalorizar la ciencia milenaria de los pueblos indígenas, tanto de América como de África, Asia, Australia y del norte de Europa, donde están los sammi (llamados lapones). Es urgente proseguir un trabajo de organización y difusión que permita la continuidad de una orientación político cultural de amplitud y profundidad, enraizado en nuestra especificidad sociocultural.

-La Educación religiosa de corte occidental, también ha cumplido un papel fundamental en el desarrollo del racismo y del endo-racismo. Es necesario establecer una política de vinculación con las minorías críticas de los sectores protestantes, católicos y de otro tipo, que ya empiezan a entender desde otra óptica, el problema del racismo y el etnocentrismo. Especialmente de aquellos que entienden que la sublimación del racismo por la vía psudo-religioso no es la solución a este problema.

-. Difícilmente sus padres por venir formados en la ideología del “primitivo” y del “civilizado” aceptan las consecuencias étnicas y culturales que tiene sobre sus hijos nacer en una matriz societaria indo- afro-hispánica de múltiples mestizajes y de culturas tan distintas. Para ello se hacen dentro del país, verdaderos enclaves educativos y donde la educación religiosa de tipo privado sirve de eslabón para darle continuidad a la misma clase dominante, formando sus nuevos cuadros para sustituir a los viejos. Son verdaderas síntesis del sistema, salvo excepciones, que también las hay. En ellos, convergen los complejos resortes de la dominación racial, étnica, cultural, nacional y de clase. Existen los mecanismos de mandar a los hijos a estudiar a Europa o peor todavía, a los Estados Unidos.Y esto para no hablar de los sacrosantos post-grados que se hacen fuera y dentro del país, hecho por criollos y extranjeros, donde no aparece por ningún lado nuestra especificidad sociocultural, local, regional, nacional o continental, llegándose al extremo de sustituir en los postgrados y doctorados el castellano por el inglés, para no hablar de los idiomas indígenas. Las mismas clases dominantes criollas no escapan cuando salen fuera del país a Europa y los Estados Unidos de la discriminación étnica y cultural, regresando todavía más acomplejadas y ofendidas. Aunque hay jóvenes que han sufrido un proceso de reindianización en las universidades del extranjero, especialmente en Europa. Y esto comienza a ser un proceso interesante.

-Llama particularmente la atención que cuando se habla del "Día del idioma, se nombra a Cervantes y se refieren sólo al castellano, olvidando los idiomas indígenas de Venezuela y América y los idiomas minoritarios de la península ibérica..

- Pero hay algo que llama nuestra atención. Mientras se impide que el hijo de inmigrante europeo o europeizado se identifique con este país y con su pueblo, se le rechaza como “europeo” y se le procesa despectivamente como indiano o “indio blanco”. A sus mismos padres cuando conviven muchos años en Venezuela o en cualquier país del Tercer Mundo y regresan a su nación de origen, se les dice despectivamente en Europa que ese “viene de la jungla” o “ese ya subió al árbol, “sentado en el árbol también se alimentaba de cambures” etc. No escapa tampoco a la discriminación étnica ese europeo de origen, por el delito de tropicalizarse. Pero aún tropicalizado, salvo excepciones, reproduce el racismo contra el nativo de estas tierras. Y contra sus mismos hijos, nacidos o criados en Venezuela. No hay que olvidar esa formación aristotélica en que "unos pueblos nacen para mandar y otros para obedecer", tiene un peso específico en el mesianismo imperial europeo. Cecilio Acosta hablaba de desaristotelizar el sistema educativo venezolano. Y el cual debe atacarse desde sus raíces, en el aparato educativo y en la comunidad donde está enraizada la escuela. Es necesario abrir espacios para revisar en sus distintas relaciones de pueblos y culturas la cultura nacional con pretensiones de uniculturalidad bajo pretexto de "mestizaje".

-Sostener que no se debe hablar de identidad nacional y continental porque la primera intención del colonizado al darse cuenta de su situación es reaccionar con prepotencia frente al extranjero, es tan antidialéctico como sostener que no se debe denunciar el racismo porque la primera actitud de su víctima es la de reproducir un racismo al revés. Todo esto en principio es cierto. Pero el que la reacción inmediata se convierta en una posición definitiva, depende del marco de referencia intercultural y de la profundidad social de los movimientos que adelantan la lucha anticolonialista y anti-imperialista y de su ligazón a un proyecto histórico global de liberación, enraizado en sus historias, pueblos y culturas. Esto siempre lo ha tenido muy presente el Movimiento Identidad Nacional. Ni la nación sometida, ni el colonizado, son buenos por naturaleza. Pero aceptar la idea ingenua de que el racismo se combate ignorándolo o procesándolo sólo como lucha de clases, es desconocer su nivel específico de operatividad dentro del contexto global de la dominación y es dejar intocable otro de los pilares del fascismo, aparte de que el racismo está lejos de solucionarse con el enfoque clásico dentro de los mismos países socialistas. Además no debemos suponer que los movimientos antirracistas deban correr la misma suerte del movimiento negro norteamericano de su primera etapa, al no ir más allá de sus posiciones biologicistas. Y ello sin olvidar que el biologicismo no era del movimiento negro, sino de la sociedad norteamericana. Pero mientras exista el antagonismo "blanco" - "negro", ocuparán su espacio los movimientos sociales de respuesta a esa ideología racista. Entonces habrá movimientos para buscar también -legítimamente- lo bello en lo negro.

.- Cualquier proyecto histórico de liberación debe tener muy claro la exclusión de sujetos concretos del presente (con su pasado histórico), Por tanto es necesario afirmar el carácter multisocietario y la vocación intercultural del nuevo proyecto o reaparecerá pronto el colonialismo interno, al interponerse los viejos proyectos de la dominación hispánica o anglo-norteamericana.

-Es conveniente estudiar el Teatro Histórico y Cultural de César Rengifo como un instrumento idóneo para abordar el problema de la exclusión humana, de la exclusión histórica y sociocultural. Ese teatro está fundado en los mitos/historias de nuestros propios orígenes, partiendo de los poblamientos originarios, atravesando este medio milenio hasta el advenimiento de la sub-cultura del petróleo. Es además un teatro socialista y revolucionario, fundado en nuestro propio ser histórico y cultural. Aparte de ello, antropológicamente es un teatro y una pintura-mural enraizada en un necesario proceso de descolonización estética, que nos presenta un modelo de hombre y de cultura, a imagen y semejanza del conquistador de turno. Por eso es un arte de la anticonquista.

(1)-----------------

En un primer momento el Dr Acosta Saignes la llamó así, Ley de Etnias Indígenas. Todavía no había aparecido el concepto de pueblos del Convenio 169 de la OIT, transferida luego a los derechos originarios, históricos y específicos de los pueblos indígenas en la CRBV.

Caracas, septiembre de 1980. Transcrito en agosto de 2005.




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Saúl Rivas Rivas


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