En América Central y el Caribe
ocurren "cosas". De perogrullada decirlo. Ya damos por hecho
que en Suramérica ocurrieron, con el enarbolamiento de la revolución
bolivariana, que se pasea por allá y por aquí despertando pueblos.
Como diría aquel emperador del Brasil, cuando veía a Bolívar cabalgar
en sus confines geográficos, expulsando a los monarquistas, desde Venezuela
hasta el Perú: un jinete que le causa preocupación a los imperios.
Servidos irrevocablemente a la
causa de los cambios, en tierra firme se ajustan muchas tuercas en Venezuela,
Brasil, Ecuador, Bolivia, Argentina y Paraguay, en concreto; y en países
como Perú y Colombia, con todo y lo que luzcan baluartes de los EEUU,
la causa correctora de la izquierda apenas es disimulable. Colombia,
con su conflicto bélico civil, es expresión de fractura desde hace
décadas; y de Perú no se oculta que la derecha política saborea sus
últimas mieles de su explotadora visión de vida en ejercicio. A todos
estos países les ha sucedido que han comprendido que bajo el protectorado
hegemónico de los EEUU lo único que crece es el hambre y la miseria,
mientras ellos por allá, los anglosajones, mantienen un consumista
nivel de vida a sus expensas.
De Chile, como de la misma Colombia,
habrá que decir que es bastión imperial en América Latina, con unas
fuerzas armadas “dosificadoras” de los vientos de cambios. Son expresión
y custodias de una derecha política taimada, que gusta de presumirse
socialista cuando en realidad la anima el inveterado espíritu de la
tradición explotadora, esa misma que reza "del hombre por el hombre".
Se llama socialismo "light", y es "Salvador Allende"
un pedazo de historia que hace que esta realidad duela doblemente. Peor
que Colombia, Chile es la carta más poderosa del imperialismo en América
Latina; pero carta guardada, reservada, solapada, camuflada en el engaño
del discurso progresista.
En Paraguay la necesidad de los
EEUU de establecerse y permanecer en la llamada Triple Frontera (Argentina,
Brasil y Paraguay), resalta mucho más el esfuerzo de cambio que tenga
que hacer el país para operar correctivos favorables a su pueblo. Los
EEUU nunca han ocultado su ansiedad de convertir a Paraguay (corazón
con Bolivia de Suramérica) en un segundo Panamá: busca ahora controlar
el Cono Sur e incrementar la guerra desde y hacia Colombia. (1). Y como
ya usted debe saber, al sacerdote Fernando Lugo, hombre de corriente
izquierdista, recién estrenado en la presidencia de la república,
ya lo han amenazado con un derrocamiento. (2)
Pero, con todo, la realidad (y
lo importante) es que su pueblo le ha dado un giro a sus expectativas
de futuro político. Ha reflexionado, pensado la vida desde la óptica
de la tradición política, que poca cosa le ha dejado bajo la égida
de lo sgrandes y luminosos países del "progreso", o del "primer
mundo", como le llaman. Grande son los pueblos cuando sin fracturas
ni traumas de derramamiento de sangre, maduran en sus ideas y se dan
una segunda oportunidad de arreglos, de recapacitaciones. Pero sabemos
que esta no es la tónica de la historia, animalejo con permanente ansiedad
de sangre para licenciar los cambios, según toda apariencia de sus
archivos.
No se ha dejado la derecha política
en el pasado, ni se dejará menos ahora. Hasta hace poco mantenía sumido
a nuestros países en el inveterado hábito de las dictaduras para conservar
sus prebendas; y ahora que su contracorriente, la izquierda política,
concreta focalizados pero mancomunados éxitos de alcance del poder
en América Latina, se revuelve con mayor virulencia. Los capítulos
de Salvador Allende, Hugo Chávez, Rafael Correa y Evo Morales, la han
puesto en guardia, dispuesta a no permitir "debilidades" comunistas
en los países donde todavía gobierna. Lo que hasta hoy se ha dado
en materia de la corriente izquierdista o reformadora alcanzando el
poder, dado está; a partir de ahora traumático será imaginar siquiera
un pensamiento de cambio en los países donde se enquista el poder neoliberal.
Por eso es que la guerra contra el gobierno progresista de Fernando
Lugo apenas comienza.
Si el pueblo insistiera en cambiar
su receta de poder y gobierno en las próximas elecciones en el Perú,
por ejemplo, no sería de extrañar un golpe de Estado. Alan García
(o cualquiera como él) a todo trance y para siempre sería la consigna.
¿Cómo se habrá de tolerar que así, limpiamente, a través de las
urnas, los terribles reformadores alcancen la silla presidencial y el
poder de Estado? Ni soñarlo, y ahora menos que los EEUU y sus aliados
andan aporreados con los eventos de Irak, Rusia y el Cáucaso, lugar
este último donde perdieron geoestrategia. Naturalmente habrán de
venir sobre lo que imaginan suyo, a defenderlo, a asegurar sus consabidos
rincones de la explotación y la miseria.
Por lo pronto, Paraguay y Bolivia
(geoestrategia), Colombia (base militar) y Venezuela (guerra ideológica),
son sus mojones preocupantes.
Pero vayámonos a América Central
y el Caribe. ¿Qué pasa por aquellas riberas, donde de suyo los EEUU
han mantenido una presencia a su antojo? Presencia militar (Panamá),
presencia apabullantemente económica (Costa Rica, El Salvador), presencia
aventurera y guerrerista (Honduras), presencia controladora y provocante
(Guantánamo, Cuba), presencia instigadora y de injerencia (Nicaragua).
Pasa lo siguiente, que, a excepción de países como Costa Rica y Cuba,
la miseria no se aguanta y el hambre se ha convertido en su legado emblemático.
Como ha dicho el presidente de Honduras, Manuel Zelaya, hombre de la
¡derecha conservadora!: "durante décadas y décadas [hemos] mantenido
una relación hegemónica con Estados Unidos [y] no creo que nos haya
beneficiado a todos los hondureños", porque los EEUU lo que ha
hecho es profundizar las reformas neoliberales y aumentar el subdesarrollo
y la pobreza. (3)
Usted lo oyó; yo no lo dije.
Nadie lo inventó. Vea las referencias. Ayer mismo el presidente de
Costa Rica, Oscar Arias tuvo una intervención ante el Parlamento Europeo,
en Bruselas, donde prácticamente reclamó (digámoslo así, pues Arias
es un hombre de formación conservadora) que "la cooperación que
está dando Venezuela a los países de América Latina y el Caribe es
por lo menos unas cuatro o cinco veces más elevada que la que da Estados
Unidos" (4), apreciaciones que exceden las del presidente hondureño,
quien había dicho que Venezuela duplicaba -a través del ALBA [Alternativa
Bolivariana para América Latina y el Caribe]- la ayuda externa que
los EEUU ofrecía a su país.
Pero vea usted mismo, a través
de un esbozo que tomo del periodista Eleazar Díaz Rangel, el retrato
de los cambios caribeños, donde se hace patente la pérdida de influencia
norteamericana (a este propósito, consúltese la nota sobre el informe
Relaciones Estados Unidos–América Latina: Una nueva dirección para
una nueva realidad, "elaborado por un grupo independiente de
expertos patrocinado por el Consejo sobre Relaciones Exteriores (Council
on Foreign Relations, o CFR), el cual afirma que 'la política estadounidense
ya no puede ser basada sobre la suposición de que Estados Unidos es
el actor exterior más importante en América Latina”) (5)
(a) Costa Rica se divide en dos
por causa del referendo por el ALCA [Área de Libre Comercio de las
Américas, lanzada por EEUU y repelida por el ALBA, propuesta por Hugo
Chávez]
(b) Guatemala se hace miembro
de Petrocaribe, y su presidente la califica como "la iniciativa
de cooperación más importante e innovadora de las últimas décadas"
(c) En El Salvador, bastión ultraderechista,
hay la posibilidad que Mauricio Funes, por el Movimiento de Liberación
Nacional Farabundo Martí, gane las elecciones. (6)
A lo que hay que agregar que
(d) Honduras ingresó en estos
días al ALBA y Costa Rica anda en los trámites.
(e) Nicaragua, Cuba y Dominica,
además de Venezuela, son ya miembros regulares de una organización
que vino al mundo de lo latinoamericano para contrarrestar el abuso
injerencista y hegemónico que los EEUU pretendía imponer a través
de su ALCA.
Revuelos en América Latina, sin
duda, ahora más que nunca en el ojo del huracán del poder bipolar
del mundo, aludiendo a los recientes capítulos de Rusia, OTAN y Georgia
en el Cáucaso. Nuestro continente es un espacio no agostado por el
paradigma desarrollista civilizatorio de expoliación de los recursos
naturales, de modo que se presenta al mundo, en un contexto de fuerzas
equilibradas, como un gran granero alimentario, pulmón natural, fuentes
de riquezas minerales, hídricas, paisajística, genética, etc. Nada
desdeñable a la hora de recordar cómo es y ha sido la tierra desde
un momento inicial. En tal sentido, el Viejo Mundo, deberíamos serlo
nosotros, los americanos.
De modo que debe plantearle nuestro
continente al mundo, a cambio de su dotación natural, un trato justo
e igualitario, simétrico, de respeto soberano, idealmente sin llegar
al armamentismo (hecho casi imposible). Huelga decir, hágase la multipolaridad,
si es posible, con la factoría latinoamericana. Pero se trata de otras
reflexiones.
El capítulo presente de pérdida
de influencia de un modelo y visión de mundo prácticamente paradigmático
en nuestra cultura, debe llamar a reflexión, y no a redoblar los esfuerzos
por evitar su debacle e imponérselo a unos pueblos resollantes de cansancio.
¿Hasta dónde habrá de estirarse el hambre y la miseria en el mundo?
¡Caramba! La gente y los pueblos maduran, toman conciencia, y cualquier
esfuerzo para imponerle recetas es contranatural y traen a la imaginación
el acto de un loco que se afana por aplicarle oxígeno artificial a
un cadáver. Lo que perfila a muerte, ya muerto es. No se puede andar
por allí imponiéndosele extintos dinosaurios a una vida que late con
todos los corazones del cambio. Hay glaciación política en América
Latina y eso es un hecho que no debe verse como una destrucción para
nadie, sino como una invitación de incorporación al proceso mutante.
Por ejemplo, el asunto presente
de Centroamérica, donde varios presidentes han levantado la voz para
poner en tela de juicio el beneficio derivado de su relación con los
EEUU y para realzar los esfuerzos integracionistas latinoamericanos,
con organizaciones de apoyo crediticio y de amparo político-económico,
como el ALBA y Petrocaribe; debe llamar a reflexión a los gobernantes
en tanto constituye un indicio de cambio en la psicología de sus pueblos
(que no se aguantan en miserias) y en tanto es una materia que debe
interpretarse como avatar de la historia, de la evolución, de la civilización
humanas, y no como un concurso burdo prostibulario de adosamiento oportunista
a quien ofrece más. Sería una pena que una coyuntura para operar cambios
en sus sociedades sea tomada como oportunidad para financiar la decadencia
de un sistema que fenece... Lo que por aquí llaman la “viveza criolla”.
No es ni debe ser así. No es
como lo pinta el equipo del candidato a la Casa Blanca, Barack Obama,
cuando propone que Chávez aprovecha el descuido de la gestión gubernamental
estadounidense respecto de América Latina en el plano de la mayor o
menor ayuda ofrecida ("con una diplomacia en base a dólares del
petróleo") (7); no es ni debe ser como parece condolerse el presidente
costarricense cuando proclama que Chávez ofrece más, ni como pudiera
interpretarse –maquiavélicamente, si no pusieramos a eso- de las
también parecidas declaraciones de Manuel Zelaya, esto es, que tendría
que aprovecharse la ingenuidad integracionista de una matriz de cambio
político que propulsa la unidad bolivariana sobre la base de una fuerte
relación económica e histórica. Ambos hombres son de ideología conservadora y
el recelo es consiguiente.
Hay cambios y procesiones indetenibles,
por dentro y por fuera, y cualquie esfuerzo en contra podrá retrasar,
mas no parar. Cada dinosaurio tiene su tiempo. En América Latina hay
una revolución en curso, lenta, alimentada de la historia, si es posible
pacífica.
Lo contrario, la actitud descrita
de no aceptación y de camaleónico actuar, sería una terrible pena
para la conciencia del hombre latinoamericano, ciego ante la oportunidad
de inferir cambios en sus pueblos y vivo en la apología de lo que mengua.
Porque lo que habrá de morir (irreversiblemente) se hace menos traumático
si media una conciencia prevenida, curtida, de interpretación veraz
del momento histórico; y no la burda actitud de quien capea el temporal
crítico de su sistema en decadencia y simula cambiar para seguir enquistado
a fondo en el pasado. Suerte de grandes prostitutas de los tiempos americanos
que se acuestan con el mejor postor. ¿Y eso que ha de venir?: que sea
sobre lo mejor constructivo de las ruinas del pasado.
En fin, se trata de una cuestión
de evolución histórica, de crecimiento mental, de comprensión, de
conexión con las masas sufridas de los pueblos, de inferencia histórica,
de interpretación, de muerte jurásica, de luz, de esfuerzo ético
y moral, de justicia y humanismo, para finalizar con una palabra que
poco a poco se había estado haciendo extraterrestre sobre nuestro plato
semántico.
Notas:
(1) Sam Loga: "EEUU repiensa
su presencia militar en Suramérica" [en línea]. En Aporrea.org.
- 9 ene 2.006. - [Pantalla 2]. - http://www.aporrea.org/actualidad/n71412.html. - [Consulta: 4 sep 2008].
(2) "Brasil dice que la
denuncia de Lugo sobre un complot debe tomarse en serio" [en línea].
- En Aporrea.org. - 2 sep 2.008. - [2 pantallas]. - http://aporrea.org/internacionales/n119960.html. - [Consulta: 4 sep 2008].
(3) "Honduras descarta ayuda
de EEUU y acude a Venezuela" [en línea]. En Agencia Bolivariana
de Noticias. - 26 ago 2008. - [Pantalla 3]. - http://www.abn.info.ve/go_news5.php?articulo=146802&lee=18. - [Consulta: 4 sep 2008].
(6) Eleazar Diaz Rangel: “Agencia,
defensa y oposición” [en línea]. En Aporrea.org. – 27 jul 2008.
– [Pantalla 6]. - http://www.aporrea.org/actualidad/a61108.html. - [Consulta: 4 sep 2008].
(7) "Obama quiere reunirse
con Chávez y 'cambiar' la política de los EEUU hacia Latinoamérica"
[en línea]. - En YVKE Mundial. - 25 ago 2008. - [Pantalla 5]. - http://www.radiomundial.com.ve/yvke/noticia.php?10229. - [Consulta: 4 sep 2008].
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