Cuando el perro se muerde la cola…

En el mercado “La Carioca”, a orillas del majestuoso  Orinoco, se consiguen dos comadres que habitualmente comparten las compras mañaneras cada sábado. En Ciudad Bolívar, para más señas; sitio de obligada visita de propios y extraños por la frescura de sus productos, las comidas criollas y por supuesto sin faltar, en la temporada correspondiente, la popular “soapara:

Entre ellas se entabla este diálogo:

¿Cómo está comai?

-¡Mar, mar, que se diga mar, NO! ¡ pero si mar!

¿Y cómo es eso?

-Así cómo escucha. Es más, estoy como radio Bolívar.

-Comai, ¿de dónde saca eso  qué está como esa emisora? ¿Qué varilla se trae usted?

-Créame, es que ¡No duermo! ¡No duermo! ¡No duermo!

Lo mejor es que usted vaya a una consulta médica, a esos que mientan psiquiatra. Ellos atienden esos males.

-Ya fui.

¿Y que le diagnosticó?

-Nada más y nada menos que “síndrome postraumático post electoral con rasgos de esquizofrenia contenida”

-¡Ah no! Eso en Perro Seco, La Cruz del Perdón, La Sabanita y sus alrededores, incluida la vasta geografía venezolana, lo mientan depresión. Más nada. Y mire que se lo advertí….”cambie de canal” y usted nada. Ambilada ahí “Que si el Kiko, que si la Carla, que si el pato y la guacharaca, que si el Rondón, la Colomina…. y hasta un mata cura” ¿Y por  qué no le pide a ellos que le paguen la consulta y el tratamiento? Perdóneme comai, pero usted fue bien ingenua.

No comai, si ellos están más deprimidos que yo, no pegaron una.

-No se engañe porque esos personajes lo que están ahorita es cogiendo impulso. La  que tiene que hacer usted es vacunarse contra las mentiras de la derecha que odia al pueblo que se levanta. Por cierto ¿ya cobró su pensión?

¡Uf! ¡Por supuesto! ¡Con burro amarrado, tengo leña segura!.

Ni son de extrañar diálogos como el precedente y mucho menos que desde esos canales y medios informativos nacionales y foráneos vayan a tener algún género de consideración con sus seguidores. Por supuesto que los sectores mas derechistas de la oposición tampoco dirán nada; también esa dirigencia contribuyó a enfermar a amplios sectores de sus seguidores.

¿Por qué el título de este artículo?

Si usted observa cual ha sido el comportamiento de los opinadores  y las opinadoras debe haberse fijado como estuvieron modositos, pero ya se les alborotó el odio y el rencor. Y de la dirigencia de la MUD  comenzaron a salir los trapos sucios y las evidencias de la hipocresía que fue y es tal unidad. Con el intercambio de flores entre Ramos Allup y el señor Leopoldo López, ¿Para qué más?  Ya comenzó el golpeteo de pechos y los puñales brillando en las sombras. Dígame el economista  Emeterio Gómez, que esta misma semana confesó en el canal “I” que se calló desde agosto con relación al paquetazo y la orientación del candidato, para que eso no se viera mal. Ahí está, la rosca que hace el perro con su cuerpo tratando de morderse la cola.

Mientras tanto, la desbandada de gachupines, petimetres, juan bimba y afines se escucha a leguas.

Por supuesto que esto no nos tiene de fiesta, nos sirve de reflexión, ojalá que en nuestro patio no tengamos en diciembre nuestros propios muerde colas, rojo, rojitos.

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Rafael Gustavo González Pérez


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