¿Qué significa la salida de Giordani?

La salida de Jorge Giordani ha sido interpretada como un triunfo de los pragmáticos sobre los radicales que evidencia las contradicciones entre las tendencias que hay en el Gobierno: una comprometida con la transformación del capitalismo en un modelo socialista, otra tratando de recuperar la gobernabilidad económica a través de concesiones al sector privado.

Pero su salida no significa una política económica distinta. A lo sumo, acelerará el abandono de un régimen cambiario que degeneró en el principal incentivo a la corrupción y especulación. Pero mientras no se ataquen las distorsiones cambiarias, fiscales y monetarias, se mantendrán las causas que reducen las reservas internacionales, castigan la producción, crean escasez, erosionan el bolívar, atizan la inflación y destruyen los salarios.

Un cambio de política económica implica la unificación cambiaria bajo un sistema de flotación libre controlada por bandas. El anclaje no solo afecta las finanzas de Pdvsa, también estimula las importaciones que desplazan la agricultura e industria, sectores llamados a sustituir importaciones y diversificar las exportaciones. Con un tipo de cambio que exprese la productividad del aparato productivo interno, Pdvsa aliviará el déficit que la lleva a endeudarse con el BCV, el cual ya no tendrá que emitir dinero para prestarle las sumas que necesita para completar el pago de una nómina de más de 100 mil empleados, cancelar deudas a proveedores y financiar las misiones. Solo así se evitará el impacto inflacionario que causa el desmesurado crecimiento de la liquidez monetaria en un mercado con crecientes índices de escasez.

Cambiar la política económica significa corregir las distorsiones que genera calcular el presupuesto con base en un precio subestimado del barril de petróleo. Esto sustrae a Pdvsa -a través del impuesto a la ganancia súbita- divisas que debería administrar el BCV, el cual además transfiere al Fonden las llamadas reservas excedentarias. Así el BCV podrá recuperar un adecuado nivel de divisas para atender las necesidades del aparato productivo.

Pero esto no se resuelve solo con el cambio de un hombre. Requiere mayores capacidades técnico-políticas para dirigir la transformación del capitalismo rentístico en un nuevo modelo productivo socialista, y esto pasa por superar la práctica de enroques y policamburismo por la que funcionarios que no pueden con un solo cargo, tienen a la vez cuatro y cinco cargos adicionales. Los ejecutores de la política económica deben tener la capacidad técnica y autoridad política para explicarle al país las causas de la problemática económica y las medidas que es necesario aplicar. Endosar estos problemas a la guerra económica y simultáneamente decir que el modelo económico es exitoso, más que una contradicción es un sarcasmo que resta credibilidad y mina la confianza del pueblo en su dirigencia.

Romper la inacción gubernamental ante medidas que se caen de maduro como sincerar el precio de la gasolina, unificar los tipos de cambio y reorientar en favor de la producción nacional los millardos de dólares que se gastan en importaciones, demostraría que el nuevo liderazgo comprende la naturaleza del problema económico y puede conjurar la amenaza de estanflación.

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Víctor Alvarez


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