Mejor que adular hay que dignificar la revolución

Me niego a hablar vagamente de una revolución, necesitamos precisar no solo mejores leyes y lineamientos sino estudiar sus esencias y las formas de sus relaciones reciprocas porque el proceso es muy complejo, compuesto de metas para lograr soberanía alimentaria, industrialización, solucionar la problemática de la inseguridad, dar el primer paso para la revolución cultural y así entender mejor lo que implica soberanía y libertad; tenemos que analizar, abstraer y entender de mejor manera el proceso con libertad.

Pueblo libre para disfrutar de la libertad del Estado sin ataduras ni restricciones o libre con conocimiento, madurez, disciplina, para poder estar seguros que somos libres. Desde Platón la humanidad está atrapada en esos paradigmas de libertad, liderazgos, soberanía, autonomía.

A lo largo de toda la humanidad las revoluciones libertarias están a la orden de la historia, Jesús y el cristianismo romano, George Washington lidero la campaña libertaria contra los británicos, Gandhi también alcanzo la independencia de India contra Gran Bretaña, por acá, nuestros indígenas se enfrentaron a los españoles en el siglo XVI, después Bolívar, Sucre, Martí, liberaron gran parte de nuestro continente en el siglo XIX, hoy, Chávez, Morales, Mujica, Rousseff, Correa, lideran procesos de cambio en los primeros años del siglo XXI.

Ahora, estos liderazgos nos liberan de sistemas socio-económicos represivos e inhumanos buscando ser libres para… entender esto nos ayuda mucho para mejorar la cultura del proceso descubriendo las potencialidades de la población, entender los derechos y asumir las responsabilidades, dar crecimiento a la mente, al espíritu, en las aulas en el trabajo nos permitirá encontrar las respuestas colectivas, y aun cuando al inicio parezca difícil se construyen los medios para que las inevitables diferencias entre seres libres se procesen de tal manera para evitar la confrontación y el estancamiento del proceso.

Las ideas de verdad o falsedad sobre la revolución pertenecen exclusivamente a la opinión por el beneficio que esta da, una persona beneficiada con algo usara la palabra verdad para acentuar la revolución y aferrarse a ella, en eso se encuentran la mayoría de los pobres y algunos de la clase media trabajando como funcionarios en la estructura publica convencidos que la revolución es la mejor opción socio-económica hasta llegar al socialismo.

Sin embargo, el mismo pueblo no despierta del todo de su largo marasmo, ni las ideas ni las practicas se han apoderado de su filosofía, esa convicción está vacante, el proceso parece vigoroso pero no lo está porque no se atrinchera en ella, sale de excursión de vez en cuando para que el enemigo sepa que se está allí, así, transcurrimos defendiendo algunas opiniones revolucionarias por los beneficios directos que el proceso ha entregado no por convicción socialista.

El pueblo no parece entender que las discusiones no deben cesar, deben convencerse que las opiniones contrarias como la crítica así como las puntualizaciones de las obras son imprescindibles para la revolución y que las opiniones favorables para algunos no lo son para otros, en consecuencia, la convicción nunca llegara a establecerse con plenitud porque el conocimiento permite determinar propias opiniones, pero, de ninguna manera esto implica que se traicione la adhesión y lealtad al concepto de la participación en la revolución porque la cultura revolucionaria no busca uniformar las costumbres, además, en estos tiempos eso es imposible.

En cambio, los adictos a la adulación carecen de la firme persuasión de que todo proceso revolucionario es investigación y creación, eso no les importa con tal de que se lleve a cabo una solución inmediata a los problemas; la velocidad en la solución es lo que cuenta para los aduladores sin analizar la solución para que el problema no se repita.

La solución inmediata de los problemas, al principio, se obtienen diversos resultados que hacen ver que la revolución está caminando y es verdad, pero, no se perfeccionan los métodos y procesos de orientación hacia la calidad de vida revolucionaria en sistema de calidad que nos permita superar la etapa de la eficiencia permanente para acceder a la eficacia como norma de gestión política y publica.

Estos puntos de vista no deben ser antagónicos para las bases porque la investigación avanza y esto nos lleva a todos a mejorar nuestra vida, es la misma y única confusión que debemos resolver en el proceso, es como una operación del destino que hay que construirlo con mejores pensamientos y prácticas para no ir a adonde queremos ir sino a una meta pre ordenada.

Puedo decir que esta proyección choca o se opone con la práctica del gobiernoy de los aduladores por la definición abstracta que dan del proceso que hace que las características de lo real dependan de lo que en último término se piensa sobre ellas.

Antes de dar más razones que son también prejuicios y motivos personales para creer en la multiforme variedad de verdades que dignifican una revolución, es conveniente detenerse para tomar aliento en la cima del escepticismo y sentir todos los privilegios negativos de esa posición para analizar los pro y los contras de lo que hace una adulación al proceso.

Esa posibilidad de sentir, sopesar lo bueno y lo malo esta ya saturada de enseñanzas y aunque, muchas veces, la ironía, el escrúpulo de método y sentido común hacen que la mayoría, acrobáticamente, se mantenga en la altura de la revolución.

Raúl Crespo.
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