Lima, 13 sep (PL) Organizaciones indígenas
de cinco países andinos llamaron hoy a defender a Bolivia frente a una
escalada sediciosa, en medio de crecientes expresiones de solidaridad
con el gobierno del presidente Evo Morales.
“La defensa de Bolivia constituye un imperativo de los
pueblos indígenas, sus organizaciones y los movimientos sociales en su
conjunto, porque representa la defensa de una opción de justicia y
liberadora”, señala un comunicado de la Coordinadora Andina de
Organizaciones Indígenas (CAOI).
El pronunciamiento es suscrito por cinco centrales
campesinas indígenas de Perú y por la Confederación de Pueblos de la
Nacionalidad Kichwa de Ecuador, la Organización Nacional Indígena de
Colombia, Identidad Territorial Lafkenche de Chile y la Organización
Nacional de Pueblos Indígenas de Argentina.
“El imperialismo y las oligarquías quieren derrocar al
gobierno del presidente Evo Morales para truncar el proceso de cambios
que desarrolla a favor de las grandes mayorías excluidas durante siglos
y hoy ven abrirse un camino de esperanza”, agrega.
La defensa de Bolivia, indica, debe expresarse no sólo en
pronunciamientos sino en acciones concretas, como manifestaciones ante
las embajadas de Estados Unidos y comunicaciones a la Organización de
las Naciones Unidas y otros organismos internacionales.
En esas demostraciones debe exigirse un rechazo firme de la
comunidad internacional al intento de derrocar al gobierno de Morales,
ratificado por un reciente referendo en el que votaron por él más de
dos tercios de los bolivianos.
De otro lado, el líder del Partido Nacionalista Peruano,
Ollanta Humala, dijo que en Bolivia una minoría derrotada en las urnas
pretende truncar un proceso de cambio en las relaciones entre el
capital y el estado.
Se trata, dijo, de elementos violentistas que pretenden
desconocer el resultado del referendo, por lo que somos plenamente
solidarios con nuestro compañero Evo Morales.
El parlamentario andino Juan Mariátegui denunció la
injerencia de Estados Unidos en la desestabilización del gobierno
boliviano y defendió la decisión de este de expulsar al embajador
norteamericano.
Se trata, aseveró, de “una decisión soberana de Bolivia y
significa que hay pruebas de la injerencia estadounidense en los
asuntos internos de ese país”.
Recordó los antecedentes intervencionistas de Estados Unidos
en América Latina desde el siglo XIX y rechazó el separatismo de los
elementos sediciosos bolivianos.